Este pasado viernes, en el programa de Más de Uno en Onda Cero, que dirige Carlos Alsina, la tertulia pivotó sobre la figura del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. El locutor y director del espacio matutino intervino durante el debate con un comentario que ha sido más que aplaudido por amplios sectores en las redes sociales. Durante un rifirrafe con uno de sus colaboradores, Alsina se pronunció acerca de quiénes exigen la dimisión del dirigente socialista por la gestión de la tragedia de Adamuz. Si bien entiende estas demandas por parte de la derecha y la ultraderecha, rompe una lanza en favor del responsable del ramo por no parapetarse tras los muros de su Ministerio y dar la cara en todo momento, remarcando que, al menos en este caso, no se ha adoptado una posición de mutismo absoluto, sino que se ha puesto en el foco mediático para ofrecer las explicaciones pertinentes.

Lejos de despachar el asunto con ironía o distancia, Alsina optó por un registro más severo de lo habitual para dejar clara su posición. Comenzó reconociendo la legitimidad de quienes han reclamado la dimisión del ministro, subrayando que no existe ningún tipo de “ley del silencio” ni temor a exigir responsabilidades políticas. En su planteamiento inicial, el periodista quiso desmontar la idea de que pedir una dimisión sea, por sí mismo, un acto censurable o tabú en el debate público.

Sin embargo, el núcleo de su intervención no estaba tanto en defender al ministro como en cuestionar los argumentos empleados para exigir su salida inmediata. Alsina introdujo un matiz clave: la existencia de una investigación en curso. A su juicio, en ese contexto se puede criticar al titular de Transportes por múltiples razones, pero no se le puede reprochar que haya desaparecido del foco mediático. Al contrario, destacó que Puente ha comparecido y ha dado explicaciones públicas desde el primer momento.

Precedentes contrarios

Fue en ese punto cuando uno de sus colaboradores intervino para rebajar ese reconocimiento, apuntando que el ministro comparece porque “no tiene más remedio”. La respuesta de Alsina fue inmediata y visiblemente airada. El periodista saltó como un resorte, cortando a su colaborador para negar de plano esa afirmación. Recordó, con tono cortante, que existen precedentes recientes de responsables políticos que, ante tragedias de gran magnitud, optaron por no atender a ningún medio de comunicación ni dar explicaciones públicas.

Alsina insistió en esa comparación implícita, subrayando que no todos los gobernantes han actuado del mismo modo en situaciones de crisis. Recalcó que algunos directamente “no han dado nada la cara”, marcando así una diferencia clara con la actitud que, a su entender, ha mantenido el actual ministro de Transportes. El rifirrafe dejó patente que el director de Más de Uno no estaba dispuesto a trivializar ese aspecto ni a reducirlo a una obligación automática del cargo.

El periodista fue más allá y planteó un escenario hipotético que marcó el eje de su razonamiento: si se demostrara que Óscar Puente ha mentido deliberadamente durante los días posteriores al accidente, él mismo sería el primero en exigir su dimisión. No obstante, añadió un reproche directo a sus interlocutores en el estudio: nadie había sido capaz de explicarle, hasta ese momento, en qué había mentido exactamente el ministro.

Alsina también separó el fondo de la forma. Admitió que el ministro puede expresarse de una manera u otra, más o menos acertada, pero cuestionó que eso sea motivo suficiente para exigir su dimisión. Según su análisis, se ha instalado la idea de que Puente posee las respuestas sobre el accidente y que, simplemente, se niega a darlas. Frente a esa interpretación, el periodista defendió que lo que el ministro viene sosteniendo es que todavía no se conocen las causas exactas del siniestro.

Este debate radiofónico se produjo pocas horas antes de que trascendiera el primer informe oficial sobre el accidente de Adamuz, que apunta a una fractura previa del carril como hipótesis principal del descarrilamiento. Un contexto que añade presión política y mediática, y que explica la intensidad de un comentario en el que Carlos Alsina no solo analizó la exigencia de responsabilidades, sino también la forma en que se construyen determinados relatos en caliente, incluso dentro de su propio equipo.

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