La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, está atravesando unas horas complicadas después de que en los últimos días se haya destapado sus movimientos inmobiliarios en el lujoso barrio de Chamberí. Incluso Génova 13la derecha mediática a la que subvenciona han marcado distancia con la baronesa del Partido Popular (PP), quien ahora intenta huir hacia delante aludiendo a conspiraciones y utilizando su estrategia habitual, patrocinada por Miguel Ángel Rodríguez, de pronunciar una barbaridad que lo tape todo. Si bien en esta ocasión parece que no está funcionando.

La mandataria autonómica se queda sin el ático de lujo que la Comunidad de Madrid compró en frente de su piso familia en propiedad alegando que se usaría como oficina, pese a no tener autorizado ese uso, ante unas misteriosas obras no comunicadas en la Real Casa de Correos. A la información destapada por El País se sumó la exclusiva de ElPlural.com, que revela que su novio y defraudador confeso, Alberto González Amador, vende el piso en Chamberí en el que reside la pareja y está bajo sospecha por el presunto uso de dinero fraudulento para su obtención.

Pues bien, todas estas coincidencias temporales y localizadas en el mismo barrio son una “campaña de desprestigio que promueve el Gobierno y su prensa afín”. Así lo considero Ayuso el pasado miércoles, cuando todavía no se conocía la magnitud del escándalo que afecta a la inquilina de la Puerta del Sol. La presidenta madrileña no dudó en mezclar la pillada con los incendios, utilizando a las víctimas como parapeto, y victimizarse por tener que “estar defendiéndose” en medio de la “desgracia”. "¿por qué no esperan una semana a que se apague el fuego?", deslizaba la conspiración.

La mandataria del PP aludió a las casas quemadas y a otras pérdidas materiales para salvar su cuello, pero no le funcionó. Es más, su gestión al frente de las emergencias, desviando dinero de prevención, persiguiendo bomberos y negando la emergencia climática son suficientes para evidenciar su responsabilidad, sin necesidad de airear su gusto por los áticos en Chamberí. La estrategia defensiva no ha funcionado a Ayuso y su equipo, que han decidido pasar al ataque, probando una nueva cortina de humo que oculte sus casoplones.

El elegido para desviar el foco, como no podía ser de otra manera, ha sido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Después de solicitar la emergencia nacional y de que el Ejecutivo central asumiese la gestión de la crisis de incendios, Ayuso no dudó en atacar a sus adversarios en un momento en el que se requería lealtad y colaboración, difundió bulos sobre la limpieza de los montes, mintió sobre el reparto competencial y relacionó los incendios incluso con el indulto de Laura Borrás.

El Gobierno no entró al trapo y la estrategia del PP pinchó, pues es de sobra conocido que las competencias en materia de prevención, limpieza de montes y extinción son autonómicas. También atacó a este medio por recordar la condena interpuesta por el TSJM contra su administración por desviar 38 millones de euros que deberían haberse dirigido a Bomberos. Enfangar los incendios no estaba saliendo bien a Ayuso, asfixiada simultáneamente por sus tejemanejes inmobiliarios. Entonces apareció la crisis migratoria de Ceuta y MAR le hicieron los ojos chirivitas.

La Guardia Civil y Salvamento Marítimo han localizado decenas cuerpos sin vida en el mar en las últimas horas, miles de personas han pasado la noche a la intemperie y la población ceutí afronta la situación desconcertada. El Gobierno central ha desplazado al Ejército de Tierra y Sánchez y su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, estuvieron este viernes en la zona. La gravedad de la situación alcanza una elevada magnitud, pero a la presidenta de la Comunidad de Madrid le da absolutamente igual utilizar todo esto para salvar su pellejo.

Sánchez permite la invasión de España por Ceuta para intentar ocultar todos sus juicios. Hasta ahí llega”, ha sido su primera reacción. Ni corta ni perezosa, la misma que mintió hace escasos días en rueda de prensa y que no ha dado explicaciones sobre su Monopoly particular, acusa a su rival político, que ha asumido la gestión de los incendios, que se ha desplazado a Ceuta y que, en medio de todas las ruedas de prensa, se ha pronunciado sobre los casos de corrupción que afectan a su familia y su partido, de utilizar la crisis. Toda una conspiración.

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