Jorge Piedrafita, abogado de la víctima del exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, el comisario principal José Ángel González, ha asegurado en Al Rojo Vivo que otra mujer policía se ha puesto en contacto con él asegurando haber sufrido acoso por parte de miembros de la cúpula policial vinculada al recientemente cesado DAO, en lo que sería un claro ejemplo de omertá en las más altas instancias policiales.

ElPlural.com ha preguntado en el Ministerio del Interior si han sido informados de este supuesto segundo caso, a lo que las fuentes consultadas han respondido que no, pero que en caso de recibir cualquier información o denuncia de otra mujer, el ministerio “actuará con toda la contundencia tal como se ha hecho hasta ahora”.

Nueva víctima

Con respecto a esta segunda víctima, Piedrafita ha explicado que, "se ha puesto en contacto conmigo otra víctima que fue víctima de un comisario de la cúpula y cercano al DAO que la acosó sexualmente, y cuando denunció por el canal interno se lo dijeron al supuesto acosador dejándola a su merced”. Piedrafita ha dicho que esta mujer le dijo: “Qué bien lo habéis hecho al mantenerlo en secreto hasta el final”.

Por otro lado, el letrado también ha explicado que tanto él como la víctima están muy agradecidos a la DAO interina, Gema Barroso, y con la ministra de Igualdad, Ana Redondo, por el trato recibido estos días. Piedrafita ha añadido que su clienta sigue recibiendo amenazas vía telefónica para tratar de amedrentarla después de que se filtraran su nombre y su teléfono en un chat policial. De hecho, la mujer ya cuenta con escolta policial las 24 horas del día gracias a la rápida intervención de Barroso al ser conocedora del acoso al que estaba siendo sometida tras interponer la querella contra el que fuer número 1 de la Policía Nacional.

La querella

En la querella, el abogado de la víctima señala la supuesta comisión de delitos de agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas y malversaciones de caudales públicos con la agravante de abuso de superioridad.

La querellante, integrante de la Policía Nacional, mantuvo "en el pasado una relación de afectividad" con el DAO, una relación que "estuvo caracterizada desde su inicio por una asimetría de poder institucional manifiesta" dada su posición en el cuerpo.

"Esta situación de subordinación institucional fue sistemáticamente instrumentalizada por el querellado para generar y mantener una dinámica relacional de control, dominación y sumisión psicológica sobre la víctima, quien en múltiples ocasiones manifestó su voluntad inequívoca de finalizar la relación, viéndose impedida para materializar efectivamente dicha decisión", señala.

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