En un movimiento que consolida a España como el principal interlocutor europeo con el gigante asiático, la Cancillería china ha anunciado oficialmente que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aterrizará en Pekín para desplegar una visita de Estado que se extenderá del 11 al 15 de abril.

Este encuentro, el cuarto que protagoniza Sánchez en los últimos cuatro años, tendrá como plato fuerte una cumbre con el mandatario chino, Xi Jinping. Según fuentes diplomáticas, el objetivo es realizar un "intercambio profundo" sobre el tablero geopolítico actual y las relaciones económicas entre ambas potencias.

La portavoz de Exteriores, Mao Ning, destacó en rueda de prensa la salud "de hierro" de los lazos bilaterales con nuestro país. El Gobierno chino no ha escatimado en elogios, calificando a España como un "socio de cooperación fundamental" dentro del marco de la Unión Europea.

"Esta visita es la evolución natural de un diálogo constante. Queremos aprovechar la presencia de Sánchez para profundizar la confianza política y coordinar nuestras voces en foros internacionales", afirmó Mao.

A la espera de conocer al detalle la agenda completa de la delegación española durante este viaje oficial, se prevée que Sánchez despache con Li Qiang, primer ministro chino encargado de la economía y el comercio, y Zhao Leji, presidente del legislatuvo y encargado de la cooperación institucional.

La estancia de Sánchez en Pekín se produce en un momento crítico. Con una agenda exterior volcada en la resolución de la crisis en Oriente Medio y la gestión de las crecientes tensiones comerciales entre China y Occidente, el líder español busca posicionarse como un mediador capaz de rebajar los decibelios de la confrontación global.

Este viaje supone el inicio de un mes de abril decisivo para la política exterior española, reforzando la imagen de Sánchez como uno de los líderes europeos con mayor acceso y sintonía con la administración de Xi Jinping.

En su última visita oficial a China, Sánchez fue recibido con todos los honores en el Gran Palacio del Pueblo. En ese escenario, defendió la necesidad de una relación “basada en la reciprocidad y el equilibrio” entre la Unión Europea y China, una frase que, según fuentes diplomáticas, buscaba enviar un mensaje doble: reafirmar la autonomía estratégica de España sin alimentar la confrontación con Washington. “No queremos una nueva guerra fría”, insistió el presidente, en alusión a la creciente rivalidad entre Estados Unidos y el gigante asiático.

La reciente visita de Estado de los reyes a China, la primera de un monarca europeo en siete años, confirmó un viraje diplomático que no pasó desapercibido ni en Bruselas ni en Washington.

La imagen de Felipe VI y Letizia Ortiz junto a Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo no es solo un gesto protocolario: simboliza un reposicionamiento profundo de España en el tablero internacional. Es la primera visita oficial de un jefe de Estado europeo a China desde 2018 y, según fuentes diplomáticas, reflejó la voluntad del Gobierno español de abrir una nueva etapa de cooperación con Pekín basada en la “confianza mutua, la apertura y la seguridad jurídica”.

Los acuerdos firmados durante el viaje —que incluyen colaboración en transición energética, digitalización, intercambios universitarios y promoción del español en China— apuntalan un vínculo que ya venía gestándose desde la etapa anterior del Ejecutivo.

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