Hace muy poco Baltar padre dejó también la presidencia del PP en la provincia. Recién cumplidos los 71 años pensó que era el momento de ir retirándose de la política, Dijo que su cara “está muy vista” como explicación. Eso sí, no quería dejar a cualquiera en su puesto al frente del partido en la provincia, un puesto que había ocupado también por décadas, y  José Luis Baltar ‘organizó’ las cosas para que le sucediera alguien de su total confianza. En concreto, su hijo, José Manuel Baltar. Un alcalde, el de Verín, Juan Miguel Jiménez Morán intentó evitar la sucesión, pero fue inútil. Fue machacado por la estructura de poder con la que José Luis Baltar ha infiltrado todo el PP de Ourense.

Baltar padre reconoció que en el proceso la dirección del partido le pidió “neutralidad como presidente, que no como padre”, así es que dejó caer la idea para los miembros del partido de que tenían que elegir a su sucesor, que él no hacía campaña, pero que ya sabían quién era su hijo.

Ahora Baltar padre no puede tampoco elegir a su sucesor al frente de la Diputación, pero todo indica que la operación para que se complete el proceso de “abdiación” entre los Baltar está en marcha. Lo que piensan quienes conocen la política gallega es que el proceso que se inicia ahora discurrirá así: Baltar presenta su dimisión ahora; a continuación su hijo, que figura entre los suplentes, pasará a ocupar la plaza que queda vacante y a continuación, y aprovechándose del control que el PP, es decir, los Baltar tienen en la Diputación orensana, elegirán a ‘junior’ para ocupar el puesto que deja ‘papa Baltar’.

De alguna forma, si esta previsión se cumple, se instaurará en Ourense la primera ‘monarquía hereditaria popular’ con la abdicación entre los Baltar.