Más de tres décadas después de abandonar la presidencia de la Generalitat Valenciana, Joan Lerma ha hablado con la calma de quien ya no compite por nada. “Las nuevas generaciones ya no saben quién soy. No he tenido mucha visión pública además estos últimos años”, ha reconocido el histórico dirigente socialista en una entrevista en Levante-EMV. Pero su discreción no le ha impedido pronunciarse con claridad sobre el debate que atraviesa al PSOE y, especialmente, sobre las últimas declaraciones de Felipe González.
El expresidente valenciano - que también fue ministro en el último Gobierno de González - ha respondido a la pregunta que sobrevuela el socialismo desde hace meses: ¿qué hacer cuando una de sus figuras históricas anuncia que no votará al partido?
González ha asegurado que “nunca” votará a nadie que haya participado en la ley de amnistía, a la que ha calificado de “barrabasada” y “vergüenza”, confirmando incluso que no apoyará al PSOE en las próximas generales. Frente a ese posicionamiento, Lerma ha optado por una combinación de respeto institucional y matiz político.
“Felipe González tiene derecho a decir lo que quiera y los demás a tomar en consideración sus palabras o no. Me parece normal que en un partido haya libertad de expresión total”, ha señalado. Sin embargo, ha añadido que antes este tipo de discrepancias se planteaban dentro del partido y no en público, donde - ha defendido - “la derecha las utiliza contra el partido”.
Entre la libertad de crítica y la disciplina democrática
Lerma no ha eludido la cuestión central. Preguntado por si votaría a Pedro Sánchez si mañana hubiera elecciones generales, ha sido rotundo: “Sí. Yo voto fundamentalmente la idea y el proyecto que representa el Partido Socialista. Ser socialista es un compromiso personal con la justicia y la cohesión social, y quien represente ese proyecto tendrá mi apoyo sin dudas”.
Es, en la práctica, la respuesta inversa a la de González.
¿Votaría a Pedro Sánchez mañana si hubiera elecciones?
— Josė (@JoseLahozR) February 22, 2026
Sí. Yo voto la idea y el proyecto que representa el Partido Socialista. Ser socialista es un compromiso personal con la justicia y la cohesión social.
Joan Lerma. President de la Generalitat Valenciana (1982-1995) pic.twitter.com/QY9O3oexPn
El exdirigente valenciano ha insistido en que ha crecido “en el respeto a la dirección elegida democráticamente tanto si coincides como si no” y ha subrayado que, para que un partido sea eficaz, debe respetar esas mayorías. Sin mencionarlo de forma explícita, el mensaje apunta a la tensión entre liderazgo y crítica pública que atraviesa al PSOE.
Eso no significa que Lerma haya evitado la autocrítica. Ha reconocido que el partido ha evolucionado hacia un modelo más presidencialista: “Tenemos un régimen presidencialista en medio de un proyecto colectivo, y yo creo que hay que darle una pensada a eso”. A su juicio, la elección directa por parte de la militancia ha generado una “confrontación de legitimidades” que conviene revisar.
También ha admitido que la organización ha gestionado mal sus conflictos internos y que los momentos de confrontación “no se resuelven buscando lo mejor, sino buscando lo que te da la mayoría”, algo que - ha advertido - se paga a medio y largo plazo.
En otro de los asuntos que han enfrentado a la vieja guardia socialista con la actual dirección, Lerma ha sido claro al comparar pactos. Ha recordado que durante su etapa se hizo “un gran esfuerzo para que ETA dejara de matar y para integrar a todas las fuerzas en la Constitución”. Y ha añadido: “Hoy Bildu ha dejado de matar. Puedes no coincidir con sus ideas, pero ya no matan, y eso era lo que pretendíamos. Por el contrario, Vox es un partido antisistema que tiene poco respeto por la Constitución, que es nuestra norma fundamental de convivencia. A Vox hay que aislarlo porque pone en riesgo esa convivencia”.
La entrevista también ha servido para ampliar el foco. Lerma ha advertido de que España está “demasiado centrada en la política interna” mientras el futuro se decide en procesos globales como el rearme europeo, y se ha mostrado convencido de que la ola reaccionaria puede frenarse, aunque no será sencillo.