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Este miércoles, en torno a las 20:30 horas, el Sindicato de Inquilinas comunicaba que Maricarmen, la anciana de 87 años desahuciada que ha detonado un estallido social, había fallecido en el hospital al que fue trasladada tras ser desalojada. Ni dos horas después, a las 22:10 horas, Antonio Naranjo, director del programa que se emite por las noches en Telemadrid, consideró oportuno entrevistar a Fernando Alonso, uno de los propietarios de Urbagestión, empresa buitre propietaria del piso y que llevaba años hostigando a la inquilina.
El vocero de Isabel Díaz Ayuso, que minutos antes de arrancar la entrevista llevaba varios minutos arrojando flores a la empresa desahuciadora, se rasgaba las vestiduras con la utilización de la muerte de la anciana. Todo desde la televisión pública de los madrileños. “Sin contrato y pagando un alquiler muy bajo para la zona del Retiro de Madrid”, fueron las palabras que dedicó a la situación de Maricarmen, quien denunciaba que Urbagestión la hostigaba desde hace muchos años. Pero para Naranjo los buitres son de admirar.
“Esta empresa aceptó un acuerdo, con la intermediación del Ayuntamiento de Madrid, para que Maricarmen pudiera volver después de que ellos hayan sido denominados, desde el Consejo de Ministros, pyme buitre y otra serie de barbaridades. Cuando en realidad han estado muchos años renunciando a ingresos que podían haber tenido y al final han aceptado, pese a ser insultados y perseguidos, una solución para Maricarmen, que lamentablemente no va a poder disfrutar”, introducía el presentador al entrevistado, a quien preguntaba por cómo se encontraba, como si su sentimiento u opinión fuese relevante.
“Nosotros hemos conocido con profunda tristeza el fallecimiento y lo único que queremos trasladar es nuestro más sincero pésame a su familia, allegados, vecinos y respetar su dolor lo máximo posible”, trasladó Alonso. Pese a este pronunciamiento del entrevistado, Naranjo insistía, buscando azuzar y generar confrontación: “¿Usted tiene un cierto temor, viendo como están las cosas de desquiciadas, agitadas y demagógicas o ya se le ha quitado ese miedo?”. “Nosotros hemos alcanzado un acuerdo para que pudiera volver y, de hecho, estaba el contrato ya firmado a la espera de que lo firmase Maricarmen”, zanjaba el propietario de Urbagestion.
La vergonzante cobertura de la televisión que pagan todos los madrileños sobre el drama de Maricarmen podría haber cesado ahí, habida cuenta de que ya es imposible borrar los ataques y difamaciones que se profirieron contra Maricarmen y quienes la defendieron desde el mismo día del desahucio. Pero a Naranjo aún le quedaban unas últimas palabras reservadas para lavar su conciencia, sacudirse la culpa y señalar a todo el mundo menos a quien le paga.
“Me temo que en las próximas horas vamos a ver un alud de demagogia política de las mismas personas que no han tenido problema en desahuciar 272.000 familias en los últimos años, pero que, por lo que sea, intentan utilizar el trágico caso de Maricarmen para ganar un puñado de votos”, cerraba Naranjo su programa, antes de pronunciar “buenas noches y viva España”.




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