"En la Agencia Tributaria no hay politización, ni yo la permitiría". El director de la Agencia Tributaria, Santiago Menéndez hizo estas declaraciones en pleno 'caso Cemex', cuando sobre su departamento caían chuzos de punta. Pero fue aún más específico y aseguró que el órgano recaudador actúa "siempre con libertad y rigor", e hizo referencia explícita a los casos Nóos, Cemex...., y Gürtel.

Una Agencia tributaria 'no politizada'
El problema con estas declaraciones a veces son los hechos. Y es que, como publicamos en ELPLURAL.COM este martes, en su pulso con el juez Ruz sobre el posible fraude fiscal del PP, el conocimiento de que se había filtrado a 'prensa amiga' un informe-argumentario de Hacienda para 'sostener' su interpretación frente a la del magistrado ha provocado que la Agencia Tributaria se haya dejado jirones de su proclamada independencia.



Pero aún peor para Santiago Menéndez, su director, resulta que quien redactó ese 'argumentario' no fue otro que Rogelio Menéndez, su hermano. Y como él, también inspector de Hacienda.

El determinismo biológico
En el Partido Popular, quizás sea verdad aquello del determinismo biológico que defendía Rajoy (en la familia del presidente, por ejemplo, se da el 'virus' de hacerse registrador de la propiedad), se dan estos casos de 'monocultivo' profesional. En el caso de los Menéndez, por ejemplo, como hemos visto son tres los inspectores de Hacienda, porque a Santiago y Rogelio se une una hermana.

De Santiago publicó El Mundo una semblanza que asusta, a partir de los relevos que acompañaron en la dirección de la Agencia Tributaria su nombramiento. Escribió el diario que por su forma de actuar se había derivado su apellido Menéndez a Treméndez, y se contaba cómo había producido la 'limpieza' de altos cargos en una supuesta reunión con todos los altos cargos a los que insistió en hablar con libertad para darle su opinión sobre el funcionamiento de la Agencia. Los que, una vez vencida la desconfianza, hablaron a pecho descubierto se encontraron cesados, decía El Mundo.

De Rogelio Menéndez hemos sabido más a partir de las últimas horas. Asesor del ministro, su 'error' de enviar o permitir que enviaran 'su argumentario' sin borrar el metadata del argumento que le identificaba como autor del texto que, quién sabe, puede tener aún consecuencias penales imprevisibles.

Los 'otros' Menéndez
Los Menéndez inspectores de Hacienda, que son gijoneses, tienen más hermanos conocidos, al menos dos: Anselmo y Adolfo. Éste último el 'cerebro' del grupo, según quienes le conocen. Adolfo, como el resto de la familia, tiene una gran cercanía a la familia real. Abogado del Estado, Adolfo Menéndez Menéndez, que fue secretario de Estado de Defensa y de Fomento en los gobiernos de Aznar, es secretario de la Fundación Princesa de Asturias (también lo fue cuando era Príncipe de Asturias). Aunque también Santiago ha prestado servicios a la familia real... De hecho, se llegó a escribir que él es el inspirador del 'traje a medida' que se habría hecho a la infanta Cristina para intentar  protegerla del delito fiscal en el asunto Nóos.

Aunque aún tienen un pariente más 'noble', en el sentido incluso literal de la palabra, en la familia, su tío Aurelio, ministro de Educación en el primer gobierno de Adolfo Suárez, que fue después preceptor del entonces príncipe Felipe y fundador de uno de los más afamados bufetes de abogados del país, Uría y Menéndez. Prueba de lo mucho que la familia real consideraba que le debía, en la última hornada de títulos que concedió Juan Carlos I le correspondió convertirse en primer Marqués de Ibias.