Nadie pone en duda lo profundo que está siendo el zarpazo del virus Covid-19: se va a llevar por delante vidas y va a desestabilizar nuestra economía, entre otros males. Sin embargo, no nos tiembla el pulso a la hora de la irreverencia, creamos y compartimos memes, viñetas y chistes sobre este coronavirus y sus derivadas. ¿Es el humor la fórmula para vencer el miedo? Hablamos con Julio Rey, Director Técnico del Instituto Quevedo del Humor y el 50% de la pareja de viñetistas Gallego y Rey, y Tomás Gallego, Profesor Titular de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Alcalá y Director Académico de la misma entidad dedicada a la humor.

Ante la gravedad de la situación, ¿qué nos aporta el humor? JULIO: El sentido del humor, poseer la cualidad de saber reírnos de nosotros mismos, es una evidencia de inteligencia. Y solo si utilizamos la cabeza con juicio, responsabilidad e imaginación, seremos capaces de salir de esta. Si nos fijamos, compartimos los memes sagaces, y, salvo contados ejemplos, no viralizamos las memeces.

¿De qué manera física y psicológica puede la risa aliviar el estrés colectivo en situaciones como la que vivimos? TOMÁS: El poder curativo del humor es incuestionable, como ponen en evidencia autores como Ellis, Grieger, Beck o Rush, entre otros. El sentido del humor ayuda a mejorar la salud física y mental de las personas. La fisiología moderna conoce cómo ciertas situaciones (como puede ser esta en la que nos encontramos) ponen en marcha los procesos neuroquímicos del estrés. Cuando el cerebro está sometido a situaciones de emoción o miedo, se activan los mecanismos de alerta y vigilancia. La risa libera tensiones y reduce la angustia, activa la respiración provocando amplios movimientos respiratorios especialmente del diafragma, motor principal de la inspiración que permite que el oxígeno llegue mejor a nuestros órganos vitales. Este proceso de circulación nos proporciona una sensación de bienestar. Además, la risa libera endorfinas que nos permiten alcanzar una sensación de encontrarnos bien y de placidez. Ángel Rodríguez Idígoras en su obra El valor terapéutico del humor manifiesta algo que nos puede ser muy útil en estos momentos: “Los estados de buen humor favorecen el incremento y la actividad de los linfocitos citotóxicos naturales NK (natural cell killers)”. Estos linfocitos NK son un tipo de células inmunitarias que son las encargadas de combatir contra los virus. No podemos afirmar que la risa sea el tratamiento infalible contra el coronavirus, pero sí que nos ayudará a vencerlo y sin duda, nos facilitará la vida en estos días en los que estaremos confinados. Cuando las personas experimentan humor y risa suelen sentirse más alegres y enérgicas y menos deprimidas, ansiosas, irritables y tensas.

¿Dónde está el límite para no caer en la frivolidad? JULIO: Las gracietas y el humor espeso están fuera de lugar en estas circunstancias. Si algo caracteriza al colectivo de los viñetistas, también salvo contados ejemplos, es el sentido común y de la responsabilidad. El límite, y aunque estoy radicalmente en contra de los límites en el humor, en este caso lo impone, inevitablemente, el sentido cívico y solidario.

¿Qué podemos hacer para desarrollar esta habilidad y reírnos hasta de situaciones que nos paralizan? TOMÁS: Debemos trabajar el buen humor e intentar reírnos hasta en los peores momentos. Para lograrlo, he aquí algunas sugerencias: estar dispuestos a reírnos de nosotros mismos; generar un ambiente positivo y alegre; intentar que los tuyos se diviertan; facilitar la oportunidad de pasarlo bien; generar un entorno de tranquilidad; dedicar unos minutos al día para recordar cosas que nos hacen felices; pensar en aquellas cosas que más te gustan; pensar que en cualquier situación puede haber un espacio para la risa; reír ante un espejo, al principio puede parecer difícil pero con el tiempo lo conseguiremos; ver una película cómica; ver fotos o vídeos de situaciones agradables y de momentos felices; hacer caricaturas de los miembros de la familia; contar chistes o anécdotas que nos hagan reír; realizar juegos que nos ayuden a reír: podéis encontrar una ayuda en el libro de José Elías Guía Práctica de Risoterapia.

En menos de un mes, una cuenta de Twitter que parodia al Coronavirus, @CoronaVid19, ha conseguido más de 400.000 seguidores. ¿Las redes sociales y la mensajería instantánea son una oportunidad especialmente buena para combatir el miedo con la risa? JULIO: Como los artesanales lápiz, plumilla, rotulador y pincel, todavía hoy preferidos por muchos dibujantes, lo digital es una nueva herramienta de posibilidades casi infinitas, y de ella nos servimos los gráficos para trasmitir nuestros mensajes. Si los sátiros no somos capaces de trasmitir optimismo y convertirnos en portavoces cómplices de la ciudadanía ¿quién va a hacerlo? Además, alguien tiene que meterles a los dirigentes que toman las decisiones la “viga en el ojo propio” y evidenciar sus errores, ahora capitales, con imágenes que siempre valen más que mil palabras.

Alguna viñeta, chiste o meme que les haya gustado especialmente estos días… JULIO: Si algo esta poniendo en evidencia esta crisis es la capacidad de imaginativa improvisación de aquellos que no se dedican al humor profesionalmente. Twitter es el más implacable competidor de aquellos que vivimos de esto de las ocurrencias. Estos días estoy viendo tantas que me gustaría que se me hubieran ocurrido a mí… Pero me quedo con una portada de Christoph Niemann (@abstractsunday) para The New Yorker que directamente, si pudiera, habría plagiado.