España

Elecciones generales 29-N: así se reparten los 350 escaños y estas son las provincias decisivas

Madrid pasa de 37 a 38 escaños y Cádiz pierde uno, mientras las pequeñas circunscripciones siguen siendo las plazas donde menos votos hacen falta para conquistar un diputado

Escaños del hemiciclo del Congreso de los Diputados vacíos.  Foto de archivo. EP.
Escaños del hemiciclo del Congreso de los Diputados vacíos. Foto de archivo. EP.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha fijado definitivamente el tablero de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. El Real Decreto 806/2026, publicado este martes, mantiene en 350 el número de diputados del Congreso, pero introduce un reajuste en la distribución provincial que puede tener consecuencias políticas: Madrid gana un escaño y pasa de 37 a 38, mientras Cádiz pierde uno y baja de nueve a ocho. El resto de circunscripciones conserva la representación que tenía en 2023.

El cambio no es menor desde el punto de vista electoral. El Congreso no se elige mediante una única circunscripción nacional, sino a través de 52 circunscripciones —50 provincias y Ceuta y Melilla—, cada una con su propio reparto. La LOREG establece dos diputados mínimos por provincia y uno para cada ciudad autónoma; los otros 248 se distribuyen en función de la población.

El resultado es un mapa profundamente desigual: mientras Madrid elegirá 38 diputados, Barcelona 32, Valencia 16, Alicante y Sevilla 12 y Málaga 11, provincias como Soria elegirán únicamente dos y otras ocho —entre ellas Ávila, Cuenca, Guadalajara, Huesca, Palencia, Segovia, Teruel y Zamora— repartirán tres. Ceuta y Melilla escogerán un diputado cada una.

¿Dónde hacen falta más votos para conseguir un escaño?

Aquí aparece una de las claves menos intuitivas del sistema electoral español: un voto no tiene el mismo rendimiento parlamentario en todas las provincias.

En las circunscripciones pequeñas, donde se reparten tres, cuatro o cinco diputados, los partidos necesitan concentrar mucho mejor su voto para entrar en el reparto. En las grandes, donde se adjudican muchos escaños, existe mayor proporcionalidad y más posibilidades de que las formaciones medianas obtengan representación.

Los datos del 23-J permiten observar la diferencia. Como simple referencia —no como umbral electoral—, Madrid tuvo una media de unos 96.700 votos por escaño, Barcelona de unos 82.700, Valencia de 89.100, Alicante de 74.400 y Málaga de unos 71.000. La cifra real necesaria para obtener un diputado, sin embargo, depende de cómo se distribuyan los votos entre las candidaturas y de los cocientes de la ley d'Hondt.

La LOREG establece, además, que las candidaturas deben alcanzar al menos el 3% de los votos válidos emitidos en la circunscripción para participar en el reparto. Después, los votos se dividen entre 1, 2, 3 y sucesivos números y los escaños se asignan a los cocientes más elevados.

Por eso no existe un precio fijo del escaño. Puede resultar mucho más barato, en términos de votos, conseguir un diputado en una provincia pequeña que en Madrid, pero entrar en esas circunscripciones exige normalmente alcanzar una posición muy competitiva entre pocas candidaturas.

Las pequeñas provincias vuelven a ser decisivas

El 23-J demostró hasta qué punto las provincias pequeñas pueden alterar la fotografía nacional. El análisis territorial de RTVE describió unas elecciones compuestas, en la práctica, por 52 pequeñas carreras electorales, especialmente determinantes allí donde se disputan pocos escaños. El PP fue primera fuerza en 38 provincias, además de Ceuta y Melilla, mientras el PSOE ganó en diez.

Ese comportamiento explica parte de la paradoja de 2023: el PP ganó las elecciones en votos y escaños, pero no consiguió la mayoría parlamentaria necesaria para gobernar. Obtuvo 137 diputados frente a 121 del PSOE; Vox consiguió 33 y Sumar 31.

El PSOE, pese a quedar segundo, conservó suficiente presencia territorial y capacidad de pactar con fuerzas nacionalistas para convertir sus 121 diputados en una mayoría de investidura.

Catalunya, Euskadi y Navarra frente al voto útil de las provincias pequeñas

El mapa de 2023 también dejó una enseñanza relevante para el 29-N: la distribución territorial y periférica del voto importa tanto como el porcentaje nacional.

El PSOE fue primera fuerza en las cuatro provincias catalanas, además de Sevilla, Las Palmas, Navarra y Araba y las dos provincias extremeñas. El PP, por su parte, dominó buena parte de Castilla y León, Galicia, Madrid y otras circunscripciones del interior.

En territorios con pocos escaños, la concentración del voto favoreció especialmente a PP y PSOE. Vox y Sumar obtuvieron porcentajes similares, pero su rendimiento territorial fue desigual. El sistema tiende a premiar a las formaciones capaces de situarse en los primeros puestos de muchas circunscripciones y penaliza el voto disperso.

Ese fenómeno puede volver a ser determinante el 29-N si la fragmentación de la izquierda se mantiene mientras Vox incrementa su peso electoral.

La fotografía de 2026 parte de un escenario diferente

El punto de partida político es, además, distinto. El último sondeo de 40dB. publicado por EL PAÍS y la Cadena SER sitúa al PP en el 31,6%, al PSOE en el 27,4% y Vox en el 18,4%, mientras Sumar y Podemos completan el espacio progresista. El bloque de PP, Vox y SALF alcanza el 52%, frente al 35,7% de PSOE, Sumar y Podemos.

No obstante, convertir esos porcentajes nacionales en escaños sería prematuro. Precisamente porque España no funciona con una circunscripción única, el resultado final dependerá de dónde estén esos votos, no únicamente de cuántos sean. La suerte está echada.

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