María Ritter (Bogotá, 1974) lleva al frente de Guía Repsol desde 2015, un periodo en el que ha ampliado el foco de uno del mayor termómetro gastronómico de nuestro país. Bajo su liderazgo, la histórica guía consolidó los Soles y Recomendados, creó los Soles Sostenibles y los Soletes —lanzados en 2021—, que van más allá de la alta cocina para dar visibilidad a locales de tapas, restaurantes de menús, cafeterías, heladerías, terrazas e, incluso, obradores de convento

En paralelo, Ritter ha sido testigo del relevo generacional que se está produciendo. “Veníamos de unas cocinas con un concepto muy militar”, afirma en una entrevista a ElPlural coincidiendo con la gran fiesta de la gastronomía española, la entrega de los Soles 2026, celebrada este año en Tarragona. Frente a ese modelo, sostiene que la nueva generación “quiere tener vida más allá de la cocina” y está impulsando “un cambio cultural” que afecta tanto a la organización del trabajo como al propio modelo de negocio.


María Ritter junto a Lorena Castell y Jorge Ponce, en la gala de los Soles Repsol 2026. (Foto: Sofía Moro, Juan Carlos Toro, Alfredo Cáliz)

Un sueño hecho realidad

Ritter, argentina de origen, nació en Colombia porque su padre era reportero de Reuters. El trabajo de su padre le permitió conocer varios países, entre ellos Perú. Empezó a trabajar en YPF, en Argentina y, cuando Repsol compró la compañia, no dudó en venirse a España para integrarse en el departamento de Marketing. Disfrutona y emprendedora como es ella, encontró la horma de su zapato cuando le encargaron dirigir y transformar Guía Repsol, la antigua Guía del Viajero que se había quedado obsoleta con la generalización de internet y la llegada de los smartphones. Amante de los retos, no dudó ni un minuto.

Más de 10 años después ha creado una gran comunidad de cocineros y cocineras, ha montado una app imprescindible para los viajeros y sigue con la mirada puesta en hacer cosas nuevas, la última, el Puesto de Guía Repsol del mercado de Vallehermoso de Madrid, una barra enfocada a conectar al público con los chefs más prestigiosos. La inauguró el pasado mes de diciembre Angel León (A Poniente) y la idea es que todos los Soles trasladen por unos días sus cocinas al mercado.


Ángel León y su equipo en el puesto de Guía Repsol del Mercado de Vallehermoso, en Madrid. (Foto: Sofía Moro)

Entrevista con María Ritter

P.- Llevas más de 10 años al frente de Guía Repsol. Lucía Freitas, galardonada este año con 3 Soles, dice que has transformado profundamente la gastronomía y has contribuido a dar visibilidad a las mujeres.

R.- Una de nuestras prioridades ha sido poner el foco en el talento femenino. Cuando llegué a Guía Repsol había muy pocas mujeres al frente de las cocinas y las que estaban apenas tenían protagonismo. Era una cuestión cultural: había muchas mujeres en grandes restaurantes, pero en la administración o en sala. No estaban al frente de las cocinas y, por tanto, no existían.

Se va a producir un cambio cultural dentro de las cocinas, es un cambio generacional.

P.- ¿Cómo ha cambiado la gastronomía en estos años?

R.- Ha cambiado muchísimo. Veníamos de unas cocinas con un concepto muy militar y ahora hay una generación joven con ideas de conciliación que no tiene nada que ver con lo de antes. Se va a producir un cambio cultural dentro de las cocinas, es un cambio generacional. La gente joven quiere tener vida más allá de la cocina y eso transformará la organización del trabajo. También facilitará que haya más mujeres liderando proyectos.

Tener uno, dos o tres Soles no significa ser mejor o peor: responde a modelos distintos y a franjas de precio diferentes

P.- Los premiados con 1 Sol Guía Repsol este año llamaban la atención por su juventud, con un perfil diferente del cocinero tradicional.

R.- El sector estaba poco profesionalizado y eso es clave. Ahora no entras en una cocina por descarte. Si tienes vocación, te formas y adquieres nociones de gestión de negocio. Son jóvenes muy preparados, que han pasado por grandes cocinas y tienen claro que no quieren reproducir esos modelos en sus propios restaurantes.

Tampoco los veo obsesionados con los premios. Si el reconocimiento implica perder calidad de vida o someter al equipo a una presión excesiva, no compensa. Tener uno, dos o tres Soles no significa ser mejor o peor: responde a modelos distintos y a franjas de precio diferentes.

Desde Guía Repsol intentamos romper la idea de que solo con tickets muy altos se puede aspirar al máximo reconocimiento. Está ocurriendo ya, por ejemplo con Susi DíazBagá, o Lucía Freitas.

Que el menú degustación esté perdiendo peso significa un cambio de modelo económico, de modelo de negocio

P.- ¿En qué situación crees que está ahora mismo la gastronomía española?

R.- España no tiene el reconocimiento mundial que debería tener. Hemos protagonizado dos grandes revoluciones gastronómicas: primero el País Vasco y después Cataluña. Tenemos una base culinaria sólida y diversa que pocos países pueden reivindicar.

Además, existe algo muy diferencial: se puede comer muy bien a precios asequibles, con producto y con técnica. Sin embargo, seguimos asociados a la paella y a la tortilla cuando la realidad es mucho más amplia. Soy una gran defensora del concepto tapa, que es cultural y nos distingue de otros competidores internacionales.

Que el menú degustación esté perdiendo peso significa un cambio de modelo económico, de modelo de negocio. No es solo una cuestión gastronómica: responde a nuevas formas de consumo y a otra manera de entender el restaurante.

P.- ¿Esta nueva generación se adapta mejor a un entorno cambiante?

R.- Sí, es más flexible. En ciudades donde los precios inmobiliarios dificultan abrir un restaurante, muchos han optado por volver a los pueblos, donde el producto de kilómetro cero y los costes más asumibles facilitan el proyecto. Las expectativas de la nueva generación de cocineros y cociners son diferentes. Cuando reciben un Sol lo viven con sorpresa y disfrute, no como una obsesión inmediata por obtener el siguiente.

España tiene un enorme potencial, pero podríamos posicionarnos mejor si articuláramos un relato común como país y no solo desde cada región

P.- Estáis ya en Portugal y Andorra, ¿está en vuestros planes crecer más?

R.- Nuestra visión es principalmente ibérica. La guía es muy local y por eso en Portugal funciona bien: trabajamos con inspectores locales y entendiendo su contexto. No está en nuestros planes expandirnos mucho más allá.

Otra cosa es el posicionamiento internacional de los chefs. Yo viví muchos años en Perú y vi la importancia de figuras como Gastón Acurio para proyectar su gastronomía al mundo. España tiene un enorme potencial, pero podríamos posicionarnos mejor si articuláramos un relato común como país y no solo desde cada región. Algo que también se está haciendo desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que ha lanzado el Plan de Internacionalización de la Gastronomía española.