¡Ya estamos en verano! Y, como cada estación, viene con una energía diferente y por tanto nuestra alimentación tiene que cambiar.

En medicina tradicional china, los órganos protagonistas de esta estación son el corazón y el intestino delgado, así que hay que ayudarles a que funcionen de maravilla, refrescando nuestro cuerpo desde el interior con alimentos frescos y poco cocinados.

La energía del verano es alegre, dinámica, inspiradora, muy buena para tomar decisiones y para realizar esos cambios que llevamos tiempo queriendo hacer, pero que en invierno con su energía más introspectiva y en primavera por su energía dispersa y expansiva no hemos realizado.

Hoy no quiero hablar de los alimentos convecionales, si no de los alimentos del alma para que este verano sea una auténtica revolución personal.

Seguro que todos habéis oído alguna vez eso de “no se puede tener todo en esta vida”. Siempre que lo escuchaba, o incluso me lo decían, algo dentro de mí no estaba de acuerdo. A ver, no se puede tener todo, pero si podemos tener nuestro todo, sólo hay que saber pedirlo y más importante aún, saber cómo hacerlo.

Ví hace algún tiempo una conferencia de Kathleen Graham  y fueron sus palabras las que me llevaron a comprender que podía y debía pedir al universo (cada uno que lo llame como mejor se sienta) todo lo que quería de la vida. El universo es abundante, nunca se agota. Simplemente hay que pedir, pedir y pedir.

La abundancia es un sentimiento de plenitud que puede cambiar la trayectoria de tu vida. No se trata de ver la vida de color de rosa y obviando la realidad de cada uno, pero si mantenernos como cuando éramos niños que todo era nuestro y no teníamos la barrera de los debo y los no debo.

No se si habréis observado que vivimos en un mundo en el que el mensaje que recibimos es que no tenemos suficiente tiempo, energía, dinero, amor, oportunidades. Y así no podemos vivir siendo nosotros mismos, porque siempre estamos compitiendo por tener más. Y eso es agotador. La solución para vivir plenamente es saber quiénes somos y ser responsables con nosotros mismos.

Pero ¿qué es esto de la abundancia? ¿Cómo se consigue? Puede que penséis que esto es una tontería o no que no va con vosotros, si no para gente privilegiada que puede permitirse excentricidades. Pero nada más lejos de la realidad. Para recordar quienes somos y vivir sintiendo que podemos tenerlo todo, nuestro todo se necesitan 3 cosas:

Disciplina

Ser disciplinado con uno mismo aumenta la capacidad de crear lo que quieres para tu vida. Disciplinado no es lo mismo que exigente. Se trata de ser responsables con nuestra vida para que sea lo más plena posible. Responsables para comer sano, para irnos a dormir pronto, para meditar, para hidratar nuestro cuerpo, para hacer ejercicio. Esta disciplina, que puede parecer algo difícil al principio, en cuanto se convierte en hábito, nos ayuda a todo lo demás. Es como quitar el envoltorio a un regalo maravilloso: NUESTRA VIDA REAL, NO NUESTRA VIDA SOBRE EL PAPEL.

Confiar

Confiar en que todo está sucediendo exactamente como tiene que ser. Y que estás haciendo todo lo que puedes. Una manera para ejercitar la confianza es lo que me gusta llamar la “caja de la confianza”: escribe en un papel todo lo que quieres o te preocupa y mételo en la caja de la confianza. Es una manera de liberar la necesidad de control que todos tenemos.

Vivir como si ya tuviéramos todo lo que hemos pedido

Si estuvieras viviendo la vida que quieres y el universo se hiciera cargo de todo, ¿qué hábitos tendrías? ¿Cómo te sentirías?¿Qué eliminaríais de tu vida? ¿Qué te comprarías? ¿A qué dirías No? ¿A qué Sí?

Esta es la clave para vivir felices, siendo conscientes que tenemos acceso a todo lo que deseamos y queremos, porque el universo es abundante, no se agota. Los que nos agotamos somos nosotros de pedir y no confiar.

En los momentos en los que queráis algo y sintáis que es inalcanzable, dadle la vuelta y dejad hacer al universo. ¡Se acabaron los no puedo! Puede que tú sola no, pero con el universo de tu lado, nos podemos permitir el lujo de vivir en la confianza.

Vamos a hacer de este verano, el verano de nuestras vidas. ¿Te apuntas?

Os dejo una receta refrescante y sencilla  del libro boles nutritivos  de Auxy Ordoñez para daros algún capricho veraniego 

Cremoso de mango con anarcardos  

Ingredientes

1 mango grande (350gramos)

50 gr de anacardos tostados (mejor tostarlos en sartén)

400ml de leche vegetal o fresca semidesnatada

½ de cucharadita de postre de miel (opcional)

Preparación

Coloca todos los ingredientes en una robot de cocina durante unos minutos, hasta que no queden grumos.

Servir acompañado de tus toppings favoritos: bayas de goji, arándanos, fresas o frutas de temporada que te gusten.

En verano puedes utilizar el mango congelado y se queda como una crema muy fresquita.

Los anacardos son ricos en aceites esenciales, proteínas, magnesio, potasio, Vitamina E, ácido fólico y fitoesteroles, que ayudan a absorber el colesterol “malo”