¿Qué habría pasado si Ted Mosby (Josh Radnor) hubiera terminado su historia con la madre de sus hijos? ¿Y si el Duque (Miguel Ángel Silvestre) no hubiera muerto? ¿Y si Hannah Montana (Miley Cyrus) hubiera sido solamente una fantasía de una niña? La televisión está llena de finales que nunca llegaron a convertirse en canon. Es decir, en una parte oficial de la ficción. Algunos se grabaron para contentar a los espectadores, otros para evitar filtraciones y alguno incluso fue creado por los propios fans. Hoy te contamos algunos de los más curiosos.

Cómo conocí a vuestra madre: El final que muchos espectadores querían

Después de nueve temporadas siguiendo a Ted Mosby (Josh Radnor) en su búsqueda del amor, la serie terminó con una decisión que enfadó a una parte importante de sus seguidores: Tracy (Cristin Milioti), la madre de sus hijos, moría trágicamente de cáncer y Ted volvía con Robin (Cobie Smulders).

Pero existió otro desenlace. Y aquí hay un matiz importante: no se rodó un final completamente nuevo, sino que los creadores prepararon para la edición en DVD una versión alternativa utilizando material ya grabado y cambiando principalmente la narración y el montaje. En esta versión desaparece la muerte de Tracy y Ted termina su relato dejando claro que sigue viviendo junto a ella. El encuentro bajo el paraguas amarillo se convierte así en el verdadero punto final: “Y así es cómo conocí a vuestra madre”.

Hannah Montana: ¿Y si todo hubiera sido un sueño?

Disney llegó a rodar una versión alternativa del final de Hannah Montana muy al estilo de Los Serrano (Telecinco) y que habría cambiado completamente el significado de la serie.

En el episodio emitido, Miley Stewart decide rechazar una película que la habría llevado a París durante un año para poder ir a la universidad con su mejor amiga Lilly. Después de cuatro temporadas, Miley elige finalmente su vida personal por encima de su carrera.

Pero el final alternativo habría dado un giro radical. Tras la despedida de Miley y Lilly en el aeropuerto, la cámara se aleja hasta mostrar a una niña jugando con una muñeca de Hannah Montana. La historia retrocede doce años y vemos a una pequeña Miley Cyrus en su habitación, jugando y soñando con convertirse algún día en una estrella. Sus padres, Billy Ray Cyrus y Tish Cyrus, aparecen en la escena antes de acostarla.

La escena juega deliberadamente con la frontera entre Miley Stewart y Miley Cyrus y podía interpretarse como que la historia de Hannah Montana había nacido de la imaginación de una niña. Finalmente, aunque los ejecutivos defendían esa idea, su creador y Disney descartaron esa versión y mantuvieron el final que todos conocemos.

Perdidos: Finales falsos para que nadie descubriera el secreto

En Perdidos ocurrió algo diferente. Los espectadores estaban acostumbrados a que cualquier detalle pudiera esconder un enorme spoiler, así que los productores recurrieron al engaño.

Uno de los grandes misterios de la cuarta temporada era la identidad del cadáver que aparecía dentro de un ataúd. La producción rodó varias versiones falsas de la escena para evitar que se filtrara que el muerto era John Locke (Terry O'Quinn). En los finales falsos, el cadáver pertenecía a Sawyer (Josh Holloway) o a Desmond (Henry Ian Cusick). Incluso fueron emitidos como señuelos para alimentar la confusión.

Por tanto, este no es realmente un “final alternativo” de la serie, sino un falso desenlace rodado para proteger uno de los grandes secretos de la trama. Y precisamente por eso merece estar aquí: durante unos minutos, la televisión consiguió que los espectadores creyeran que la historia podía terminar de una manera completamente diferente.

Breaking Bad: Heisenberg solo era una pesadilla

El caso de Breaking Bad es probablemente el más divertido. El final oficial dejó a Walter White muerto en el laboratorio después de liberar a Jesse Pinkman y acabar con la banda neonazi. Pero para los extras de la edición en DVD se rodó una parodia que jugaba con una de las teorías más famosas de internet: que Walter White era en realidad Hal, el personaje que Bryan Cranston interpretaba en Malcolm in the Middle.

En esta versión, Hal se despierta junto a Lois —Jane Kaczmarek— después de haber tenido una pesadilla. Empieza a contarle que había soñado que era un fabricante de metanfetamina y que había vivido todas las situaciones de Breaking Bad. La escena parece confirmar que todo había sido un sueño… hasta que la cámara muestra el característico sombrero negro de Heisenberg. ¿Era entonces Hal un sueño de Heisenberg o al revés?

No era una versión seria que los creadores estuvieran planteándose emitir, sino una parodia oficial rodada expresamente como extra. Pero llegó a filmarse y se convirtió en uno de los falsos finales más recordados.

Aquí no hay quien viva: El final secreto que conectaba a Juan Cuesta con La que se avecina

Este caso es muy parecido al anterior y es una auténtica joya para los nostálgicos de la televisión española. Cuando se iba a destruir el decorado de Montepinar, antes de su traslado a Calle Contubernio, Alberto Caballero decidió aprovechar la ocasión para rodar una escena que habría conectado La que se avecina directamente con Aquí no hay quien viva.

Se recreó el dormitorio de Juan y Paloma Cuesta y se hizo entrar a José Luis Gil y a Loles León. En la escena, Juan despertaba y descubría que todo lo ocurrido en La que se avecina había sido un sueño. Paloma estaba a su lado y él le contaba que había soñado que vivían en el extrarradio. Incluso se recuperaban detalles de los Cuesta para reforzar el gag.

Lo dramático de esta secuencia fue que, con todo el lío de la mudanza (los hermanos Caballero tuvieron que cambiar de platós por desacuerdos con su tío José Luis Moreno), esta grabación se borró y, debido al ictus que sufrió José Luis Gil poco tiempo después, nunca más se pudo rodar. Sin ese final... no hay quien viva.

Sin tetas no hay paraíso: Telecinco grabó dos finales y emitió los dos

Si hubo una serie que arrastró un enorme fandom por sus protagonistas y creó una enorme expectación por su final en la década de los 2000, fue Sin tetas no hay paraíso. Y por eso, Telecinco sabía que la muerte de El Duque (Miguel Ángel Silvestre) podía provocar una auténtica revolución entre los espectadores, así que grabó dos desenlaces. En el oficial, emitido inicialmente, El Duque muere a manos de Morón y Catalina termina condenada a trece años de prisión por la muerte de Miguel Cortés. Pero existía otro final mucho más feliz. Catalina conseguía escapar y, después de creer que El Duque había muerto, aparecía tres años después viviendo con él y con el hijo de ambos en un lugar paradisíaco.

La enorme reacción negativa de los espectadores fue tan apabullante que Telecinco decidió emitir también esa segunda versión. El director general de contenidos de la cadena explicó que habían rodado los dos finales y que, tras consultar a los seguidores mediante una encuesta, emitirían el alternativo al día siguiente. Además, solo cambiaban los últimos tres minutos.

Así que durante años los espectadores pudieron decir que Sin tetas no hay paraíso tenía, literalmente, dos finales televisados.

Física o Química: Los fans también pudieron inventarse su propio final

Y por último, en este caso hay una diferencia fundamental respecto al resto: el final alternativo de Física o Química no fue un desenlace secreto ni alternativo rodado por la productora.

Con motivo del final de la serie, que dejaba huérfana a toda una generación de jóvenes, Antena 3 organizó en 2011 una iniciativa con una marca de videojuegos para que los propios seguidores crearan vídeos imaginando cómo debía terminar la serie. Seis propuestas llegaron a la fase final y los espectadores pudieron votar por su favorita. En esta, el espíritu de Fer (Javier Calvo) era el auténtico protagonista del capítulo, narrando en off el destino de todos y cada uno de los protagonistas tras graduarse.

Por razones lógicas, no llegó a emitirse este episodio alternativo escrito por los guionistas, pero como leéis sí ocurrió algo muy curioso: los espectadores tuvieron la oportunidad de decidir qué final imaginado por otro fan era su favorito. Y quizá esa sea la mejor prueba de hasta qué punto una serie puede dejar de pertenecer a sus creadores cuando consigue convertirse en un fenómeno de masas: a veces los espectadores no solo quieren opinar sobre el final. También quieren escribirlo.

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