Era casi un secreto a voces que este lunes ha dejado de serlo. Desde que se conocieran los primeros casos el verano pasado, mucho se había especulado con los motivos que llevaron a algunas unidades del Samsung Galaxy Note 7 a incendiarse.

La multinacional surcoreana, a través de su responsable de telefonía móvil, Koh Dong-jin, presentó los datos del estudio que se ha venido realizando en los últimos meses sobre este modelo. Según sus explicaciones, y en contra de lo que algunos expertos auguraban, los incendios que afectaban al Note 7 se debieron a las baterías.

Tal y como se desprende de las explicaciones, dicho componente, fabricado por Samsung SDI (empresa subsidiaria del grupo), montaba un revestimiento demasiado pequeño. Esta circunstancia provocó que, grosso modo, la pila no pudiera realizar la contracción y expansión de manera correcta durante los períodos de carga y descarga, haciendo que los electrodos positivo y negativo entraran en contacto y, como consecuencia de ello, provocaran un cortocircuito.

Parte de la infografía que Samsung ha publicado en su web sobre el incendio de las baterías de los Galaxy Note 7. (Fuente: Samsung)Aunque el anuncio de Samsung para muchos era el esperado, diferentes analistas han apuntado previamente a que la compañía había llevado al límite el diseño del dispositivo, o lo que es lo mismo, fijaban su atención en el hardware y el software.

Con el resultado de esta investigación ambos parámetros quedan ‘a salvo’, lo que sin duda supone una liberación para la multinacional.

Pérdidas millonarias

Si a nivel de marca Samsung ha sufrido un importante deterioro por el asunto de la Galaxy Note 7, en términos económicos el golpe ha sido tremendo puesto que se calculan unas pérdidas de más de 4.800 millones de euros.

Cabe recordar que los primeros casos de incendio del que estaba llamado a ser uno de los buques insignia de este año para la multinacional, se registraron apenas días después de su salida a la venta a mediados de agosto.

En aquel momento, los responsables de Samsung pasaron de prestar poca atención a esos primeros sucesos, a realizar una invitación para que quienes los habían adquirido los llevasen a los puntos de venta. Esto ocurrió el 2 de septiembre; a partir de ahí los acontecimientos se precipitaron e, incluso, el gigante tecnológico envió a los propietarios un kit para la devolución que incluía material ignífugo y la orden clara de no realizar el transporte en aviónFinalmente el 11 de octubre se anunció que se dejaba de fabricar.

El golpe económico y de prestigio fue muy grande, en un instante en que la compañía había sobrepasado en ventas en EEUU a la mismísima Apple y sus iPhone gracias al Samsung Galaxy S7, lanzado en marzo de 2016.

Recuperar el prestigio con el S8

El camino que le queda por delante a la multinacional surcoreana es arduo. Por ello, el propio Koh en su comparecencia ante los medios aseguró que "hoy, más que nunca, estamos comprometidos de cara a ganarnos la confianza de los consumidores".

En este sentido, Samsung ha publicado en su página web “después de los incidentes del Note 7”, adelanta los nuevos y “estrictos” protocolos de garantía de calidad en todo su proceso de desarrollo, según dicen, “en un esfuerzo por renovar su compromiso con la seguridad”.

Un buen punto de partida puede ser su nuevo S8, si bien, aunque se esperaba su presentación en el próximo Mobile World Congress de Barcelona, finalmente no va a ser así.