Un bulo corrió como la pólvora hace unos meses y ha vuelto a la palestra de la actualidad esta semana con la situación que se ha vivido en Ceuta. El pasado mes de mayo, un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos cuestionó la españolidad de las ciudades autónomas situadas en el norte de África, refiriéndose a ellas como "ubicadas en territorio marroquí y administradas por España", "siendo objeto de la reclamación que Marruecos mantiene desde hace tiempo". Un texto en el que se podía leer, además, una loa a la "histórica alianza entre Estados Unidos y Marruecos, formalizada en 1786 mediante el Tratado de Amistad y Paz". No obstante, la españolidad de estas dos ciudades se remonta a mucho antes de que fueran objeto de debate por las cuestiones contemporáneas.

Los párrafos dedicados a España y a Marruecos figuraban en las páginas 86 y 87 del documento, introducidos por el legislador republicano de Florida y vicepresidente del Comité de Asignaciones y preside el subcomité de Seguridad Nacional, Departamento de Estado y Programas relacionados, Marco Díaz-Balart. Este político mantiene una estrecha amistad con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y ambos coinciden en que Ceuta y Melilla son, por su emplazamiento y otros factores, puntos débiles para España en su diplomacia con Marruecos.

El contexto actual es el reflejado en fenómenos como el de esta semana: dos ciudades que son sometidas a los flujos migratorios como arma política al albedrío de Mohammed VI cuando España toma alguna decisión que es del desagrado de Rabat. Pero ello no elimina, en ningún caso, la españolidad de las dos ciudades autónomas, que se remonta a hace siglos.

Ceuta y el Tratado de Tordesillas

El Tratado de Tordesillas, suscrito en el año 1494, repartía, a grandes rasgos, las zonas de navegación del Océano Atlántico y del recientemente conquistado continente americano entre Portugal y los Reyes Católicos de Castilla y Aragón Isabel y Fernando. En aquel documento legal, la ciudad de Ceuta quedaba adscrita a Portugal, pero casi un siglo después, en 1578, con la muerte del rey Sebastián I y la correspondiente crisis sucesoria que acarreó, se incorporó a la Monarquía Hispánica en 1580. En 1640, Ceuta tampoco se anexó a Portugal durante su proceso secesionista, manteniéndose bajo la soberanía de Felipe IV, aunque mantuvieron las armas de Portugal en su escudo y en su bandera. Finalmente, en 1668, el Tratado de Lisboa firmado entre España y Portugal reconoce la soberanía española sobre Ceuta.

Tras diferentes conatos de sultanes marroquíes por anexionarse la ciudad durante los siglos venideros, En 1812, la Junta de la ciudad se convierte en el Ayuntamiento constitucional, y en 1912 se crea el protectorado español de Marruecos en su zona norte, que limitaba con el Sáhara al sur y el protectorado francés al norte. El 21 de enero de 1932 se publicó una Orden que determinaba que a efectos jurídicos y de pleitos el Ayuntamiento de Ceuta quedaba comprendido en la provincia de Cádiz, pero que mantendría administraciones de carácter provincial como Juntas de Sanidad, entidad que tenían hasta entonces todas las capitales de provincia. En 1978, la Constitución Española, como otras anteriores, la reconoce como territorio componente de la nación española, la integra en el nuevo modelo de organización territorial y prevé su constitución como ciudad autónoma, materializada oficialmente en 1995 con su Estatuto de Autonomía.

Melilla, Estopiñán y los Reyes Católicos

El territorio que hoy corresponde a la ciudad de Melilla permaneció abandonado hasta el año 927, cuando fue tomado por una flota del califato de Abderramán III. La taifa de Melilla se constituyó después de desvanecerse el Califato de Córdoba, en lo que fue una ciudad amurallada. Portugal y España se expandieron en la zona norte del entonces Reino de Fez durante el siglo XV, y Melilla fue tomada por Pedro de Estopiñán en 1497, año desde el cual la ciudad lleva ininterrumpidamente bajo soberanía española. Aquella expedición incorporó la plaza de Melilla a la jurisdicción de la Corona de Castilla.

En 1767 se firmó el Tratado de Paz y Comercio con Marruecos, firmado por el embajador extraordinario en Marruecos Jorge Juan y el embajador marroquí del sultán Mohammed III Hamed El Gazel. Pese a ello, la ciudad de Melilla ha sido foco de conflicto histórico: en 1774 se produjo el sitio de Melilla por parte del sultán Mohamed ben Abdallah, quien, apoyado por los ingleses, tomó las plazas cristianas del norte de África. Seis años más tarde de aquello, en 1780, se firma el Tratado de Aranjuez, que reconduce la situación y garantiza el libre comercio entre los puertos españoles y marroquíes. Casi un siglo después, en 1860, el Tratado de Wad-Ras, que supuso el punto y final de la guerra de África, estableció los límites fronterizos de la ciudad española con el territorio marroquí. Tres años después, en 1863, Ceuta, Melilla y las Islas Chafarinas fueron declarados puertos francos y en 1864 las autoridades españolas permitieron que la gente empezara a asentarse y a vivir en ellas.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora