Contundente y directo, Samsung ha decidido hacer frente a la crisis abierta por los accidentes ocurridos a algunos usuarios al explotar la batería del nuevo terminal Galaxy Note 7. La multinacional tecnológica “ruega a sus usuarios que apaguen el teléfono y lo devuelvan de inmediato”.

Según explican en un comunicado, el problema de algunos terminales se ha encontrado en las celdas de la batería, al producirse un sobrecalentamiento al “entrar en contacto el ánodo con el cátodo que es un error muy poco común en el proceso de fabricación”. Samsung asegura que, “aunque se trate de un problema aislado de las baterías, la seguridad de nuestros clientes es nuestra principal prioridad”, por lo que han iniciado un plan para que todos los terminales sean devueltos y reemplazados por nuevos de forma gratuita.

Antes del comunicado de Samsung, fue la Comisión de Seguridad en Productos de Consumo de Estados Unidos (CSPC) la que ya pidió a todos los dueños de un Galaxy Note 7 que los apagasen y no los utilizasen por el momento, y en otros países como Corea del Sur o la India se ha restringido el uso del Note 7 en los vuelos por temor a provocar incendios.

El pasado día 2 Samsung anunció la suspensión de las ventas y una revisión global sin precedentes de su recién lanzado "phablet" de alta gama, después de que varios usuarios denunciaran que durante la carga el teléfono había ardido en llamas. El dispositivo había salido a la venta el 19 de agosto.

Caída en bolsa

El gigante tecnológico ha sufrido este lunes una fuerte caída de más de un 7% en la Bolsa de Seúl tras el anuncio a sus clientes. A las 13.50 hora local (4.50 GMT) el precio de las acciones de Samsung Electronics se situaba en 1.460.000 wones (1.170 euros/ 1.315 dólares), un 7,3% por debajo del precio de cierre del viernes, y llegó a caer durante la sesión hasta un 7,55%.