Este lunes se ha conocido que el escritor Arturo Pérez-Reverte celebrará sus polémicas jornadas sobre la Guerra Civil del 5 al 9 de octubre de este año en la Fundación Caja Sol de Sevilla después de que estas se vieran aplazadas ante el rechazo a participar de varios de los invitados como consecuencia de su título inicial: “1936: La guerra que todos perdimos”.
El escritor David Uclés fue el primero en pronunciarse y en anunciar que rechazaba participar en el Ciclo de Letras, alegando también la presencia del expresidente del Gobierno José María Aznar o el exdirigente de Vox Iván Espinosa de los Monteros. Con ello, tras conocerse el aplazamiento, Pérez-Reverte no dudó en cargar contra los “grupos de ultraizquierda” a quienes responsabilizó del cambio de fecha.
Sin embargo, no han sido pocas las voces las que se han pronunciado también para criticar el titulo que, en un primer momento, bautizaba esta jornada. Entre ellos, el periodista Isaías Lafuente ha querido lanzar su valoración en redes. “Está siendo muy interesante el debate público sobre la cancelación/aplazamiento de las jornadas”, ha comentado. Tras ello, Lafuente ha pasado a cargar tajantemente contra el título del ciclo. “Quizás, más que el que se hubiera suscitado en las propias jornadas. Mi opinión es que el título, como tesis o como pregunta, es insostenible. Meter en una misma oración, hablando de la Guerra Civil, el verbo "perder" y el adjetivo "todos" ofende la verdad y la memoria de quienes, de verdad, la perdieron. Como ofendería en Alemania unas jornadas tituladas: "Holocausto: La herida que todos sufrimos". Es sólo una opinión”, ha sentenciado.
Está siendo muy interesante el debate público sobre la cancelación/aplazamiento de las jornadas "1936: La guerra que todos perdimos", quizás más que el que se hubiera suscitado en las propias jornadas. Mi opinión es que el título, como tesis o como pregunta, es insostenible. 👇
— Isaías Lafuente Zorrilla (@IsaiasLafuente) February 1, 2026
El cambio de título
Inicialmente, este ciclo sobre la Guerra Civil estaba previsto para celebrarse del 2 al 5 de febrero en la Fundación Cajasol de Sevilla. Con el titulo de “1936: La guerra que todos perdimos”, estaba pensado para ser un espacio de intercambio de voces y testimonios, entre los que se incluía a Aznar o a Espinosa de los Monteros. Sin embargo, Uclés era el primero en alzar la voz al anunciar que no asistiría al ciclo debido a la presencia en él de “políticos que quebraron los derechos fundamentales”. “No voy a ir porque dentro del plantel del acto no solamente hay escritores como yo pensaba, al fijarme en el título general del evento, 'Letras de Sevilla'. Resulta que también hay políticos, especialmente dos personas que para mí quebraron los derechos fundamentales, que son José María Aznar, que para mí es la persona que más daño físico ha hecho recientemente al pueblo español, y Espinosa de los Monteros, que colaboró a fundar un partido político que atenta contra mi libertad de expresión, mi derecho a existir y que defiende unos valores que no comparto y contra los que lucho. Por tanto, no puedo verme en el mismo cartel que estos dos individuos”, sostenía el escritor.
Sin embargo, pese a que Pérez-Reverte modificó posteriormente el título de la jornada pasando a llamarse así “¿La guerra que todos perdimos? 1936-1939” y alegando un error en la maquetación, Uclés no fue el único en echarse atrás. Así, el líder de Izquierda Unida y candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, comunicaba su negativa a asistir alegando la “equidistancia que sugiere el título”, un conflicto entre "hermanos" o dos bandos "iguales", cuando realmente de lo que se trató fue de un golpe de Estado a un gobierno legítimo.
Al margen de Uclés o Maíllo, la Federación de Memoria Democrática de Andalucía rechazó también la celebración de estas jornadas dado que parten de un relato histórico "repetido" y a su parecer "erróneo", por "cuanto insiste en la teoría de los bandos y las dos Españas o la supuesta guerra entre hermanos". Este enfoque, continuaba la Federación de memoria andaluza en un comunicado, "adopta una mirada equidistante que normaliza y blanquea el golpe de Estado de 1936 y la dictadura franquista, obviando de manera deliberada la represión sistemática ejercida durante décadas contra la población civil en tiempo de paz".