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Manu Sánchez rinde tributo a las víctimas de Urda en 'El perro andaluz' y clama contra la clase política: "Ya todo es fango, ya todo vale"

El humorista andaluz arranca su espacio dejando a un lado la comedia para reflexionar sobre el dolor, la pérdida y la ausencia de respeto institucional tras el siniestro

Manu Sánchez en 'El Perro Andaluz' (RTVE)

Manu Sánchez en 'El Perro Andaluz' (RTVE)

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Manu Sánchez abrió la última entrega de El perro andaluz con un monólogo cargado de dolor, indignación y una severa exigencia de responsabilidad institucional. Un sentido homenaje en el que la dura crítica a los fallos del sistema y al ruido mediático se entrelazó con el recuerdo emocionado a las víctimas del accidente ferroviario. "Andábamos preparando la emprestada noche de Halloween y vivimos de nuevo, sin quererlo, la pesadilla antes de Navidad de nuestros propios muertos", arrancó el presentador andaluz. "69 muertes inocentes en la tragedia ferroviaria de Urda. Miles de afectados y varios desaparecidos. Un país roto de dolor. Otra vez en la línea entre Madrid y Andalucía. Sí, Andalucía otra vez".

Sánchez dedicó gran parte de su intervención a censurar la gestión política y mediática de la catástrofe, cargando duramente contra la urgencia de algunas formaciones por sacar rédito partidista a un mes de las elecciones. "Aún así, son muchos los que han decidido dejarse el peor de sus disfraces puestos. Y llaman a nuestras puertas enseñándonos las urnas por si, en vez de caramelos, les caen votos al saco", lamentó empleando la metáfora de la festividad. "Que si por algunos fuera, les valdría la cosa esa de la mano que va sola corriendo al colegio electoral... si esa mano sola, esa cosa, pudiese elegir la papeleta y tener derecho a sufragio. Pues lo siento. Con este que hoy os habla no hay truco ni trato".

Para ilustrar la pérdida del respeto institucional frente a la tragedia, el presentador recurrió a un recuerdo personal, comparando el luto tradicional con el histrionismo de la actualidad. "Mi abuela me enseñó a llorar a los míos desde el dolor y el recogimiento. El duelo, la pérdida y la desgracia necesitan su volumen, su tono y su tiempo", reflexionó en voz alta. "En la casa de mi abuela, cuando la muerte llegaba, los colores desaparecían, la tele se apagaba y se callaba la radio. Hasta en la casa de la luz, si llegaba la tragedia, se fundía todo a negro".

Un escenario de silencio que, según el humorista, contrasta frontalmente con la actitud de la clase política de hoy: "Ahora, llegada la muerte, exigiendo su momento, veo con estupor recordando a mi abuela que los colores se acentúan. El verde es más verde, el rojo más rojo, el amarillo más chillón, el azul es más intenso y está de protagonista el ruido [...] que hasta se vende como un gran logro, en el mejor de los casos, conseguir estar todos juntos aunque sea un triste minuto en silencio".

En esta línea, Sánchez lanzó un dardo rotundo a quienes buscan acaparar los focos mediáticos en pleno luto nacional: "Pocas cosas hay más mezquinas que pasarse de vivo cuando no toca y convertirse en protagonista de los entierros. No se puede ser siempre el niño en el bautizo y el muerto en los sepelios". Fue entonces cuando rescató una conocida reflexión política para sentenciar la situación actual: "Decía Rubalcaba, descanse en paz, que en España enterramos muy bien y tengo la sensación de que hemos perdido hasta eso. No solo vivimos estupefactos cómo se desmoronan las dos joyas de nuestra corona, sanidad y sistema ferroviario, es que ya no nos reconocemos ni en el respeto a nuestros muertos". Y añadió con contundencia: "Estamos perdiendo hasta nuestra clase para eso de los entierros. Ya todo es campaña, ya todo es fango, ya todo sirve, ya todo vale. Ya dependiendo de si la competencia es tuya o mía se espera a la investigación o se señala en caliente".

El monólogo también se centró en la incomprensible cadena de fallos técnicos que desencadenó la colisión en Toledo. "No entiendo que haya fallado todo. La tecnología, el sistema de frenado, las señales, el protocolo, la información, el centro de control, la redundancia de seguridad, todo. Y todo ni puede ni debe fallar", sentenció el andaluz. Además, exigió que las responsabilidades políticas trasciendan a los operarios: "La culpa no puede caer sobre la espalda de un trabajador, no es justo ni para el trabajador ni para los cientos de muertos, ni para las vidas de todas esas personas que están en sus manos. El sistema debe garantizar las veces que haga falta que la seguridad es la única prioridad, decida el humano lo que decida, falle o no".

En un alegato final, el humorista demandó "explicaciones claras" y "asumir responsabilidades políticas desde lo más alto", remarcando que frente a la instrumentalización electoralista de la catástrofe, "hoy le toca a la gente. Y a esas 69 almas inocentes, sin truco ni trato. Descansen en paz".

Etiquetas Televisión

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