La semana pasada, te hablábamos de uno de los grandes males del móvil: nos hace sentir que siempre tenemos algo pendiente por hacer. Es la consecuencia de tener un dispositivos que ya no sirve solo para llamar, escribir o mirar la hora. También nos "abrasa" con recordatorios, mensajes sin responder, calendarios, listas, correos, aplicaciones de productividad y hasta rutinas de descanso.

A ver si sabes distinguir qué hábitos ayudan de verdad y cuáles solo añaden más ruido

El problema es que muchas herramientas pensadas para ayudarnos a organizarnos pueden acabar ocupando espacio mental si todo se convierte en una tarea pendiente.

Así que, hoy queremos comprobar si sabes distinguir qué hábitos ayudan de verdad y cuáles solo añaden más ruido. Ponte a prueba con este cuestionario.

Quitar los números rojos de notificaciones puede ayudar a reducir la sensación de tener cosas pendientes.

Respuesta correcta: verdadero. Aunque parezca un detalle mínimo, esos números funcionan como pequeños recordatorios visuales. No hace falta abrir la aplicación: basta con ver que hay mensajes, correos o avisos acumulados para que el cerebro vuelva a registrar que “hay algo esperando”. Por eso, quitar globos de notificación, widgets innecesarios o contadores visibles puede cambiar bastante la relación con el móvil. No elimina las tareas, pero reduce la sensación de alerta constante.

Usar una aplicación para cada cosa —tareas, calendario, hábitos, agua, sueño y concentración— siempre mejora la organización.

Respuesta correcta: falso. Cada aplicación puede ser útil por separado, pero juntas pueden convertirse en otro sistema que también hay que gestionar. Una app para tareas, otra para hábitos, otra para notas rápidas, otra para objetivos diarios y otra para estadísticas puede acabar generando más ruido que claridad. La clave no está en tener muchas herramientas, sino en que el sistema sea sencillo y sostenible.

Convertir cualquier idea en una tarea con fecha, alarma o recordatorio ayuda a liberar la mente.

Respuesta correcta: falso. A veces sí, pero no siempre. Apuntar algo importante puede ser útil; convertir cada pensamiento en una obligación pendiente puede tener el efecto contrario. Si cualquier idea acaba con una alerta, una fecha límite o una notificación, el día se llena de pequeñas deudas mentales. No todo lo que se nos ocurre necesita convertirse inmediatamente en una tarea.

Reducir las notificaciones innecesarias suele ser más eficaz que descargar otra app para organizarse mejor.

Respuesta correcta: verdadero. Muchas veces el problema no se resuelve añadiendo otra herramienta, sino quitando ruido. Si el móvil interrumpe constantemente con avisos que no son urgentes, cuesta más concentrarse y también cuesta más descansar. Silenciar notificaciones, dejar solo las importantes y revisar el móvil en momentos concretos puede tener más impacto que instalar una nueva aplicación de productividad.

Mirar el móvil “solo un segundo” no afecta a la concentración si no contestamos a nada.

Respuesta correcta: falso. Aunque no respondamos, mirar el móvil puede activar varias cosas a la vez: un correo pendiente, un mensaje sin leer, una alerta del calendario o una lista de tareas. Ese vistazo breve puede obligar al cerebro a cambiar de contexto. Y cambiar de contexto continuamente consume energía mental, incluso cuando creemos que no hemos hecho nada.

Tener el ocio, el descanso y el ejercicio siempre medidos ayuda a desconectar mejor.

Respuesta correcta: falso. Medir puede ser útil en algunos casos, pero también puede convertir el descanso en otra cosa que hay que optimizar. Si el sueño, el paseo, el tiempo libre, el deporte o incluso el rato sin móvil se viven como una estadística más, desconectar se vuelve más difícil. El problema no es registrar algo puntualmente, sino acabar sintiendo que incluso descansar tiene que ser productivo.

Sustituir aplicaciones por elementos físicos (como un reloj) ayuda a desconectar.

Respuesta correcta: verdadero. ¿Cuántas veces miras el móvil para ver la hora? Ese gesto muchas veces te hace “picar” y ponerte a ver contenido o responder mensajes. También puede hacer que veas que tienes notificaciones pendientes que no puedes resolver inmediatamente, lo que genera la sensación de estrés. Tener un reloj cerca o un simple papel para apuntar las tareas que piensas completar hoy puede ser muy eficaz y hacerte ahorrar tiempo.

Las aplicaciones de productividad son malas por definición.

Respuesta correcta: falso. El problema no son las aplicaciones en sí. Muchas pueden ayudar mucho si se usan bien. El riesgo aparece cuando se acumulan demasiadas, cuando generan notificaciones constantes o cuando convierten cualquier momento del día en algo que medir, mejorar o completar. La cuestión no es demonizar la tecnología, sino usarla sin que ocupe todo el espacio mental.

Dejar espacios sin planificar también puede ser un buen hábito digital.

Respuesta correcta: verdadero. No todo el día tiene que estar organizado, medido o registrado. Dejar momentos sin alertas, sin objetivos y sin seguimiento permite que la cabeza descanse de verdad. En una cultura en la que casi todo puede convertirse en tarea, dejar un espacio vacío no es perder el tiempo: puede ser una forma sencilla de recuperar atención.

Si una herramienta nos recuerda constantemente lo que falta por hacer, está cumpliendo bien su función.

Respuesta correcta: falso. Recordar puede ser útil, pero recordar demasiado puede saturar. Una herramienta pensada para aliviar la carga mental puede acabar aumentándola si mantiene visibles todo el tiempo los pendientes, las rachas, los objetivos o las tareas acumuladas. Organizarse mejor no significa vivir rodeado de avisos, sino saber qué merece atención y cuándo.

Resultado orientativo

  • De 0 a 4 aciertos: tu móvil quizá está organizando más de la cuenta tu atención. No se trata de dejar de usarlo, sino de revisar qué avisos, apps o rutinas te generan más ruido.
  • De 5 a 7 aciertos: vas bien encaminado. Probablemente ya distingues algunos hábitos útiles, aunque todavía puedes simplificar sistemas y reducir recordatorios innecesarios.
  • De 8 a 10 aciertos: tienes bastante claro que la productividad digital no consiste en medirlo todo, sino en usar menos ruido para vivir con más atención.

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