En el plantel de actores secundarios que merodean por Génova 13 y adyacentes, el zigzag de Torres Dulce en torno al 11-M ha provocado –tal cual publicó ayer ELPLURAL.COM- la reaparición en escena del alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, de profesión médico ginecólogo, amigo muy amigo de José María Aznar López.

Este personaje, León de la Riva, es por encima de cualquier otra valoración un rijoso. O sea, y de acuerdo con el diccionario de la lengua española, este tipo es “lujurioso” e “inquieto y alborotado a vista de la hembra”. Sus no muy lejanas declaraciones sobre Leire Pajín, siendo ésta ministra de Sanidad, pasarán a la nutrida historia de los machos populares. “Cada vez que veo los morritos de Leire Pajín pienso en lo mismo”, precisó el alcalde vallisoletano. Unos años antes, su apreciado Aznar confesó en voz alta que a él lo que le “gusta es que la mujer sea mujer, mujer”. ¡Y olé, olé, olé!

Conviene no olvidar en todo caso que Aznar López fue presidente del Gobierno autonómico de Castilla y León, de donde salió de forma un tanto precipitada cuando Manuel Fraga Iribarne, que en paz descanse, le nombrara digitalmente candidato de Alianza Popular para las elecciones generales de octubre de 1989. Aquel Aznar de Valladolid llegó por los pelos a la Presidencia castellano-leonesa gracias, entre otros apoyos, a los aportados entonces por los diputados del CDS de Adolfo Suárez y también del partido Solución Independiente (SI).

Además, José María Aznar trepó al cargo de presidente en base a acuñar falsedades, mentiras y calumnias contra el presidente socialista, Demetrio Madrid. Quien luego fue absuelto por el Supremo de arriba a bajo, y sin una mácula de corrupción en su actuación política. De este modo infumable ataca la derecha.

Este partido, el SI, lo promovió el que fuera alcalde de Burgos, José María Peña, conocido con el apodo de El algarrobo, franquista de tomo y lomo. Fue condenado en firme por el Tribunal Supremo, acusado de actividades corruptas en el asunto de los constructores de Burgos. Alguno otros affaires rozaron, como mínimo, a José María Aznar, pero de estas cosas hace ya tiempo y casi nadie se atreve a remover episodios en absoluto ejemplares.

Así es, en buena parte, la estrategia del Partido Popular elección tras elección. Procuran endosar a sus adversarios, principalmente los del PSOE, todo género de aguas fecales. Estamos a muy pocos días de los comicios de Andalucía y también los de Asturias. Llevan los populares durante mucho tiempo acumulando excrementos humanos, suciedad o porquería para allanar la conquista de Andalucía. No quieren acordarse, claro, del caso Naseiro ni ahora del caso Gürtel, ni el señalado caso de la construcción de Burgos. Aznar fue presidente por el voto de un partido corrupto como era el SI.

Desde aquella época de 1987, el PP se hizo el dueño de Castilla y León y ahí siguen, intocables. Tomen nota los andaluces. No caigan en la trampa de la derecha, copada por los señoritos como el candidato eterno Javier Arenas. Estas pinceladas sobre el PP y su salsa intentan subrayar a los progresistas, PSOE e IU, que pueden y deben gobernar Andalucía y asimismo Asturias.