El presidente del Tribunal Supremo Carlos Lesmes (i) EFE



Carlos Lesmes, presidente del Consejo General del Poder Judicial y presidente del Tribunal Supremo, encabezó la delegación española que acudió el pasado fin de semana al Vaticano para la ceremonia de investidura de 19 nuevos cardenales, entre ellos, por cierto, el polémico Fernando Sebastián. Jueces por la democracia ha criticado que el Gobierno enviara a Lesmes a la Santa Sede porque considera que es una decisión “poco respetuosa” con la división de poderes y “contraria a la aconfesionalidad del Estado” prevista en la Constitución.

La investidura del polémico Fernando Sebastián
En la ceremonia a la que acudió Lemes encabezando la delegación española, en la basílica de San Pedro, y a la que asistieron el Papa Francisco y su antecesor, Benedicto XVI, fue investido cardenal Fernando Sebastián, quien fue administrador apostólico de Málaga de 1991 a 1993 y que ha levantado una amplia polémica por sus declaraciones homofóbicas al afirmar cosas como ésta: “La homosexualidad es una deficiencia que se normaliza con tratamiento, como la hipertensión”. También ha generado controversia sus ataques al laicismo: “En España hay dificultad de anunciar el Evangelio por el laicismo”, afirmó.

Los jueces reprochan la falta de neutralidad
Los jueces reprochan a Lesmes falta de neutralidad Jueces para la Democracia reprocha al presidente del Poder Judicial que no distinga “entre sus convicciones religiosas personales y la necesaria neutralidad que debe ejercer en el ejercicio de sus funciones públicas”.

El Gobierno crea confusión haciendo funciones religiosas
Jueces para la Democracia considera, en un comunicado, que el Gobierno crea “confusiones entre la actividad pública y las funciones religiosas” y cita como ejemplo la condecoración al mérito policial impuesta por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, a la Virgen María Santísima del Amor, que “continúa una serie de menciones honoríficas a imágenes religiosas”.

Las actitudes de Fernández Díaz y Báñez Jueces para la Democracia recuerda que “empieza a ser habitual que algunos miembros del Gobierno en el ejercicio de sus funciones se encomienden a vírgenes para que mejore la situación económica, política o social”. Lo hizo el propio ministro del Interior y, antes, la ministra de Empleo, Fátima Báñez.

Se proyecta la idea de una religión oficial
Para Jueces para la Democracia, todo esto “supone una quiebra de la neutralidad estatal en materia religiosa” y “se proyecta desde los poderes públicos la perspectiva de que la Iglesia Católica es la religión oficial del Estado Español, lo cual no resulta compatible con el principio de aconfesionalidad que establece el artículo 16-3 de la Constitución”.



Gestos predemocráticos
“Se trata de gestos que evocan tiempos predemocráticos, en los que existía una religión oficial y una plena confusión entre el plano institucional público y el religioso. Sin embargo, la laicidad propia de nuestro Estado Constitucional implica que las respetables creencias religiosas que se puedan tener en la esfera privada no pueden trasladarse al ámbito institucional”, continúa la organización de jueces en su comunicado.