Han transcurrido unos días desde el cruce de declaraciones entre la presidenta de la CCAA de Madrid, Isabel Diaz Ayuso y Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio, asesinado por la banda terrorista ETA el 23 de enero de 1995. Y en estos pocos días muchas víctimas hemos podido contrastar y compartir nuestras propias opiniones al respecto. Por ello me permito hacer pública una reflexión que podrá ser compartida, o no, por el amable lector que lea estas líneas… pero que podría servir como argumento para plantearse el porqué se ha llegado a esta situación tan lamentable en el que se cruzan declaraciones por las declaraciones de un alto cargo político con una víctima concreta.
Las declaraciones de Ayuso ¿son una nueva muestra del uso partidista que desde sectores políticos se realiza con el dolor ajeno? Obviamente sí y no es ni mucho menos la primera ni será, desgraciadamente, la última. La reacción de Consuelo ¿es coherente al conocer, de primera mano, la vivencia iniciada aquel maldito día de enero de 1995? Obviamente, también.
Cuando se escuchan las declaraciones de la señora Ayuso surgen una serie de preguntas que deberían tener respuesta corta. Sus asesores, los que le preparan sus intervenciones ¿son veteranos de la política o son recién llegados? ¿no tienen memoria o caso de tenerla piensan que el resto de los mortales no la tenemos? ¿creen que en la historia no existen episodios que las hemerotecas recogen con un golpe de teclado? ¿siguen convencidos de que “LAS” víctimas del terrorismo, de las que se arrogan la propiedad, tenemos un criterio igualitario?
Pues a los que no recuerdan el pasado, a los que no quieren que alguien les recuerde aquellos años duros, difíciles y complicados en los que los asesinos de ETA destrozaban vidas día tras días, a los que hablan de lo que ni siquiera vivieron… les recordaré algunas frases célebres de personas a las que, seguramente, conocen personalmente pero que su selectiva memoria no les permiten recordar:
- "Yo he querido que los ciudadanos españoles sep. . . supieran y tuvieran muy claro que el Gobierno y yo personalmente ha autorizado contactos con el entorno del movimiento vasco de liberación nacional, lo he autorizado personalmente y quiero que los españoles lo sepan, evidentemente, otra cosa distinta es los. . . la materialización de lo que si ha. . . da lugar a un proceso de reuniones o conversaciones, la materialización, lo concreto, el detalle de eso que tiene que estar sujeto al principio como es lógico de la discreción y de la reserva, y estoy seguro que el mantenimiento de ese principio me van a prestar ustedes su colaboración y su comprensión ENTUSIASTA. Y naturalmente si se llega a un final del cese de la violencia, eso será por todos y para todos, no será de unos contra otros, será de todos y para todos, y todos naturalmente habrán contribuido a ello, y todos participaran del mismo, pero por ese lado, por el lado de los diálogos con los partidos políticos, con los diálogos con las formaciones políticas, especialmente por el dialogo con la oposición parlamentaria, yo sugeriría claramente mucha tranquilidad porque hay muchas razones para que todos los grupos parlamentarios y todos los partidos en este caso y el principal partido de la oposición esté sumamente tranquilo en esta cuestión"
- "Merecería la pena hacer el esfuerzo de la generosidad si con ello conseguimos la paz".
- “Estaría dispuesto a sentarme con ETA”
- “La expresión MLNV es la precisa, la acertada. Yo la utilizo con frecuencia”.
- "Desde que no nos matan no tenemos proyecto”.
En las agendas y en la memoria de algunas víctimas aparecen frases similares, en boca de personas a las que la señora Ayuso presta poco menos que devoción respetuosa, admiración y siempre respaldo y confianza.
Pero resulta que esas mismas víctimas y muchas otras estamos hartas del uso político y partidista que se hace de todo lo relacionado con el crimen terrorista perpetrado por diversas bandas terroristas, ETA entre ellas. Y nos cansa el ser noticia por los rifirrafes y las controversias, incluso los enfrentamientos en los que aparece gente que habla en nuestro nombre como si nos hubieran preguntado la opinión o hubieran tenido el detalle humano de rebajarse para hablar con las víctimas desconocidas y anónimas cuya opinión no les importa lo más mínimo.
Hace más de 20 años, algunas víctimas ya advertíamos que situaciones como la vivida estos días ocurrirían y nos duele acertar en nuestras percepciones. En estos años son cada vez más las que se han ido dando cuenta de la realidad y compartimos propósitos y objetivos. Entre ellos, uno prioritario: que nadie más sufra por el dolor que otros ya hemos pasado.
Desgraciadamente, parece que hay quien dedica toda oportunidad a mezclar temas intentando obtener rédito político, siempre con la frase tan manida de que “estamos con “LAS” víctimas” pero si no pensamos como deciden que debemos pensar, ya no lo están.
Como bien dice Consuelo, “no todo vale”.
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