Moreno Bonilla ha situado a Andalucía como la región más pobre de España. En el debate del Estado de la Comunidad celebrado esta semana en el Parlamento llegó a asegurar que la economía andaluza “avanza con paso firme”. Pero es falso. Andalucía lidera, sí, pero por la cola. Y por mucho que la Junta destine millones a publicidad y propaganda, la realidad no se maquilla: los datos oficiales son incontestables. Más de tres millones de andaluces viven en riesgo de pobreza o exclusión social. Somos líderes, pero líderes en precariedad.

La Andalucía real tiene poco que ver con la del marketing institucional. Las cifras lo dejan claro: según el Instituto Nacional de Estadística (INE), Andalucía cerró 2024 con un PIB per cápita de 24.566 euros, el más bajo del país y un 25% por debajo de la media nacional.

Particularmente alarmante es la tasa AROPE, indicador que mide el riesgo de pobreza y exclusión. En 2024 alcanzó el 35,6% en Andalucía, diez puntos por encima de la media española. En términos concretos, uno de cada tres andaluces —más de tres millones de personas— vive en situación de vulnerabilidad económica.

Mientras tanto, la prioridad de Moreno Bonilla ha sido subirse el sueldo dos veces en un año y rebajar impuestos a los millonarios, mientras los índices de pobreza se disparan. De los 20 municipios más pobres de España, 16 están en Andalucía, según datos de la Agencia Tributaria. Además, nuestra comunidad tiene la segunda renta media anual más baja del país, con 26.065 euros, solo por encima de Extremadura. Y, mientras tanto, los servicios públicos —educación, sanidad, vivienda— sufren recortes, saturación y abandono.

Los indicadores de privación material también dibujan una realidad cruda. Casi la mitad de los hogares andaluces no puede permitirse una semana de vacaciones al año. El 46,5% no puede afrontar un gasto imprevisto. El 15,6% ha sufrido retrasos en el pago de la vivienda y el 13,6% reconoce tener “mucha dificultad” para llegar a fin de mes.

Especialmente grave es la situación de los menores. La tasa AROPE infantil en Andalucía se sitúa en un 47,1% —la más alta de España por cuarto año consecutivo— con una tendencia creciente en hogares con niños. Casi uno de cada dos menores crece en entornos donde no hay ingresos suficientes para cubrir lo básico. Son cifras que deberían avergonzar a cualquier gobernante. Sr. Moreno Bonilla, ¿a usted no le avergüenzan estos datos?

La tasa de pobreza infantil (sin considerar indicadores de exclusión) es del 40,5%, también la más elevada del país. Y la pobreza severa infantil pasó del 13,5% en 2023 al 16,18% en 2024. Esta cifra duplica la de comunidades como el País Vasco o Navarra y refleja un fallo estructural de la política social andaluza. La pobreza infantil es el fracaso más devastador de cualquier gobierno. Sin protección a los menores, no hay futuro. ¿Y qué hace Moreno Bonilla ante esto? Nada.

El presidente andaluz del PP insiste en presentar la bajada del paro como una victoria. Pero trabajar en Andalucía no garantiza salir de la pobreza. La tasa de paro, según la EPA del tercer trimestre de 2025, es del 15,3%, siendo la más alta del país. Casi cinco puntos por encima de la media nacional. Y gran parte del empleo es temporal, mal pagado y estacional, especialmente en el sector turístico.

Este modelo económico genera pobreza laboral. La gente trabaja, pero no llega a fin de mes. Muchos jóvenes se marchan fuera de la región buscando oportunidades, mientras quienes se quedan, encadenan trabajos precarios que impiden cualquier proyecto vital estable.

La vivienda es otro eje de esta crisis silenciada. El alquiler en Andalucía en octubre subió interanualmente un 11,8%, según Idealista. Esto supone que nuestra región junto con Madrid lidera el incremento de precios a nivel nacional. Los salarios, sin embargo, apenas crecen, y la vivienda pública sigue desaparecida.

El andaluz medio tuvo que destinar casi el 40% de su sueldo a pagar el alquiler. Y en el caso de la provincia de Málaga, este porcentaje se dispara hasta el 49% del salario mensual. Esto provoca estrés habitacional, exclusión residencial y la imposibilidad de planificar un futuro digno. La vivienda, con Moreno Bonilla, se ha convertido en uno de los principales problemas en Andalucía.

Estas cifras son algo más que estadísticas. Detrás de ellas se encuentran madres recortando en alimentación, mayores sobreviviendo con pensiones mínimas, jóvenes sin horizonte laboral, familias enteras atrapadas en un modelo económico sin salida.

Frente a todo esto, Andalucía es la comunidad más beneficiada por las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez: la subida del Salario Mínimo, el incremento de las pensiones, el Ingreso Mínimo Vital, la reforma laboral que ha generado empleo más estable o los fondos europeos repartidos entre las comunidades.

Y, sin embargo, el partido de Moreno Bonilla ha votado en contra de todas estas medidas. Mientras el Gobierno central refuerza la protección social, la Junta apuesta por una política fiscal regresiva que beneficia a las élites económicas y abandona a la mayoría.

Andalucía no necesita más anuncios institucionales ni más campañas de autobombo. Necesita inversión real en educación, sanidad, empleo de calidad y vivienda pública. Necesita una estrategia a largo plazo que ataque de raíz la desigualdad y frene una pobreza que ya es crónica.

Lo que hoy tenemos no es un “milagro económico”. Es una condena estructural con consecuencias humanas gravísimas. Y lo más indignante es que se disfrace de éxito lo que es, en realidad, un fracaso colectivo. Andalucía puede haber mejorado algunos datos, pero sigue liderando cuatro de los cinco indicadores de pobreza en España. Hay más exclusión, más desigualdad y más sufrimiento del que ningún cartel publicitario muestra. El modelo de Moreno Bonilla no redistribuye la riqueza: la concentra.

Y mientras él se sube el sueldo o aprueba privilegios para altos cargos, millones de andaluces sobreviven como pueden. La pobreza no es una maldición ni un accidente. Es el resultado directo de decisiones políticas. Y en este caso, tiene responsable con nombres y apellidos: Juan Manuel Moreno Bonilla.

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