Cuando yo era pequeño y veraneaba en un pueblo cercano a Gredos, por la mañana, la piscina estaba helada, pero por la tarde era lo más parecido a una sopa, después de que le estuviese pegando el sol todo el día. Pues bueno, meterse en el Mediterráneo algunos días de este verano está siendo lo más parecido a eso.
La temperatura superficial media del Mediterráneo en julio ha alcanzado los 27,07 ºC
Los datos del programa europeo Copernicus confirman que julio de 2026 ha registrado temperaturas superficiales récord en el Mediterráneo occidental. Se trata de un fenómeno global que ha hecho que los océanos extrapolares alcanzaran una media de 20,96 ºC, la mayor temperatura jamás registrada para un mes de julio.
En el conjunto del Mediterráneo, Mercator Ocean sitúa la temperatura superficial media de julio en 27,07 ºC, por encima incluso del récord de 2025.
También hay olas de calor marinas
Cuando una ola de calor ocurre debajo del agua
Igual que existen olas de calor atmosféricas, existen olas de calor marinas. Son periodos prolongados durante los que la temperatura del océano se mantiene excepcionalmente elevada para el lugar y la época del año.
Copernicus describe las registradas alrededor de Europa este verano como fuertes o severas, especialmente en la costa atlántica y el Mediterráneo occidental. En junio el Mediterráneo occidental llegó a alcanzar una temperatura superficial diaria media de 27 ºC, unos 3,7 grados por encima de lo habitual, lo que tiene un impacto muy negativo en el ecosistema.
El aire acondicionado del planeta
Los océanos absorben una parte enorme del exceso de calor acumulado en el sistema climático. Por eso el calentamiento del mar funciona como una especie de enorme memoria térmica.
John Kennedy, de la Organización Meteorológica Mundial, explicaba esta semana que los mares excepcionalmente cálidos y los suelos secos están amplificando el calor europeo. Muchos de estos factores están convergiendo“, señaló al describir por qué 2026 está registrando temperaturas tan extremas.
El agua caliente aumenta además la evaporación. Eso significa más humedad en la atmósfera y, bajo determinadas configuraciones meteorológicas, más combustible para precipitaciones muy intensas, como te explicaba ayer.
Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Valladolid y AEMET sobre la DANA de Valencia de 2024 encontró precisamente que el hecho de que el Mediterráneo estuviera anormalmente cálido incrementó la humedad y la inestabilidad atmosférica. El equipo explica que el vapor de agua adicional actúa como “combustible adicional para enormes tormentas”.
Debajo del agua también hay víctimas
Las especies marinas están adaptadas a determinados intervalos de temperatura y los episodios prolongados de calor pueden afectar al crecimiento, reproducción y supervivencia de organismos particularmente sensibles.
El científico oceánico Michael Meredith, del British Antarctic Survey, califica las temperaturas actuales de “profundamente preocupantes” y recuerda que las olas de calor marinas están haciéndose más extendidas y persistentes.
Copernicus confirma que desde el 19 de junio la temperatura superficial diaria de los océanos extrapolares se mantuvo por encima de cualquier valor equivalente registrado anteriormente para esas fechas.
El Mediterráneo no está solo
El calentamiento del mar forma parte además de un verano excepcional en buena parte de Europa occidental. La temperatura media conjunta de junio y julio alcanzó 21,62 ºC, unos 2,79 grados por encima del promedio y el valor más alto registrado para ese periodo.
Copernicus relaciona esa persistencia del calor con condiciones de sequedad extraordinarias. Cuando el suelo pierde humedad deja de dedicar parte de la energía solar a evaporar agua y se calienta con mayor facilidad.
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