Televisión Española (TVE) y la propia Almudena Ariza anunciaban el pasado 3 de enero que la periodista ponía rumbo a Venezuela con el objetivo de entrar en el país e informar de primera mano sobre lo que allí sucede tras la captura de Nicolás Maduro a manos estadounidenses. Sin embargo, la prensa extranjera no ha podido acceder al territorio y la mayoría informa desde Cúcuta, ciudad colombiana en la frontera con Venezuela. Desde allí, la corresponsal destapó las advertencias de la Policía venezolana.

La comunicadora informaba de que "el paso fronterizo se mantiene abierto, pero Colombia ha reforzado la seguridad con tanques y cientos de soldados". "Los venezolanos que salen nos cuentan cómo está el país", decía, antes de que los espectadores pudieran ver el testimonio de algunos ciudadanos.

"El ambiente es súper tenso, pero súper calmado. Es como si no hubiera pasado nada, pero en realidad pasó de todo", comentaba una madre junto a su hija. Mientras, otro ciudadano venezolano apuntaba que "la gente quisiera un cambio más profundo, un cambio total y radical de lo que ha sido el chavismo todos estos años".

"La mayoría de los venezolanos que cruzan por aquí definen un clima de cautela y tensa expectativa en su país", comentaba Ariza, que hablaba con otro ciudadano que definía el ambiente como una "tensa calma". "Hay alegría, pero también un ambiente de zozobra porque se quedó la misma gente. Parece que llegaron a un arreglo con Estados Unidos", declaraba.

Ariza explicaba entonces cuál es la situación que afronta actualmente la prensa internacional que desea acceder a territorio venezolano: "Aquí en Cúcuta nos hemos encontrado con decenas de periodistas de todo el mundo. Es el lugar más cercano a Venezuela en el que podemos estar porque recordemos que, de momento, el Gobierno venezolano no permite la entrada de la prensa internacional. De hecho, algunos periodistas han intentado entrar en el país en las últimas horas y han sido retenidos durante horas y les han retenido también sus equipos y han sido finalmente expulsados".

Además, mostraba cuáles son las advertencias de las autoridades: "En la frontera, la Policía venezolana nos advierte de que como periodistas no podemos acercanos a menos de diez metros de dónde están. No ocurriría si fuéramos turistas o personas de negocios. Venezuela no quiere prensa extranjera en el país".

Las declaraciones de Maduro en su primera vista judicial

En la primera vista ante el tribunal de Nueva York, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, capturado por militares estadounidenses el pasado sábado, declaraba no ser culpable de los cuatro delitos relacionados con el narcoterrorismo por los que se le acusa: "Soy presidente de Venezuela y estoy secuestrado. (...) Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente”, ha declarado. 

La Fiscalía imputa a Maduro y a su esposa, Cilia Fores, por conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, así como posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos. La acusación se extiende también a otros miembros del entorno del líder chavista, entre ellos su hijo Nicolás Ernesto Maduro, conocido como Nicolasito, el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, y otros altos cargos del Gobierno venezolano.

Durante la vista, tanto Maduro como Flores se declararon inocentes de todos los cargos. El dirigente venezolano tomó la palabra en castellano, con ayuda de un intérprete, para rechazar de plano las acusaciones. Con un tono firme y seguro, e incluso relajado pese a la gravedad de la situación, sostuvo que su detención responde a una estrategia del Gobierno de Estados Unidos para encubrir “los planes imperialistas” sobre los recursos energéticos de Venezuela. “No soy culpable de nada de lo que aquí se menciona”, insistió ante el juez, recordando que su país posee las mayores reservas de petróleo del mundo.

Maduro se presentó ante el tribunal como una víctima de una operación ilegal. “Me capturaron en mi casa en Caracas, Venezuela”, afirmó con rotundidad, antes de asegurar: “Soy presidente de Venezuela y estoy aquí secuestrado”. En la misma línea, su abogado calificó la operación que permitió su traslado a Estados Unidos como “un secuestro militar”.

Al abandonar la sala, el propio Maduro volvió a insistir en ese relato y se definió públicamente como “un prisionero de guerra”, reforzando su discurso de confrontación con Washington y de persecución política. La causa continuará en las próximas semanas, ya que el juez fijó una nueva audiencia para el próximo 17 de marzo.

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