El efecto de las bebidas alcohólicas sobre el hígado suele generar dudas, sobre todo entre quienes creen que un consumo ocasional no tiene consecuencias relevantes. Frente a esa idea, el farmacéutico y divulgador Sento Segarra lanza una advertencia clara: el mayor peligro para este órgano no está en los refrescos azucarados ni en bebidas como la cerveza o el vino, sino en los licores de alta graduación.

Según explica, estas bebidas tienen un impacto más directo y agresivo sobre el hígado. “Cada vez que los tomas, el hígado entra en modo emergencia”, señala Segarra, porque debe centrarse de forma prioritaria en eliminar una sustancia que el organismo identifica como altamente tóxica. Ese proceso genera acetaldehído, un compuesto derivado del metabolismo del alcohol que actúa como un veneno para las células hepáticas.

@sentosegarra La PEOR bebida para tu hígado #higado #peorbebida #sentosegarra ♬ Metamorphosis - Danilo Stankovic

Qué ocurre en el hígado cuando se consumen licores fuertes

El problema, apunta el farmacéutico, va más allá de una molestia puntual. El daño se produce a nivel biológico. “Este tipo de bebidas mata células del hígado, provoca inflamación y bloquea su capacidad de regenerarse”, explica.  A diferencia de otras bebidas alcohólicas con menor graduación, los licores concentran una mayor cantidad de alcohol en menos volumen, lo que obliga al hígado a realizar un esfuerzo intenso en poco tiempo. Ese sobreesfuerzo, repetido, va dejando huella.

Uno de los mensajes centrales de Segarra es que el riesgo no siempre se percibe de inmediato. Existe la creencia de que beber solo de manera esporádica no tiene efectos a largo plazo, pero el farmacéutico lo desmiente. “Dos dosis al día [de licor] son suficientes para sobrecargar el hígado, día tras día, sin que la persona sea consciente”, advierte.

No importa que solo lo consumas los fines de semana

Segarra es tajante al respecto: “No importa que sea solo los fines de semana, el hígado no entiende de festividades”. Para el órgano, explica, cada ingesta supone un nuevo esfuerzo, independientemente de que se produzca de forma puntual o concentrada en determinados días. Con este mensaje, el farmacéutico insiste en la importancia de revisar los hábitos de consumo y reducir, especialmente, la ingesta de licores fuertes. El objetivo, subraya, es evitar un deterioro progresivo que, una vez instaurado, puede resultar difícil de revertir.

Opciones más respetuosas con el hígado

Para quienes buscan reducir el impacto del alcohol sin renunciar por completo a una bebida social, existen alternativas que resultan menos exigentes para el hígado. Priorizar bebidas de baja graduación y consumirlas de forma ocasional permite disminuir la carga metabólica que supone el alcohol. También es recomendable alternar cualquier bebida alcohólica con agua para evitar la deshidratación y reducir la cantidad total ingerida.

Otra opción es apostar directamente por bebidas sin alcohol, cada vez más presentes en bares y reuniones. Refrescos sin azúcar, agua con gas con un toque de limón o infusiones frías pueden cumplir una función similar en contextos sociales sin generar el estrés hepático asociado al alcohol. En cualquier caso, los expertos recuerdan que cuanto menor sea la frecuencia y la cantidad de alcohol, menor será el riesgo para la salud del hígado a medio y largo plazo.