Esta Semana Santa ha regresado a la actualidad un tema tan antiguo, manido y populista como las creencias político-religiosas de María Dolores de Cospedal. La izquierda laica (porque el progresismo apostólico y romano haberlo haylo) se ha vuelto a rasgar las vestiduras porque la ministra de Defensa ha ordenado que la bandera, con la que tanto gusta envolverse, ondee a media asta en todos los centros militares, incluida la sede del mismísimo Ministerio que dirige, a pesar de que el Defensor del Pueblo cuestione la orden y dude de la legalidad de que la enseña nacional tenga que conmemorar la ficticia e ideológica muerte de Cristo. Izquierda que debería conocer ya que la también secretaria general del PP domina como pocos el travestismo religioso, como ya ha recogido ELPLURAL.COM en numerosas ocasiones, mostrando un amplio fondo de armario donde la camaleónica se siente como pez en el agua. Para la ministra no existe el pudor, ni el sentido del ridículo. Si hay que disfrazarse de lagarterana, se disfraza; si toca participar en una ofrenda floral a la virgen disfrazada con el traje típico de manchega, se participa; si hay que portar en andas una imagen del crucificado, se porta, o si la España cañí reclama su presencia con peineta y mantilla, allí está la “genovesa” procesionando en blanco y negro, con tacón bajo y con collar de perlas majóricas.

La también presidenta del PP de Castilla-La Mancha cuenta, como decimos, con un amplio fondo de armario que abarca prácticamente todo el espectro socio-religioso, desde el “disfraz” cañí, a la reverencia decimonónica, pasando por el besamanos y besapiés de todo tipo de imaginería religiosa, hasta alcanzar el cenit del populismo portando cristos y santos, o tocando el tambor semanasantero en pueblos castellano-manchegos.

Cospedal en la procesión del Corpus de Toledo, en la ofrenda en Albacete y en la tamborrada de Hellín

Peineta, ofrenda y tambor…

En junio de 2011, Cospedal se estrenaba como presidenta de Castilla-La Mancha desfilando en la procesión del Corpus luciendo peineta y mantilla y acaparando los aplausos de los hooligans católicos, que un año después la abandonarían a su suerte, siendo pitada e increpada por las masas enfurecidas ante los salvajes recortes que llevó a cabo su Gobierno, convirtiéndose así en la primera persona que era abucheada en el solemne cortejo procesional toledano. Meses antes, la secretaria general aparecía en las ferias de Albacete, de la que en su juventud llegó a ser Miss Feria, ataviada con el traje típico de manchega para participar en la ofrenda floral a la Virgen de los Llanos, patrona de la ciudad castellano-manchega. En ambos casos, Cospedal estuvo acompañada por su fiel escudera en el travestismo religioso, la diputada regional Cesárea Arnedo. Posteriormente, la hoy ministra de Defensa no dudó ni un instante en disfrazarse con la túnica típica de Hellín y participar en la tamborrada de Semana Santa.

Cospedal en uno de los muchos besapiés de los que ha participado y portando al Cristo de la Caridad

…Costalera, bancera y besapiés…

Cospedal está dotada del mismo desparpajo que sus amigas Cifuentes y Aguirre. Tanto es así que en la Semana Santa de 2012 no dudó ni un momento en echarse al Cristo de la Caridad de Ciudad Real al hombro, emulando a sus queridos legionarios, y participar bajo las órdenes del hermano mayor de la cofradía en el traslado de la imagen crucificada desde la parroquia de Santiago hasta el centro de guardapasos, acompañada, cómo no, por la alcaldesa del PP entonces y hoy miembro de la Mesa del Congreso, Rosa Romero. Aunque en realidad, esta es una más de las intervenciones de la madrileña, como lo prueba su participación en los besapiés de cristos y vírgenes, ya que para la lideresa “poder venir a Barbatona (Guadalajara) a pedirle a la Virgen que nos dé salud a todos, forma parte de nuestra historia y nuestra cultura”, señaló en una de sus visitas a la Virgen de Sigüenza

Cospedal reverenciando al cardenal Cañizares y otros arzobispos y persignándose en Santiago de Compostela

Y besamanos con reverencias

Y no solo eso, la ministra es una de las políticas más sumisa y complaciente con la Iglesia española. Cardenal con el que se topa: rodilla en tierra, reverencia y besamanos al canto. Misa a la que asiste, oficiado por un alto jerarca purpurado español: parafernalia de joven catequista a tutiplén, sin ahorrar ni un solo gesto, para persignarse tantas veces como el director espiritual lo requiera.

Esta es Cospedal en estado puro, religiosa de día de cara a la galería; laica de noche en la intimidad (tuvo un hijo por inseminación artificial y se casó con Ignacio López del Hierro en una ceremonia civil oficiada por un concejal del PP del Ayuntamiento de Toledo, ambas acciones prohibidas por la Iglesia), pero siempre dispuesta a cimbrear, arquear y combar el cuerpo ante cualquier signo católico, con fotografía incluida, claro.