Durante años, uno de los grandes reclamos de los usuarios de Apple ha sido un portátil más asequible. La compañía, fiel a su estrategia premium, había evitado entrar en ese terreno… hasta ahora. Con la llegada del MacBook Neo, Apple rompe parcialmente esa barrera con un equipo que parte desde los 699 euros y que, pese a su precio, mantiene buena parte del ADN de la marca.
La gran pregunta es inevitable: ¿merece la pena este nuevo Mac “económico” o es un recorte excesivo frente a modelos como el MacBook Air?
Macbook Neo: Un diseño reconocible con personalidad propia
A simple vista, el MacBook Neo deja claro que es un Mac. Líneas limpias, construcción cuidada y un enfoque minimalista que sigue la estela de sus hermanos mayores. Sin embargo, introduce algunos matices propios, especialmente en su gama de colores —más atrevida— y en pequeños detalles como el teclado.
Con sus 13 pulgadas, un peso de 1,23 kg y un grosor de 12,7 mm, no es el más delgado de la familia, pero sí mantiene una portabilidad notable. Eso sí, sorprende en mano: se siente algo más contundente de lo que aparenta.
Hay concesiones evidentes. El trackpad es más pequeño y pierde la respuesta háptica característica de otros MacBook. El teclado, aunque cómodo, elimina la retroiluminación, un detalle que puede penalizar su uso en entornos con poca luz.

Pantalla correcta… pero no para profesionales
La pantalla Liquid Retina de 13 pulgadas cumple en el día a día. Ofrece buena resolución (2.408 x 1.506 píxeles), un brillo suficiente en interiores y una experiencia adecuada para consumo multimedia o tareas de oficina.
Sin embargo, no es un panel pensado para profesionales de la imagen. La cobertura de color es inferior a la de otros MacBook, y el brillo en exteriores se queda algo corto, especialmente por los reflejos.
En resumen: suficiente para la mayoría, pero lejos de los estándares más exigentes.
El gran debate: un chip de iPhone en un Mac
El elemento más llamativo —y polémico— del MacBook Neo es su procesador: el A18 Pro, un chip heredado del ecosistema móvil de Apple.
Sobre el papel, podría parecer un paso atrás frente a los chips de la serie M. Pero en la práctica ocurre justo lo contrario: el rendimiento sorprende.
En tareas cotidianas —navegación, ofimática, reproducción multimedia— el equipo se mueve con total fluidez. Incluso en usos más exigentes, como edición de vídeo en 4K de forma ocasional, responde mejor de lo esperado.
La clave está en la optimización de Apple. La integración entre hardware y software vuelve a marcar la diferencia, y el resultado es un portátil que, pese a su planteamiento “de entrada”, rinde como un Mac de verdad.
Autonomía y uso real
Otro de los puntos fuertes del MacBook Neo es su batería. Con hasta 16 horas de autonomía, cumple sin problemas una jornada completa de trabajo, algo fundamental para estudiantes y profesionales en movilidad.
El equipo funciona además sin ventiladores ruidosos ni calentamientos excesivos, reforzando esa sensación de dispositivo eficiente y bien equilibrado.

Donde Apple recorta (y se nota)
Para ajustar el precio, Apple ha tenido que hacer sacrificios, y algunos son más evidentes que otros.
La conectividad, por ejemplo, resulta limitada y algo confusa: dos puertos USB-C con velocidades distintas —uno de ellos sorprendentemente lento— y sin indicaciones claras. En un portátil de 2026, esta decisión chirría.
La memoria RAM, fijada en 8 GB, puede ser suficiente para un uso general, pero limita el rendimiento en escenarios más exigentes o de cara al futuro, especialmente con el auge de la inteligencia artificial.
Además, funciones como el Touch ID solo están disponibles en el modelo superior, lo que obliga a pagar más por una característica que muchos consideran básica.
¿Para quién es el MacBook Neo?
El MacBook Neo no es un portátil para todos, pero tampoco lo pretende. Está claramente orientado a un público amplio que busca entrar en el ecosistema Apple sin realizar una gran inversión.
Estudiantes, usuarios domésticos o profesionales con necesidades moderadas encontrarán en él un equipo más que capaz. Para perfiles más exigentes —edición avanzada, desarrollo o multitarea intensiva— sigue siendo recomendable dar el salto a gamas superiores.
Veredicto: una puerta de entrada muy convincente
El MacBook Neo representa un cambio estratégico interesante para Apple. No es perfecto y tiene limitaciones claras, pero consigue algo importante: acercar la experiencia Mac a un público mucho más amplio.
Por 699 euros, ofrece un rendimiento sólido, una autonomía destacada y la garantía de un ecosistema bien optimizado. Y eso, en el universo Apple, no es poca cosa.
¿Merece la pena? Si buscas un portátil equilibrado, fiable y con el sello de la marca, la respuesta es sí. Pero si necesitas potencia bruta o máxima versatilidad, quizá este no sea tu Mac ideal.