Cada vez son más las voces europeas que presionan a Bruselas para que promueva una normativa destinada a reforzar el control y limitar el acceso de los menores a las redes sociales. Francia y España fueron los primeros países en adoptar medidas a nivel nacional y en solicitar a la Comisión Europea que se extendieran al conjunto del territorio comunitario.
En principio, Bruselas reaccionó con la misma cautela que algunos de los 27 estados miembros, como Alemania. Sin embargo, cada vez son más los gobiernos que consideran positivamente endurecer las restricciones en internet para los menores, e incluso establecer una mayoría de edad digital en todos los países de la Unión.
El bloque de países que respalda una regulación más estricta a escala europea —que a comienzos del año pasado estaba integrado por seis Estados: Francia, España, Italia, Dinamarca, Grecia y Eslovenia— ha sumado nuevos apoyos en los últimos meses.
Según fuentes del Elíseo, en el encuentro convocado este jueves por el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, para intensificar la presión sobre Bruselas en materia digital, participaron al menos diez socios comunitarios favorables, por ejemplo, a fijar una edad mínima para el acceso a redes sociales, aunque no se ha concretado qué países se han incorporado. En cualquier caso, a la videoconferencia también se unió el canciller alemán, Friedrich Merz.
Desde la organización del encuentro reconocen que Alemania no ha sido partidaria de vetar el uso de redes a menores, pero consideran significativa su participación en el debate. “Su presencia ya es indicativa”, subrayan desde el entorno del Elíseo.
En la reunión participaron además la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto a representantes de varios gobiernos, entre ellos Italia, Irlanda, Eslovenia, Grecia, República Checa, Polonia, Austria, Portugal y Chipre, este último al frente de la presidencia rotatoria del Consejo de la UE durante el primer semestre.
En total, acudieron delegaciones de quince países, si bien no todos comparten, por ahora, la idea de establecer una edad mínima obligatoria para el uso de redes sociales.
El objetivo principal de la iniciativa liderada por Macron es reforzar la coordinación entre los Estados que defienden mayores controles en internet y avanzar hacia la posible implantación de una edad mínima común. No obstante, existen matices entre las propuestas: algunos países plantean los 13 años —en línea con recomendaciones de ciertas plataformas—, Francia propone elevarla a 15 años, mientras que España apuesta por fijarla en 16.
Otra de las metas del encuentro es analizar la viabilidad técnica de aplicar este tipo de medidas en toda la Unión Europea. En este contexto, los países más favorables a endurecer la regulación valoran positivamente el reciente anuncio de la Comisión Europea sobre una aplicación voluntaria que permitiría a las webs verificar la edad de sus usuarios. Por el momento, el equipo de Von der Leyen no ha mostrado intención de impulsar cambios legislativos para implantar una mayoría de edad digital común.
Aun así, Bruselas ha intensificado notablemente la supervisión de las grandes plataformas utilizadas por menores, especialmente aquellas que alojan contenido pornográfico o redes sociales como TikTok. La Comisión ha iniciado varios procedimientos e impuesto sanciones a sitios que no garantizan adecuadamente la verificación de edad, sobre todo en el ámbito de la pornografía. Asimismo, ha abierto investigaciones por contenidos que, a su juicio, fomentan el consumo de alcohol, tabaco o drogas entre los jóvenes.
Por otro lado, la UE sí ha adoptado medidas dirigidas a proteger a los usuarios más jóvenes, como la prohibición de ciertos diseños digitales considerados adictivos. Entre estas prácticas se encuentran el desplazamiento infinito, la reproducción automática de contenidos, los sistemas de seguimiento de actividad o “rachas” y los indicadores de lectura que muestran cuándo un usuario ha visto un mensaje o accedido a la plataforma.