Este lunes, 23 de febrero de 2026, se cumplen 45 años del golpe de estado del 23-F de 1981, que quiso acabar con el recién estrenado orden constitucional de 1978. Los que lo intentaron a tiros entrando en el Parlamento, eran negacionistas de la democracia y nostálgicos de la dictadura.
Hoy, herederos políticos e ideológicos de esos golpistas se sientan en ese mismo hemiciclo y quieren desandar el camino recorrido, pregonan la involución y el revisionismo histórico y lo niegan casi todo.
Por eso, la lectura del libro Retrato de la Transición. La memoria que escondimos en el desván (Siglo XXI de España Editores) del historiador gallego Francisco J.Leira Castiñeira, que se presenta esta tarde en la librería Marcial Pons de Madrid con la compañía periodística de Miguel Ángel Aguilar y Juan Cruz, me ha impactado. A diferencia de los relatos que se centran exclusivamente en los pasillos de las Cortes o los grandes nombres (Suárez, el Rey, Carrillo), Leira Castiñeira pone el foco en la historia social y en cómo la gente común vivió, sufrió y moldeó el cambio democrático.
Este retrato de quinientas páginas desmonta el mito de la transición modélica y sin descalificar el proceso, matiza la creencia extendida de un paso impecable de la dictadura a la democracia. Construido a partir de 56 entrevistas a protagonistas de primera mano, rastrea los orígenes de nuestra democracia y se pregunta, desde el pasado, cómo actualizarla. El libro recuerda que la democracia no es patrimonio de unos pocos, sino un esfuerzo colectivo, inacabado, que involucra a quienes la construyeron, a quienes la habitamos y a quienes la heredarán.
Este trabajo es valiente, también, porque plantea la necesidad urgente de reformar la Constitución española para sincronizarla con la rápida evolución de la sociedad, sin rehuir temas claves como la forma de Estado, el federalismo y la respuesta a los problemas que han ido surgiendo en torno a la coordinación de las distintas administraciones públicas.
Ahora, cuando la desinformación y la desafección hacia las instituciones parecen monedas de uso corriente entre las generaciones más jóvenes, creo que este resumen de la transición es necesario y útil para comprender mejor lo que estamos viviendo en España y el resto del mundo con la ola ultra y reaccionaria.
Lo único que echo en falta en su repaso histórico es la sangrienta maniobra contra el carlismo democrático, perpetrada en mayo de 1976 en Montejurra, por las cloacas del Estado, con el visto bueno del entonces ministro de Gobernación, Manuel Fraga Iribarne. Hubo dos asesinatos y varios heridos, omisión de socorro por parte de la Guardia Civil, que se negó a intervenir e implicación de neofascistas italianos.