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España

España contiene la respiración ante la decisión de Sánchez sobre el adelanto electoral

En el aire está la decisión de convocar elecciones o agotar la legislatura mientras la calle y el Hemiciclo penden de un hilo

Sergio Ramiro
Pedro Sánchez reflexionará sobre si convocar elecciones o no. EP

Pedro Sánchez reflexionará sobre si convocar elecciones o no. EP

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Lunes de decisiones importantes para Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno afronta una de las semanas más importantes de la legislatura tras haber utilizado el fin de semana para medir el alcance de las protestas por la vivienda y estudiar el margen político que le queda después de que el Congreso rechazara el viernes los dos decretos impulsados por el Gobierno. La combinación de movilización social y derrota parlamentaria ha colocado al Ejecutivo ante una disyuntiva que hasta hace apenas unos días parecía lejana: intentar reconstruir sus apoyos para continuar gobernando o empezar a contemplar seriamente un adelanto electoral para el que ya todos calientan motores.

La decisión no está tomada aún. En Moncloa insisten en que estos días les han servido para analizar el escenario y calibrar tanto la intensidad de las protestas como sus posibles consecuencias políticas. Sánchez ha mantenido conversaciones con personas de su entorno, miembros del Gobierno y dirigentes socialistas para evaluar las distintas alternativas antes de afrontar una semana que puede resultar determinante para el futuro de la legislatura, especialmente ante una aritmética parlamentaria que ya no posibilita la gobernabilidad.

El elemento que (más) ha alterado el tablero es la vivienda. Durante los últimos días, la cuestión ha pasado de ser una de las principales preocupaciones ciudadanas a convertirse en el eje alrededor del cual se ha articulado buena parte de la disputa política. Las movilizaciones se han extendido por decenas de ciudades y este sábado estaban previstas 47 manifestaciones, después de una semana en la que la acampada de la Puerta del Sol y otras concentraciones habían mantenido la presión sobre el Ejecutivo. El origen de esta escalada, cabe recordar, fue el desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que llevaba 70 viviendo en su casa en el barrio de Retiro, que desencadenó una cadena de protestas y terminó catalizando toda la indignación ciudadana con el que lleva siendo, según el CIS, el problema más acuciante de los españoles. La respuesta del Gobierno pasó por recuperar sus decretos en esta materia, pero las iniciativas acabaron chocando con la realidad parlamentaria.

El viernes, PP, Vox y Junts unieron sus votos para tumbar las dos normas. El primero de los decretos fue rechazado por 178 votos frente a 172, mientras que el segundo cayó por 184 votos en contra y 166 a favor después de que PNV y Coalición Canaria se sumaran al rechazo. Con la derrota quedaron sin efecto las medidas aprobadas previamente por el Consejo de Ministros, y aunque el resultado no obliga per se a Sánchez a convocar elecciones, sí vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que hasta ahora el presidente había descartado tras llevar meses insistiendo en agotar la legislatura.

Se acaba la reflexión y llega la decisión

Uno de los principales embrollos de esta jornada de lunes lo protagoniza Junts. Los neoconvergentes anunciaron hace ya varios meses su ruptura con el Ejecutivo al no verse cumplidos los acuerdos de legislatura que firmaron hace cuatro años, pero ahora, en el momento más candente del mandato, aseguran que su vínculo con el Gobierno no está roto del todo y defienden que los decretos estaban mal planteados, reclamando al PSOE que negocie la propuesta alternativa que los independentistas habían trasladado al Ministerio de Vivienda.

Los socialistas, por su parte, sostienen que buena parte de las demandas de Junts ya estaban contempladas en las normas rechazadas. La discusión deja abierta, no obstante, una vía de negociación. Si Sánchez decide agotar la legislatura, deberá comprobar hasta qué punto esa puerta sigue abierta y si existe margen para recuperar una mayoría suficiente.

Feijóo: "Que no amague más"

Por su parte, la posición del Partido Popular es diametralmente opuesta. Alberto Núñez Feijóo aprovechó el sábado su intervención en el Foro La Toja para volver a reclamar elecciones. El líder popular definió la crisis de la vivienda como el “símbolo del fracaso” del Gobierno y pidió a Sánchez que no prolongue la legislatura. “No amague más”, reclamó, antes de exigir que entregue “la palabra cuanto antes” a los ciudadanos. Feijóo también anunció que, si llega a La Moncloa, su Ejecutivo aprobaría un plan de vivienda durante el primer mes de mandato. El PP interpreta la derrota parlamentaria del viernes como una evidencia más de que el Gobierno carece de una mayoría estable y de que la legislatura ha llegado al límite de sus posibilidades. No obstante, el tono cambia en privado. En público, el PP azuza a Sánchez, pero fuentes internas de Génova piden prudencia.

El Ejecutivo todavía conserva capacidad para negociar nuevas iniciativas y sus interlocutores parlamentarios no han cerrado completamente la puerta, pero la tensión es máxima. La incógnita es si Sánchez considera que ese esfuerzo merece la pena o si el coste de prolongar una legislatura marcada por la fragilidad supera los beneficios de continuar, especialmente ante unas encuestas que no permiten reválida y otorgan el gobierno a la derecha y la extrema derecha.