La sostenibilidad también se decide cada día en lo que comemos y en cómo se producen los alimentos. Para Vanesa León, dietista-nutricionista con más de 20 años de experiencia y parte del equipo de Biogran, la mayor empresa de alimentación ecológica en España, la salud humana y la del planeta están íntimamente conectadas.

Los alimentos ecológicos son mucho más baratos para el planeta
Su mensaje conecta nutrición y sostenibilidad: comer mejor no es solo una elección individual, también es una decisión ambiental.
“Los alimentos ecológicos son más caros para el bolsillo, quizá, pero son mucho más baratos para el planeta”, afirma. Desde la industria alimentaria, León trabaja para que los productos que llegan al consumidor sean coherentes desde el punto de vista nutricional y medioambiental.
De la nutrición clínica a la sostenibilidad alimentaria
Tras una larga trayectoria como nutricionista hospitalaria, de consulta y de empresa, León encontró en la industria alimentaria una vía para generar un impacto más amplio. “Ahora me gusta esta parte: qué puedo hacer desde aquí para lanzar productos de la mejor calidad y que el consumidor no se vuelva loco eligiendo”, explica.
En Biogran participa en el desarrollo de nuevos productos y en la selección de materias primas e ingredientes que deben formar parte de la oferta ecológica.
Qué hacemos mal al comer: alejarnos de la dieta mediterránea
“La alimentación es la base de la salud, pero mal aplicada puede ser la base de la enfermedad”, recuerda.
Y advierte de que uno de los errores más comunes es creer en recomendaciones universales: “Las redes sociales han popularizado consejos genéricos que no valen para todo el mundo”.
Además, lo que hace falta es volver a nuestros orígenes: “Haríamos bien si siguiéramos el modelo de dieta mediterránea. Hay muchísima evidencia científica detrás de su efecto protector cardiovascular”.
El problema, señala, es que cada vez nos alejamos más de ese patrón: “Hay menos gente en los mercados y más gente en los supermercados”.
Detox: coherencia frente a modas
León es clara respecto a los detox milagro: “Los caldos, batidos verdes o planes de siete días no funcionan y generan déficits nutricionales y efecto rebote”.
El organismo puede desintoxicar, pero el contexto actual lo dificulta: “Estamos expuestos a tóxicos en la alimentación, en el aire, en la cosmética. Todo eso pasa por el hígado”. Por eso, en momentos concretos, puede ser útil apoyar este proceso.
Un detox realista en tres pasos
Según explica, para conseguir una salud mejor, el primer paso es reducir la carga tóxica: “Comer más natural, más de mercado y menos de supermercado. Si es ecológico, mejor”.
Pero con eso no basta, también es necesario incluir alimentos amargos que estimulan la función hepática, como escarola, endibia, alcachofa, rúcula, brócoli o coles.
Por último, recomienda facilitar la eliminación aumentando la hidratación y la fibra: “Las toxinas se eliminan por orina y por heces. Si no hay agua y fibra, no salen”.
Hidratación, fibra y semillas como aliados
En invierno, recomienda platos calientes e infusiones: “Diente de león, cardo mariano, boldo o alcachofa ayudan al hígado y además aumentan la ingesta de líquidos”.
Sobre la fibra, destaca las semillas: “Una cucharada de lino o chía aporta fibra, omega 3, vitaminas y minerales, siempre que se hidraten o muelan previamente.
Qué significa realmente que un alimento sea bio
Le pregunto cuál es la diferencia entre bio y eco: “Bio, eco u orgánico es exactamente lo mismo según la legislación europea”.
Según explica, son productos que están libres de pesticidas sintéticos, metales pesados, aditivos artificiales y organismos modificados genéticamente. Además, respetan prácticas como la rotación de cultivos, que preserva la calidad nutricional del suelo.