Las brutales declaraciones del Portavoz de Economía de Vox en el Congreso, José María Figaredo, no han pasado desapercibidas. Su afirmación de que a RTVE habría que entrar “con una bomba atómica” -después de mejorar la “apuesta” inicial de hacerlo con “motosierra o lanzallamas”- ha provocado una oleada de reacciones tanto políticas como sociales. Entre ellas, una de las más contundentes ha llegado de manos del experto en liderazgo político y locutor Euprepio Padula, quien ha cargado sin rodeos contra el diputado de Vox en el Congreso de los Diputados.
“Hay políticos que quieren gobernar este país que amenazan con entrar en RTVE con lanzallamas y bombas atómicas”, ha escrito sin rodeos. En el mismo mensaje, ha ido un paso más allá y ha cargado duramente contra el tono empleado por el dirigente de Vox: “Estos personajes grotescos y populistas No deberían estar en política y estas declaraciones deberían ser delitos”, ha zanjado en mayúsculas, dejando clara la gravedad que, a su juicio, encierran este tipo de amenazas directas.
Las palabras de Figaredo se produjeron durante una visita a Cubillos del Sil para ver el derribo de las chimeneas de la Central Térmica de Compostilla II, donde, preguntado por si su formación mantenía la postura de entrar en RTVE “con lanzallamas y motosierra”, respondió que la mejoraba: en la televisión pública, dijo, “hay una banda de ladrones” y que no bastaba con lanzallamas, sino que habría que entrar “peor aún, con una bomba atómica”. Una declaración que eleva el tono de una estrategia discursiva que Vox ya había exhibido en otras ocasiones.
Hay políticos que quieren gobernar este país qye amenazan con entrar en @rtve con lanzallamas y bombas atómicas.
— Euprepio Padula (@EuprepioPadula) February 13, 2026
Estos personajes grotescos y populistas NO DEBERÍAN estar en política y estas declaraciones deberían ser DELITOS.
No es la primera vez
El episodio no es aislado. El pasado mes de septiembre, el diputado de Vox José Manuel Mariscal ya había amenazado con acceder a la corporación pública “con motosierra o lanzallamas” y aseguró que el presidente de RTVE, José Pablo López, sería “despedido fulminantemente” si en algún momento su partido llegaba a alzarse con el mando del Gobierno. Por aquel entonces, el discurso giró en torno a acusaciones de manipulación y a ataques directos contra periodistas y presentadores de la casa.
Semanas después, el propio López denunció en la Comisión Mixta (Congreso-Senado) de control parlamentario el “matonismo”, las “amenazas” y la “persecución” que, según afirmó, estaban sufriendo profesionales y colaboradores de RTVE. El presidente de la corporación sostuvo que los ataques no eran puntuales y que la posición de la cadena en el panorama audiovisual la estaba convirtiendo, literalmente, en “una especie de profesión de riesgo”.
En ese contexto, la reacción de Padula señala una deriva que considera incompatible con la democracia, pues normalizar expresiones que evocan violencia extrema contra una institución pública supone cruzar una línea que ya no se limita a la crítica política, sino que incorpora amenazas completamente reales.