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Opinión

Lo que Feijóo no quiere que sepas de la España de Sánchez: la pobreza cae a mínimos históricos

Frente al discurso catastrofista del Partido Popular, la realidad muestra que España avanza hacia un crecimiento más inclusivo

Miguel Ángel Heredia
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una intervención parlamentaria en el Congreso de los Diputados en marzo de 2026. EP.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una intervención parlamentaria en el Congreso de los Diputados en marzo de 2026. EP.

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España está reduciendo la desigualdad social y económica a niveles nunca vistos desde antes de la crisis financiera de 2008. No es fruto del azar ni de una simple mejora coyuntural. Es el resultado directo de las políticas públicas impulsadas por el Gobierno de Pedro Sánchez. Se ha situado el empleo, la protección social y el Estado del bienestar en el centro de la acción política.           

Estos son los datos que Feijóo intenta ignorar en sus intervenciones: las cifras oficiales del INE pulverizan el discurso del “apocalipsis” de la derecha. Los indicadores demuestran que gobernar para la mayoría social sí reduce las brechas y genera una prosperidad real. La pobreza baja, la desigualdad se estrecha y, por primera vez en años, la pobreza infantil empieza a descender. Todo ello en un contexto de creación récord de empleo y de estabilidad laboral.

Frente al discurso catastrofista del Partido Popular, la realidad muestra que España avanza hacia un crecimiento más inclusivo, con mejoras que ya se sienten en el día a día de millones de familias. Los últimos datos de la Encuesta de Condiciones de Vida de 2025 reflejan una evolución positiva. La población bajo el umbral de la pobreza se reduce hasta el 19,5%, el nivel más bajo desde 2008.

El índice de Gini, que mide la concentración de la riqueza, alcanza también mínimos históricos. Este dato es una bofetada de realidad para quienes vaticinaban que las políticas de Sánchez traerían ruina. Al contrario, la distancia entre el 20% más rico y el 20% más pobre se está acortando por primera vez de forma estructural. Detrás de estos datos hay una mejora clara de las rentas más bajas. Además, el 10% más pobre de la población, el grupo más castigado en la anterior crisis, empieza por fin a recuperar terreno.

Esa brecha, abierta durante una década de precarización y recortes, comienza a cerrarse gracias a un cambio de modelo que no deja a nadie atrás. España ha superado los 21 millones de ocupados y el empleo indefinido se ha consolidado tras la reforma laboral. No es coincidencia: cuando el empleo es estable y los salarios suben por encima de la inflación (gracias a las subidas del SMI), la desigualdad retrocede. La economía se ha vuelto mucho más robusta al basarse en el consumo de las familias y no en la precariedad.

Un avance clave es el descenso de la pobreza infantil al 28,4%. Aunque sigue siendo una cifra alta, marca un punto de inflexión tras años de una pobreza que parecía condenada al olvido institucional. Este hito coincide con medidas como el Ingreso Mínimo Vital y el Complemento de Ayuda a la Infancia. Estas políticas están llegando allí donde el mercado no llega, demostrando que la inversión social es el mejor motor de futuro para una nación.

Conviene recordar de dónde viene España. Con Mariano Rajoy, nuestro país lideró las tasas de pobreza infantil en Europa, compitiendo con los peores indicadores de Rumanía. Aquella etapa estuvo marcada por recortes y devaluación salarial.

Aquellos recortes del Gobierno del PP en educación y becas fueron una hipoteca para toda una generación. Las consecuencias se arrastraron durante años. Es una herencia envenenada que el actual Ejecutivo está logrando revertir con indicadores sociales que vuelven a la senda positiva.

El contraste con el PP allí donde gobierna es evidente. En Madrid, Isabel Díaz Ayuso prioriza rebajas de impuestos a las rentas más altas, provocando un deterioro sistemático en la sanidad pública. En Andalucía, Moreno Bonilla ha aplicado recortes en dependencia y servicios sociales. El debilitamiento de la red pública tiene efectos directos, abriendo grietas donde debería haber puentes.

Los datos del INE también arrojan luz sobre la percepción subjetiva de las familias. Disminuye significativamente el porcentaje de españoles que declara llegar con “mucha dificultad” a fin de mes. También desciende la pobreza energética, que el Gobierno ha combatido con medidas quirúrgicas y eficaces como el tope al gas y los bonos sociales. Aunque es cierto, que aún la mitad de los hogares aún afronta dificultades y una de cada cuatro personas sigue en riesgo de exclusión.

Es un éxito histórico, sí, pero no hay espacio para la autocomplacencia. Sin embargo, ahora la tendencia es de mejora, no de deterioro. El crecimiento económico no deja atrás a la gente, blindando los derechos frente a los intereses de unos pocos.

Pedro Sánchez lo ha resumido con claridad: estas políticas “le sientan bien a España”. Y los datos le dan la razón: los hogares recuperan poder adquisitivo, rompiendo por fin el techo de cristal de una generación castigada.

Frente a la negación sistemática de Feijóo, los datos hablan solos. Es posible crecer por encima de la media europea y, al mismo tiempo, reducir la desigualdad. No es un milagro, es voluntad política. La diferencia está en las decisiones políticas valientes que priorizan el bienestar común.

La desigualdad no baja sola. Solo retrocede cuando hay un Estado que interviene, regula y protege. Hoy, España avanza con la fuerza de los hechos, mientras Feijóo intenta desesperadamente tapar una realidad que contradice claramente su discurso.

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Miguel Ángel Heredia Díaz (Mollina, Málaga, 1966) es Doctor Cum laude en Ciencias Biológicas por la Universidad de Málaga y Titulado Superior en Cultivos Celulares. Ha publicado en varias revistas científicas americanas como Aquatic Botany, Journal of Experimental Botany o Studies in Environmental Science.

Fue Diputado nacional desde 1996 hasta 2019, llegando a ser Secretario General del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados. También fue Secretario General del PSOE de Málaga desde 2009 a 2017. De 2019 hasta 2023 es Senador, llegando a ser Portavoz Adjunto de la Dirección del Grupo Socialista en el Senado.

Ha sido ponente de numerosas leyes, entre las que destacan la Ley de Dependencia, la Ley del Impuesto sobre las Transacciones Financieras, del Parque Nacional Sierra de la Nieves o de los Presupuestos Generales del Estado de 2021, 2022 y 2023.

Asimismo, ha publicado Tribunas de opinión en El Plural, HuffPost, Infolibre, Público, Eldiario.es o El País.