Inauguramos esta sección de entrevistas dominicales charlando con Carlota Corredera este 8 de marzo. Posiblemente sea la periodista que más caro ha pagado en este país su apoyo sin fisuras a las víctimas de la violencia de género. Tras una travesía por el desierto que duró años, ahora retoma el vuelo y encuentra un momento para charlar con ElPlural.com.

 

Pregunta: Cómo estás? ¿En qué momento te pillo?

Respuesta: Estoy muy bien. Estoy. También muy estresada, pero muy contenta. Y sobre todo agradecida porque como sé perfectamente cómo es tu vida cuando no suenan los teléfonos y no cuentan contigo. Más que nunca soy muy consciente de que esta profesión es muy efímera. A mí la vida me ha enseñado, tanto en el trabajo como en la vida privada es, que no se puede dar nada por hecho. Es un aprendizaje duro pero que también te ayuda a sobrevivir.

P: ¿Te ha cambiado de alguna manera saber que no todo está escrito en piedra?

R: Creo que he cambiado y que he evolucionado en todo, pero no por eso. He vivido puntos de inflexión personales y profesionales, pero no me han hecho dejar de actuar con confianza en las personas. El otro día lo comentaba con la gente de maquillaje de Televisión española, que estamos hablando de la vida contándonos allí las cosas y tal, y yo contaba que siempre he sido una persona confiada y prefiero seguir siendo así. Además, intento no tener prejuicios con las personas.

P: En esta profesión en la que todos sabemos tantas cosas de los demás siempre creo que es mejor juzgar por cómo te tratan a ti que por lo que escuchas de los demás.

R: Imagínate. Lo tengo super presente, porque como sé que ha habido muchos prejuicios conmigo y los sigue habiendo en muchas cosas, no me gusta de entrada tener prejuicios con nadie.

P: Además, yo creo que a las mujeres os ha afectado especialmente.  Porque en esta profesión ocurre algo que con los hombres ocurre menos y es que cuando a una mujer se le pone el sambenito de problemática se queda en su casa.

R: Sí, pero fíjate, se ha dicho de mujeres como Candela Peña o Loles León, que lo dijo también el otro día en La Revuelta. Pues a lo mejor si responden a ese perfil es porque no dicen a todo que sí, porque han aprendido a poner límites y a decir que no. Cuando tú tienes esa enseñanza imagínate que es lo que habrán vivido en toda su carrera profesional. Y cuando eso lo hace un hombre, si reclama lo que cree que le pertenece, se ve como algo normal, como lo lógico.

P: Algunas compañeras de profesión como Ángeles Caballero se quejan de que la semana del 8 de marzo parece que es la única al año en la que existen las mujeres y a muchos medios les entran las prisas por levantar el teléfono para contactaros, ese mismo que el resto del año no suena. ¿Estás de acuerdo?

R: Estoy completamente de acuerdo. Y además es que da mucha rabia porque 364 días al año se permite todo. Medios de comunicación, empresas, redes sociales… Al final la sociedad se permite no llamar o incluso machacar a las mujeres. Cosas como las que vive Sara Santaolalla suceden porque es una realidad, una realidad a la que nos enfrentamos las mujeres todos los días, no solo el 8 de marzo. Y es verdad que muchas veces se nos utiliza. Hubo un tiempo en el que se utilizaba como una cuota, otras veces se nos ha utilizado para blanquear determinados espacios porque queda muy bien de cara a la galería. Estos días también leía a la corresponsal de género de El País diciendo que no contaran con ella para estos días y la entiendo. Hay medios que solo se acuerdan de nosotras el 8M y el 25 de noviembre, y está bien, pero yo no quiero ser una efeméride. Al final los problemas de las mujeres y el machismo estructural no pueden reducirse a una efeméride. Yo tengo la suerte de poder trabajar con libertad y con mi sello particular, el de la perspectiva de género, en todo lo que hago. Además, he leído mil veces desde que presenté el documental de Rocío que me apropiaba del feminismo para sacar rédito económico y cada vez que me siento delante de un micrófono en RNE, en ‘Directo al Grano’ o en ‘¡Menudo Cuadro!’ tengo la oportunidad de demostrar que no es así, que sigo siendo la misma periodista comprometida de 2021.

P: Estaba intentando buscar el ejemplo de otra profesional de la comunicación a la que su posicionamiento feminista le hubiera pasado la misma factura que a ti y no lo he sabido encontrar…

R: Pues la verdad es que me alegro. Me alegro de que no lo hayas encontrado, aunque eso no significa que no haya compañeras a las que les penaliza ser feministas. Al final lo que me pasó a mí es como el cuento de Caperucita, había un interés disciplinante detrás, un “cuidado, que si te posicionas de esta manera te pasará lo que a Carlota”. El machismo también se alimenta del miedo. Muchas tertulianas de televisión reciben constante acoso digital y algunas también físico, como Sara Santaolalla. Es muy duro que a través de tu propio móvil haya quien pueda acosarte, o ejercer violencia sobre ti sin que sea posible atajarlo de forma alguna. Y tampoco nadie nos ha enseñado a protegernos de ese acoso digital. Me parece fenomenal que ahora los menores de 16 no vayan a poder acceder a redes sociales, pero creo que nos quedamos cortos. El tema del odio en redes es una batalla que en estos momentos está perdida y yo creo que es una responsabilidad que tenemos que asumir.

P: Pasaste de presentar el programa más visto del año en Mediaset a que te despidieran por la puerta de atrás… ¿Algún día contarás la letra pequeña de lo que sucedió esos días?

R: No lo sé si lo voy a contar o no, pero porque no sé si estoy preparada y sobre todo porque a mí lo único que me importa de contar lo que viví son las consecuencias que pueda volver a tener sobre mí. Me da exactamente igual si cambia o no la opinión de la gente respecto a la empresa donde yo trabajaba o sobre las personas que tomaron las decisiones que me afectaron hasta el punto de dejarme fuera. Si algún día considero que va a ser beneficioso para mí, que me va a ayudar contar lo que viví, posiblemente lo haga. Pero no lo tengo claro. He tenido ofertas para hacer documentales, para hacer libros, contando lo que viví y esa decisión la he congelado completamente. Fue muy doloroso, lo viví de una forma muy injusta y me costó mucho cicatrizar las heridas. De hecho, aun no lo han hecho del todo y no quiero volver a abrirlas. Ahora me centro en retomar el vuelo, pero no significa que nunca vaya a contar esa historia.

P: ¿Conoces el detalle de todo lo que ocurrió hasta culminarse tu salida del grupo? Porque después de tu salida vinieron las de muchos más…

R: Sí, conozco muchos detalles. Creo que mi salida y la de mis compañeros de Sálvame obedecen a momentos distintos. La persona que estaba al frente cuando deciden prescindir de mí era una (Paolo Vasile presidió el grupo hasta octubre de 2022) y la persona que tomó la decisión de cerrar la factoría Sálvame fue otra persona (Alessandro Salem preside el grupo desde la salida de Vasile desde enero de 2023). Seguramente yo conozco más información de lo que sucedió con Sálvame, que de lo que sucedió conmigo. Y aunque tengo mucha información de cómo se gestó mi salida, no me hace bien saber cosas tan injustas y tan feas. Una empresa privada tiene todo el derecho del mundo a tener entre sus filas a las personas que considere oportunas, pero al final yo llevaba 18 años entregándome en cuerpo y alma y creo que hay maneras y maneras de gestionar las salidas de las personas.

P: En varias ocasiones te has referido a aquellos días como “una travesía por el desierto” ¿Alguna compañera te tendió la mano esos días?

R: Te puedo decir que a mí la última vez que yo estuve en Mediaset fue a principios del año 23, que me pidieron presentar un Mediafest. Y a partir de ahí yo no vuelvo a recibir una oferta laboral hasta que me llaman de Radio Nacional, que además me entero por ti de que querían contar contigo, conmigo y con David Andújar. Y si hay una persona que no me conocía, con la que no había trabajado nunca y que puedo decir que se ha portado conmigo de manera completamente exquisita esa es Lourdes Maldonado. Y sí te puedo decir que hay compañeros que sin decirlo en público trabajaban en esa cadena y me escribían.

P: ¿Entendías que solo se atrevieran a hacerlo en privado? 

R: Perfectamente, lo he entendido perfectamente. Hay una persona que me encontró en un concierto trabajando y con contrato vigente en Mediaset, que me dio un abrazo y a mí en ese abrazo me llegaron muchas cosas. Ese abrazo significaba muchas cosas más allá de un “hola”, era un “ven aquí, que ganas, que darte un abrazo, qué injusto esto que te ha pasado” porque evidentemente esa persona sabía perfectamente, y sin que yo se lo hubiese contado, lo que había sucedido. Ahora esa persona ya no está en Mediaset y a lo mejor dentro de poco tengo la oportunidad de preguntarle públicamente por ese momento.  

P: Si te pidiera que me dijeras este 8M quién está siendo para ti y por qué la mujer del año ¿quién me dirías?

R: Gisèle Pelicot. Sin duda. Representa la dignidad, la absoluta dignidad y la esperanza de la reparación. Es una mujer a la que le cuesta reconocerse como una heroína, le cuesta reconocerse como la mujer que ha conseguido algo tan bestial como que la vergüenza cambie de bando. A mí me parece que tiene un valor increíble. Me alegro muchísimo todo el reconocimiento que está teniendo y me encanta porque hay una portada suya, no sé si es de Vogue, en la que sale sonriendo y me ha encantado verla porque cuesta mucho verla sonreír. Y es verdad que de pronto ver esa esa imagen de Gisèle sonriendo te da la esperanza de pensar que la reparación es posible.

P: Dime una mujer con la que no tengas nada que ver pero que te interese para tener una charla con ella. Entre tanta crispación necesito creer que es posible que la curiosidad por el otro nos salve.

R: Ana botín porque hace años dijo en una entrevista que había tardado años en asimilar que el feminismo era igualdad y que, si el feminismo era igualdad, ella era feminista. Porque a veces parece que en este país tenemos un problema con el término “feminismo” porque mucha gente piensa que es el equivalente al machismo.

P: Para terminar, ¿qué escribirías en tu pancarta este 8M?

R: Calladita no estoy más guapa.

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