En el marco del juicio de la ‘Operación Kitchen’ que se celebra en la Audiencia Nacional, este lunes ha declarado el extesorero del Partido Popular (PP), Luis Bárcenas, y su esposa, Rosalía Iglesias, en la causa que investiga el presunto espionaje ilegal desde el Ministerio del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy al extesorero del PP. En su turno, Bárcenas ha confirmado que ordenó “destruir” audios vinculados “con MR, que era Mariano Rajoy”.

Sin embargo, al margen de esta información y preguntado por la defensa de Marcelino Martín, exjefe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional, el extesorero del PP ha reconocido que en septiembre de 2012 pidió a Rajoy que su esposa pudiera acceder a la Audiencia Nacional por el acceso del garaje, “para evitar el acoso mediático”. “El señor Rajoy lo habla con el ministro de Justicia y ese tema se arregla y el comisario de la Audiencia Nacional que había en aquel momento se contactó con mi mujer, envían un coche a la puerta de mi casa el día de la declaración, recogen a mi mujer, entra por el garaje de la Audiencia Nacional, declara y la vuelven a dejar en la puerta de la farmacia que hay enfrente de mi casa”, ha relatado el extesorero del PP durante su declaración en la Audiencia Nacional este lunes.

En líneas similares, Bárcenas también ha confirmado que “MR” correspondía al nombre del expresidente del Gobierno del PP, a la vez que ha especificado que el preso a quien pidió que destruyera los audios era un preso de Soto del Real, que tenía conocimientos de informática y al que le hizo "un encargo puntual y remunerado" para "destruir" información que tenía en la nube relacionada con la trama Gürtel. "Le doy la instrucción de que una grabación en concreto la tenga localizada, le doy las claves de acceso a esa documentación y que yo le daré la instrucción de cuándo hay que destruir esa información", ha explicado el extesorero.

De forma similar, Bárcenas ha señalado que le dio las instrucciones por escrito "en una nota". "Algo debió hacer porque cuando recuperé la libertad en la nube no tenía nada", ha aseverado. Al hilo de ello, también se ha mostrado la nota que presuntamente la Policía le confiscó al preso: "Alex, hay que destruir todos los audios de MR cuando yo te dé la orden. No debe de quedar nada, es mi compromiso, haz el favor de ir recuperándolos".

En otro orden de cosas, el extesorero ha declarado que Sergio Ríos, quien fue su chófer entre 2013 y 2014, tenía "acceso permanente" a su teléfono móvil, destacando que se lo dejaba en su coche cuando iba a alguna reunión. Asimismo, Bárcenas ha relatado que sufrió una "persecución tremenda" en la cárcel a raíz de declarar en sede judicial contra la cúpula del partido en aquel momento.

En esta línea, Bárcenas ha asegurado que Ríos era, más allá de un mero conductor, su "chico para todo", puesto que también realizaba tareas administrativas, como cobrar cheques o "llevar documentación a algún sitio". "(Sergio Ríos) tenía acceso permanente a los dispositivos. Los dejaba en el coche, dentro además de un sobrecito que él me preparó, que era el equivalente a una caja faraday, que impide que se puede identificar dónde está el teléfono en ese momento, ¿no? Y el teléfono se quedaba en el coche siempre. El teléfono no lo llevaba conmigo si iba a una reunión", ha detallado Bárcenas.

La mujer de Bárcenas declara que se sintió vigilada

Por su parte, Rosalía Iglesias, esposa del extesorero, ha declarado ante la Audiencia Nacional que se sintió vigilada durante los meses en los que su marido permaneció en prisión preventiva en 2013, aunque ha reconocido que siempre lo achacó a la prensa y no a un posible seguimiento policial. "Vivía aterrorizada", ha asegurado.

Asimismo, durante su declaración como testigo, Iglesias ha asegurado que "por supuesto" que tenía la sensación de estar siendo vigilada, especialmente cuando acudía al despacho del entonces abogado de Bárcenas, Javier Gómez de Liaño. Así, ha explicado que "tenía toda la confianza depositada" en el chófer de Bárcenas, acusado en el juicio de haber sido captado como confidente por la presunta trama.

"Su actitud era, digamos, de protección, y me parecía muy bien que fuera así, porque estaba absolutamente devastada. Estaba viviendo una situación tremenda, estaba desorientada. Él era consciente de eso. Tenía un trato correctísimo, estaba pendiente", ha asegurado.

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