Con el inicio de 2026 llega la habitual renovación de catálogos en las plataformas de streaming, pero este año el movimiento de títulos fuera de los servicios será especialmente notable. El 1 de enero de 2026 no solo marca el inicio de un nuevo calendario, sino también la última oportunidad para ver decenas de películas y series que hasta ahora estaban disponibles en plataformas como Netflix, antes de desaparecer -al menos de manera inmediata- por vencimiento de licencias o decisiones de programación.

El caso más llamativo es el de Netflix, que ha confirmado que retirará centenares de títulos el 1 de enero de 2026, entre películas y series de distintos géneros y época

Películas que abandonan Netflix

Entre los títulos más destacados que dejan Netflix con el cambio de año se encuentran auténticos iconos de la cultura popular:

  • Dirty Dancing: El romance protagonizado por Patrick Swayze y Jennifer Grey, convertido en un clásico intergeneracional, abandona la plataforma tras años siendo uno de esos títulos recurrentes para revisitar una y otra vez.

  • The Goonies: La aventura ochentera por excelencia, símbolo de una forma de hacer cine juvenil hoy prácticamente desaparecida, se despide del streaming, dejando huérfanos a quienes crecieron con ella.

  • Baby Driver: El estilizado thriller de Edgar Wright, famoso por su montaje musical y su ritmo frenético, también sale del catálogo, pese a seguir siendo una de las películas más recomendadas de los últimos años.

  • Crazy Rich Asians: La comedia romántica que supuso un fenómeno cultural y comercial se marcha de Netflix, reduciendo la presencia de este tipo de producciones recientes no originales.

  • The Hangover (y sus secuelas): La saga de comedia gamberra que marcó una época en los años 2000 también dice adiós, en bloque, a la plataforma.

  • Aquaman and the Lost Kingdom: La secuela del superhéroe de DC, una de las incorporaciones más recientes, demuestra que ni siquiera los estrenos relativamente nuevos están a salvo de las rotaciones del catálogo.

Junto a estos títulos, Netflix elimina una larga lista de películas de acción, drama y cine familiar que habían pasado a formar parte del paisaje habitual de la plataforma. Muchas de ellas no volverán a estar disponibles en el corto plazo en ningún servicio incluido en la suscripción estándar.

Series que desaparecen de Netflix

Aunque el impacto mediático suele centrarse en las películas, la salida de series suele ser aún más traumática para los espectadores. Especialmente cuando se trata de producciones largas o consideradas de culto.

  • Lost: Una de las series más influyentes de la historia reciente de la televisión abandona Netflix el 1 de enero. La ficción creada por J. J. Abrams redefinió la narrativa seriada y fue clave en el auge de la televisión moderna. Su salida supone un duro golpe para quienes planeaban un revisionado completo.

Además de Lost, otras series y temporadas concretas también dejan la plataforma, aunque de forma menos visible. La tendencia es clara: Netflix prioriza cada vez más su catálogo de producciones propias frente a series adquiridas de otros estudios.

¿Por qué desaparecen estos contenidos?

La respuesta no está en la audiencia ni en la calidad de las obras, sino en los derechos de explotación. La mayoría de las películas y series que abandonan Netflix no son producciones originales, sino títulos licenciados por un periodo determinado. Cuando ese contrato vence, la plataforma debe renovarlo -asumiendo un coste elevado- o retirar el contenido.

En un contexto de fuerte competencia entre plataformas y con cada gran estudio impulsando su propio servicio, la renovación de licencias resulta cada vez menos rentable. El resultado es un catálogo más volátil y menos estable, donde los espectadores deben estar atentos al calendario si no quieren quedarse a medias.

¿Y el resto de plataformas?

Aunque Netflix concentra la mayoría de salidas el 1 de enero, otras plataformas como Prime Video, HBO Max o Disney+ también ajustan sus catálogos con el cambio de año, aunque de forma menos masiva. En estos casos, las retiradas suelen ser más progresivas y repartidas a lo largo del mes, afectando sobre todo a películas de terceros y títulos con menor consumo.

Una carrera contra el reloj para los espectadores

La consecuencia directa de este “apagón” es clara: quien quiera ver alguno de estos títulos debe hacerlo antes de que termine el año. El 31 de diciembre se convierte así en una fecha límite cultural, una especie de última llamada para reencontrarse con clásicos, descubrir películas pendientes o completar series que llevaban tiempo en pausa.

Más allá de la anécdota, estas salidas plantean una reflexión de fondo: el streaming ha cambiado nuestra relación con el cine y las series, pero también ha introducido una nueva forma de precariedad cultural. Las obras ya no desaparecen de las salas para quedarse en casa; ahora entran y salen de los catálogos según decisiones empresariales ajenas al espectador.

El 1 de enero, mientras el calendario avanza, muchas historias quedarán en suspenso. Al menos hasta que alguna plataforma decida volver a abrirles la puerta.

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