El Ejecutivo nacional español ha mantenido una postura clara en contra de las políticas internacionales expansionistas de la Administración Trump. No solo ha mostrado su negativa al uso de la fuerza que ha ejercido Estados Unidos en Irán, sino que ya a principios de año, cuando los estadounidenses intervinieron unilateralmente en Venezuela haciendo caso omiso a la normativa internacional, el Gobierno de España, liderado por Pedro Sánchez, se ha mantenido firme a la hora de recriminar las acciones militares impulsadas por Donald Trump.
Aunque en un primer momento el "no a la guerra" impulsado por Sánchez se tornó, incluso, una postura disruptiva en el panorama internacional, cada vez son más los líderes de distintos países los que se están sumando al presidente de España. Un aumento del apoyo que el líder del Ejecutivo nacional vive fuera de las fronteras españolas, donde se le está concibiendo como un muro de contención a las políticas de Trump, que, sin embargo, en España todavía sigue sin darse por parte de las formaciones de derecha.
Esta nueva posición en la que Pedro Sánchez parece estar consolidándose como abanderado mundial en contra de los conflictos armados volvía a encontrar, recientemente, un nuevo momento en el que el presidente de España era alabado por parte de otros países.
Concretamente, en un evento celebrado el pasado mes de marzo, el embajador de China, Yao Jing, expresaba el respaldo de Pekín a la postura adquirida por el Ejecutivo nacional español en lo referido a las políticas expansionistas y militares de Donald Trump. Así, además de asegurar que "cualquier tipo de problema no debería abordarse por medios militares", subrayaba que, a día de hoy, Pedro Sánchez es visto en el país asiático como un "héroe" al haberse erigido en contra de la estrategia internacional impulsada por Estados Unidos este año.
De hecho, Yao Jing apuntaba que en China esperan que la Unión Europea cambie su postura y comience a desarrollar una línea de trabajo en la que siga la senda que está marcando España, de tal manera que , tal y como exponía, desempeñe un papel mayor en la movilización por la paz global, el multilateralismo y la cooperación internacional.
Pedro Sánchez: una piedra en el zapato de Donald Trump
Aunque el presidente estadounidense suela asegurar que no le preocupa la negativa española a apoyar muchas de sus políticas, la realidad es que España se ha consolidado en los últimos meses como un actor europeo que actúa como muro de contención frente a las políticas internacionales impulsadas por Donald Trump. Bajo el liderazgo de Pedro Sánchez, el Gobierno ha articulado una estrategia basada en el multilateralismo, el respeto al derecho internacional y la negativa a secundar acciones militares no consensuadas.
El caso más evidente es el conflicto con Irán. Tras los bombardeos impulsados por EEEUU e Israel, España adoptó el lema “no a la guerra” y rechazó frontalmente la intervención militar estadounidense, calificándola de error y negándose a colaborar en ella. Esta postura se tradujo en decisiones concretas, como el hecho de denegar el uso de las bases militares de Rota y Morón para operaciones ofensivas. Incluso se llegó a cerrar el espacio aéreo a aviones implicados en ataques, reforzando la idea de una oposición activa.
En el marco de la OTAN, España también ha marcado distancias. Frente a la exigencia estadounidense de elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB, Sánchez defendió un límite en torno al 2%, calificando la propuesta de desproporcionada e innecesaria. Esta negativa ha intensificado las tensiones con Washington, que ha respondido con presiones económicas y diplomáticas.
Asimismo, la política exterior española ha apostado por soluciones diplomáticas en otros escenarios como Venezuela, rechazando intervenciones y defendiendo el diálogo internacional, en línea con una visión contraria al intervencionismo estadounidense.