Vista aérea de la piscina de Pedro J. Ramírez. Foto: lobby per la independencia. Vista aérea de la piscina de Pedro J. Ramírez. Foto: lobby per la independencia.



El pasado jueves, la sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Supremo ratificó la sentencia de la Audiencia Nacional que obligaba a la apertura al público de la polémica piscina que tiene Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, en Mallorca, situada en terrenos de dominio público. Además, la sala confirmó la anulación de la orden ministerial que le dio cobertura y otorgó la razón al lobby per la independencia.

Un conflicto desde 2003
De este modo, se ponía punto y final a un conflicto que se remonta a 2003, con manifestaciones, denuncias cruzadas y algunos pleitos que aún no se han cerrado en el plano penal. Un conflicto en el que diferentes miembros de los Gobiernos de José María Aznar, del PP, y José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE, han intervenido directamente en ayuda del editor.

“Pánico” y “pesadillas”
Incluso, el periodista llegó a reclamar en su día protección y seguridad en Mallorca ante unas protestas críticas que, según relató en sede judicial, llegaron a causarle “pánico” y “pesadillas”. Cabe recordar que en el verano de 2006, manifestantes del lobby entraron en la polémica piscina, produciéndose incidentes y lesiones leves que llegaron a juicio.

La entrevista de Pedro J. a ELPLURAL.COM
Por aquel entonces, el periodista negó a ELPLURAL.COM estar recibiendo un trato de favor en base a su relevancia pública, en una entrevista que él mismo pidió al director del periódico Enric Sopena con el argumento de que quería explica su versión del asunto. Pedro J. Ramírez se presentó como la "víctima" de una sarta de mentiras: "Yo no me he construido una piscina en dominio público -esa piscina fue construida a comienzos de los años 70-, y la piscina no es ilegal porque esta protegida por una concesión”.

La capacidad de la piscina
Paralelamente, Pedro J. Ramírez mostraba su rotundo rechazo a que “cualquiera en el momento que quiera pueda ir a la piscina” porque “sería materialmente imposible ya que no caben más de siete u ocho personas a la vez”.

El PP arropó a Pedro J. Ramírez
Convertida la piscina en uno de los principales temas de la actualidad política, el director de El Mundo contó con el respaldo del Partido Popular. Tanto es así que las Nuevas Generaciones del PP instaron a sus militantes a acudir de otros puntos de la península a las Islas para manifestarse en “defensa de la libertad”. Lo hicieron el mismo día en el que una quincena de entidades y partidos políticos (PSM, Esquerra Unida y ERC, entre otros) habían convocado otra marcha bajo el lema “La costa és de tots”.

La manifestación a favor de Pedro J.
En total ambas manifestaciones no pasaron de varios centenares de personas. Según estimación de la Delegación del Gobierno en Baleares, unas 300 en la concentración contraria a la piscina privada (foto inferior), y unas 1.000 en el acto de apoyo de Pedro J. Pese a ello, en la portada del diario El Mundo del 20 de agosto de 2006 podía leerse que  “Miles de personas se movilizan en Mallorca por la libertad y plantan cara a 300 radicales”. En el interior del periódico se decía que  “3.000 personas se manifiestan en Mallorca en defensa de Ramírez y la libertad de expresión”.

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La piscina, España y los catalanes
En dicha manifestación hubo banderas españolas, alguna de la comunidad balear, y gritos que, en alguna ocasión, no guardaban relación directa con la piscina ni con la costa mallorquina. “Mallorca es España”, pancartas contra el dominio de internet .cat o el comentario de alguno de los manifestantes, recogido en su crónica por el diario Avui: “ Venimos de Andalucía a manifestarnos contra los catalanes”. La presidenta de Nuevas Generaciones declaró entonces que “Baleares no puede convertirse en el País Vasco o Cataluña, donde los radicales y los independentistas piensan que la calle es suya”. “A partir de hoy, la calle también será nuestra”, sentenció.

Caras conocidas arropan a Ramírez
Tras la manifestación la fiesta cívica. Fue algo así como un acto de desagravio hacia Pedro J. Ramírez. Allí estuvo presente el por entonces presidente de Gobierno y del PP balear y ahora condenado por corrupción, Jaume Matas, la diputada y ministra Ana Pastor, entre otros cargos del Partido Popular. Un acto que sería impensable a día de hoy en base a las tensas relaciones que el polémico periodista mantiene con la actual dirección del Partido Popular.