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Aroca se burla en 'Malas Lenguas' de los "cuchillos tortilleros" de Almeida: "Suena a armas de destrucción masiva"

El colaborador de RTVE tilda de "irresponsable" al alcalde por criminalizar la protesta pacífica en Sol alertando de posibles armas arrojadizas

Ángel Avilés, redactor en ElPlural
Javier Aroca en 'Malas Lenguas'. RTVE.

Javier Aroca en 'Malas Lenguas'. RTVE.

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La escalada de tensión institucional en torno a la acampada por el derecho a la vivienda en la Puerta del Sol ha sumado un nuevo capítulo de confrontación política. En esta ocasión, el detonante han sido las alarmantes declaraciones del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, quien ha justificado su petición de desalojo inmediato asegurando haber detectado un arsenal de objetos peligrosos entre las pertenencias de los miles de manifestantes instalados frente a la sede de la Comunidad.

"Cuchillos que no son para cortar un bocadillo"

En una comparecencia ante los medios, el regidor madrileño enumeró detalladamente el supuesto material incautado o avistado en el campamento, dibujando un escenario de inminente peligro ciudadano. Almeida denunció la presencia de "adoquines que han sido localizados en las tiendas de campaña y que pueden ser utilizados como armas arrojadizas". Asimismo, elevó el nivel de alerta al asegurar que también se habían encontrado "cuchillos de grandes dimensiones".

Para enfatizar la gravedad del hallazgo frente a los periodistas, el alcalde se mostró muy gráfico en su descripción, subrayando que estos utensilios "no son necesarios para cortar un bocadillo". La lista de peligros potenciales expuesta por Almeida se completaba con la presencia de "posiblemente hornillos", elementos que le llevaron a sentenciar que, bajo su criterio, "no considero que sea una manifestación pacífica".

La burla en plató: de "armas químicas" a "cuchillos tortilleros"

Estas controvertidas afirmaciones fueron diseccionadas y duramente criticadas en la mesa de debate del programa Malas Lenguas de RTVE. El colaborador Javier Aroca no dudó en cargar contra el discurso del alcalde, calificando su intervención de "declaraciones irresponsables". Aroca reprochó a Almeida que, "siendo una persona docta en derecho" y ostentando el cargo de regidor, su deber ante cualquier indicio de "una violencia probable" no es generar alarma, sino ponerlo de inmediato "en conocimiento de las autoridades para que tomen las medidas oportunas".

Inmediatamente después, el tertuliano optó por desmontar el argumentario municipal a través de la ironía y el sarcasmo más afilado. Restando credibilidad a la presunta peligrosidad de los objetos, Aroca rebautizó el hallazgo del político conservador: "Cuando se ha referido a cuchillos, yo le llamaría cuchillos tortilleros". En la misma línea, extendió la burla a los "anafes y hornillos" y a los famosos adoquines.

Pero el colaborador fue un paso más allá en su sátira, trazando un claro paralelismo bélico —aludiendo al lenguaje utilizado en conflictos como el de Irak— para ridiculizar el relato de la inseguridad: "Esto me suena a que la plaza de la Puerta del Sol contiene armas de destrucción masiva, o probablemente armas químicas". Para Aroca, esta hipérbole de Almeida responde a un patrón muy definido: "Es la estrategia normalmente de la derecha, de mentir siempre por elevación".

Contradicciones policiales y el fantasma de los ultras

Más allá del sarcasmo, el debate en plató también apuntó a las evidentes grietas competenciales en el discurso del Ayuntamiento. La presentadora Esther Palomera expuso la palpable contradicción entre las graves acusaciones de violencia lanzadas por Almeida y su inacción a nivel local. "Si él tiene esa obsesión o tiene datos de que efectivamente los acampados son gente violenta, la Policía Municipal tiene competencia para actuar en caso de desorden público", esgrimió la periodista.

Sin embargo, como recalcó Palomera, "no parece que haya habido ningún episodio de desorden público" que requiriera dicha intervención, por lo que concluyó que "hay bastante contradicción entre sus palabras y los hechos". Los tertulianos coincidieron en que el verdadero objetivo del Consistorio es puramente estratégico y de desgaste político: lograr "que el delegado de Gobierno levante el campamento y sea decisión de Delegación de Gobierno".

Por su parte, el programa alertó del verdadero temor que rodea a la concentración pacífica: la irrupción de grupos vinculados a la extrema derecha que busquen dinamitar la protesta. Ante el aviso en redes sociales de figuras como Dani 'Desokupa' mofándose de los acampados, Fátima Iglesias advirtió de que la llegada de "agitadores o grupos que lo que pretenden es que deje de ser pacífico" podría convertir la plaza "en una ratonera". Frente a esta amenaza ultra, Aroca puso en valor el esfuerzo del campamento por rearmarse: "La izquierda se está consiguiendo rearmar ideológicamente y volver a su propia identidad y resistir al fascismo", destacando que los asistentes "se declaran todos antifascistas".