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La política encuentra en el entretenimiento un nuevo filón de audiencia frente a los debates tradicionales: el caso de 'La Revuelta'

La reciente entrevista al presidente del Gobierno en el formato de Broncano pulverizó sus registros, logrando un 33,9% de cuota

Jordi Wild, David Broncano e Ibai Llanos (Elaboración propia)

Jordi Wild, David Broncano e Ibai Llanos (Elaboración propia)

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La campaña de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre ha consolidado un cambio de paradigma en la comunicación política española. Los tradicionales mítines, los debates encorsetados y las entrevistas en los informativos han dejado de ser el único cuadrilátero electoral. En su afán por conectar con un electorado cada vez más esquivo y, en especial, por captar el voto de los más jóvenes, los principales líderes políticos han encontrado un nuevo y potente filón en los formatos de entretenimiento, los late nights y el streaming.

El ejemplo más evidente de esta transformación estratégica se está librando en el terreno televisivo. El programa La Revuelta (La 1) se ha convertido en el escaparate más codiciado por los candidatos. La reciente visita conjunta de Gabriel Rufián e Irene Montero para escenificar su alianza de izquierdas se saldó con un 21,7% de cuota de pantalla, reuniendo a una media de 2.654.000 espectadores y contactando con más de 4,8 millones de usuarios únicos.

Este dato ha situado a la entrevista en el tercer puesto histórico del formato liderado por David Broncano, superada únicamente por la visita de la cantante Rosalía en 2025 (20,4% de share, pero con mayor volumen de espectadores) y por la comparecencia de Pedro Sánchez, que ostenta el récord absoluto del programa con un estratosférico 33,9% de cuota logrado el pasado 22 de octubre.

La magnitud de este registro en un programa de humor adquiere su verdadera dimensión al compararlo con los grandes hitos de la política tradicional. El 33,9% obtenido por el presidente del Gobierno en el formato de entretenimiento se sitúa a escasas siete décimas del seguimiento que logró el decisivo 'Debate a 3' —marcado por la ausencia de Alberto Núñez Feijóo— emitido por RTVE en la recta final de las pasadas elecciones.

Aquel gran encuentro institucional, retransmitido simultáneamente por La 1 y el Canal 24 Horas, registró un 34,6% de cuota de pantalla e interesó en algún momento a más de 7,8 millones de televidentes. Esta equiparación de audiencias evidencia cómo el tono distendido del access prime time ha logrado rivalizar de tú a tú con la expectación que suscitan los debates comunes.

El reto de los creadores de contenido: de 'La Pija' a Ibai Llanos y Jordi Wild

Más allá de la televisión, la irrupción del podcasting y de los creadores de contenido ha alterado las reglas del juego. Durante la pasada campaña del 23-J, Pedro Sánchez ya ensayó esta vía acudiendo al podcast La pija y la quinqui, buscando proyectar un perfil más informal ante una audiencia juvenil ajena al consumo de información política tradicional. Una estrategia de acercamiento a las nuevas narrativas digitales que el presidente del Gobierno ha consolidado recientemente al participar también en el espacio Keep it cutre.

En la actual precampaña, este fenómeno ha subido de nivel con la entrada en escena de los gigantes del streaming. El último en mover ficha ha sido Ibai Llanos, quien ha anunciado su intención de organizar y moderar en su propio canal de YouTube un debate electoral a cuatro con los principales candidatos a la Moncloa. Una propuesta inédita que evidencia cómo los espacios nativos del entretenimiento buscan arrebatar a las cadenas tradicionales uno de los formatos más solemnes y decisivos de las campañas políticas.

En paralelo a esta ambiciosa propuesta de debate, el formato de la entrevista individual también ha escalado posiciones. El popular creador Jordi Wild (cuyo canal de YouTube supera los 11 millones de suscriptores) lanzó un guante a los cuatro principales candidatos (Sánchez, Feijóo, Abascal y el representante del Frente Amplio) para someterlos a conversaciones de larga duración en su formato The Wild Project. Las condiciones impuestas por el youtuber catalán son claras: sin cuestionarios previos y bajo la premisa de que "o vienen todos o no viene ninguno", una exigencia que ya ha sido aceptada públicamente por los cuatro líderes.

Este escenario emula, a escala nacional, lo ocurrido en las recientes elecciones estadounidenses, donde la asistencia de Donald Trump al exitoso programa de Joe Rogan —y la ausencia de Kamala Harris alegando problemas de agenda— evidenció el peso específico de estos prescriptores digitales para movilizar a sectores de votantes jóvenes. Las herramientas de medición avalan que la influencia de los candidatos ya no se circunscribe a la televisión, sino que depende de su destreza para surfear en un ecosistema donde la espontaneidad y los formatos desestructurados son, paradójicamente, la herramienta de campaña más meticulosamente calculada. 

Etiquetas Televisión

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