Los sindicatos vienen buscando reforzar el registro horario para que este sea obligatoriamente digital, objetivo, fiable y accesible en tiempo real por la Inspección de Trabajo. El objetivo que persiguen es, según han venido exponiendo, dificultar la manipulación de los registros y detectar con mayor eficacia las horas extraordinarias no pagadas, vinculando además el control horario a la reducción de la jornada laboral.

El cambio está, teóricamente, decidido pero todavía no se encuentra aprobado. Los ministerios de Trabajo y Economía alcanzaron un acuerdo para llevar la reforma al Consejo de Ministros, si bien su aprobación se ha retrasado hasta septiembre de 2026. CCOO y UGT habían exigido que la implantación de la medida estuviera resuelta antes del 31 de julio y amenazaron con dejar de respaldar nuevos acuerdos con el Gobierno si no se cumplía ese plazo.

Esto último es algo que, por lo que ha afirmado el secretario general de CCOO en declaraciones a RNE este jueves, mantienen y pretenden usar como medida de presión para que el Gobierno vuelva a centrarse en la aprobación de esta iniciativa.

Unai Sordo ha insistido en que CCOO no está dispuesto a conceder más margen al Ejecutivo. "No vamos a alcanzar acuerdos con el Gobierno hasta que no se vean reflejados en un Boletín Oficial", ha advertido, reclamando que los compromisos alcanzados en la mesa de diálogo social tengan una traducción efectiva en la normativa.

El dirigente sindical ha diferenciado, en este sentido, entre aquellas medidas que necesitan superar el filtro parlamentario y las que dependen exclusivamente de la acción del Gobierno. Así, ha señalado que puede comprender que la reducción legal de la jornada laboral hasta las 37,5 horas semanales no prospere por la actual composición del Congreso, pero considera injustificable que iniciativas que requieren únicamente un desarrollo reglamentario continúen paralizadas.

"Cuestiones como el registro horario ya son causa belli", ha resumido Sordo, que ha reclamado al Ejecutivo que "decida tirar para adelante con los acuerdos a los que llega con los sindicatos". De lo contrario, considera que el propio diálogo social pierde valor y que las organizaciones sindicales dejan de tener incentivos para cerrar nuevos pactos.

El secretario general de CCOO también ha descartado que los sindicatos vayan a otorgar al Gobierno un nuevo "beneficio de la duda". La posición de la organización, ha reiterado, pasa por exigir "la garantía absoluta" de que los acuerdos que se alcancen terminarán aprobándose. De no producirse ese compromiso, ha anticipado que no habrá nuevos acuerdos sindicales "en estas próximas semanas o meses".

Las 37,5 horas pasan a los convenios

En paralelo, Sordo ha asumido que la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas mediante una modificación legislativa resulta actualmente difícil de materializar. A su juicio, pensar que pueda aprobarse en esta legislatura es "utópico" debido a la situación parlamentaria.

Eso no significa, sin embargo, que CCOO vaya a renunciar a esa reivindicación. El sindicato trasladará la batalla a la negociación colectiva de los convenios de este año y del próximo, donde también buscará mejoras salariales. Sordo ha recordado que la jornada ordinaria media efectiva en España se sitúa ya en 38,3 horas semanales, aunque ha advertido de que existen sectores donde todavía se trabaja prácticamente 40 horas.

Son precisamente, según su diagnóstico, los ámbitos "más explotados, más precarios" y en muchas ocasiones "más feminizados". Por ello, aunque considera importante una reducción por ley, CCOO seguirá "apretando" en la negociación colectiva para acercar la jornada a las 37,5 horas.

El dirigente sindical también se ha referido al papel de la CEOE y a las dificultades para alcanzar acuerdos tripartitos. A su juicio, la patronal lleva tiempo contemplando la posibilidad de un cambio en el ciclo político que pueda desembocar en leyes con una orientación "diametralmente distinta" y más favorable a determinados intereses empresariales.

Críticas a Feijóo por las bajas laborales

Sordo ha aprovechado además su intervención para responder a las declaraciones de Alberto Núñez Feijóo sobre las bajas laborales. El líder de CCOO ha reclamado al presidente del PP que "se entere un poco de cómo funciona esto", ya que considera falso que en España se cobre lo mismo estando de baja que trabajando, salvo que exista un complemento empresarial que lo permita.

Frente al discurso sobre el supuesto abuso de las bajas, Sordo ha pedido un análisis "serio" y "multicausal" del incremento de su duración. Entre los factores señala los retrasos en la atención sanitaria, por lo que rechaza que la solución pase simplemente por aumentar la presión sobre los trabajadores.

También ha criticado las propuestas de la CEOE para que las mutuas puedan asumir un mayor papel en las altas de enfermedades comunes y para modificar el periodo durante el que las empresas asumen el coste de las bajas. Frente a ello, CCOO reclama más inversión en prevención y en la sanidad pública.

Sordo ha concluido que "nadie defiende el fraude", pero ha advertido de que los casos fraudulentos constituyen una parte minoritaria del fenómeno y no explican por sí solos el aumento de las bajas laborales.

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