Feijóo, Puigdemont y Abascal unen sus votos contra los españoles. EP
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Hay una España que discute de banderas y otra que hace cuentas cada mes con su nómina para ver si puede seguir pagando su casa. Este viernes, mientras miles de familias sufrían por el precio del alquiler, el PP, Vox y Junts unieron sus votos en el Congreso para tumbar los dos decretos de vivienda del Gobierno. Tres partidos que dicen defender cosas contrarias, a la hora de la verdad, votan lo mismo. Porque la derecha, la independentista y la nacionalista, son los mismo y defienden lo mismo.
El problema de la vivienda es muy difícil de solucionar. Aquí no hay recetas mágicas. Si las hubiese no afectaría a tantos países en Europa. La diferencia es que, mientras hay un Gobierno y algunos partidos que escuchan a la gente, hablan, negocian y buscan acuerdos para ayudar a las familias y se esfuerzan por buscar soluciones; otros ni siquiera quieren sentarse a hablar. Porque para ellos la ciudadanía no es su problema. Su único objetivo es y sigue siendo tumbar al Gobierno.
Vale. Y el día después de tumbar al Gobierno, ¿qué quieren hacer? Porque si rechazas unas medidas porque dices que son malas, ¿qué propones tú para solucionar el problema de quien no llega a fin de mes por tener que pagar el alquiler? ¿Qué es lo que realmente propone la derecha?
¿Qué aún no sabéis lo que propone la derecha? Pues es muy fácil, basta con mirar lo que se está haciendo en vivienda en Madrid con Ayuso o a Moreno Bonilla en Andalucía. Porque las competencias de vivienda son de las comunidades autónomas. Y hemos visto lo que han hecho. Rechazan cualquier medida que baje los alquileres. Si con Ayuso y con Moreno Bonilla se han disparado los precios de la vivienda, ¿Qué es lo que dice el PP que va a hacer si gobernase España?
Al PP solo le importa resolver el problema de la vivienda cuando se trata de ellos: el ático de Ayuso, las casas gratis para los altos cargos de Moreno Bonilla o las promociones de VPO que terminan en manos de cargos o familiares del PP.
Aprobar los dos decretos era fundamental. Fundamental porque hay jóvenes que no pueden emanciparse, porque hay trabajadores que destinan una parte insoportable de su salario al alquiler, porque hay familias que viven pendientes de una renovación contractual y porque hay personas mayores que sienten que pueden perder el lugar donde han construido toda su vida.
Pero a la derecha le da igual todo esto. Feijóo ya dijo que votaría en contra antes de leerse los decretos. Su única propuesta es que se vaya Pedro Sánchez para volver a las recetas de Aznar: más especulación y más ladrillo, las mismas ideas que ya arruinaron a medio país. Y aunque construir pisos es necesario, un piso que se va a hacer dentro de unos años no ayuda al inquilino al que le suben el alquiler mañana.
Vox dice que todo se arregla dejando libertad total al mercado y critica que se pare la salida de las familias de las casas. Junts pide cambiarlo todo para defender a los propietarios. Son tres discursos diferentes, pero el resultado es el mismo, votar que no y dejar desamparadas a las familias. ¿Y a pesar de ello hay trabajadores que piensan que con la derecha les irá mejor?
Hace poco, el alcalde de Málaga, del PP, dijo sin rodeos en el pleno del Ayuntamiento lo que piensa su partido: “El crecimiento del precio de la vivienda es un problema para los que no tienen vivienda, es evidente. Pero para los que tienen vivienda no es un problema. Su patrimonio vale más”. Esas palabras lo dicen todo: para la derecha, la vivienda es un negocio para ganar dinero, no es un derecho de las personas.
Pero la derecha, la independentista y la ultranacionalista tienen amo. Tienen a quien servir. Sirven a los intereses del capital, a los de los fondos buitres, a los propietarios de decenas de viviendas. Y no les importa nada ni esa pareja que sigue viviendo con sus padres porque no puede pagar un alquiler. Ni esa madre que hace cuentas para saber si puede afrontar una subida. Ni ese trabajador que descubre que ganar un sueldo no garantiza poder vivir dignamente de su empleo. Ni ese pensionista que teme que una modificación contractual le obligue a abandonar el barrio en el que ha vivido durante décadas.
No son números. Son la España real. La ciudadanía merece mas. Las 400.000 personas que fueron desahuciadas con Rajoy merecen mas; las que hoy tienen en riesgo su vivienda merecen más, los miles y miles de ciudadanos que se han concentrado en las plazas de toda España, incluida la Puerta del Sol, merecen más. Pero ni Feijóo, ni Abascal ni Puigdemont están a la altura de nuestro país.
¿Por qué están en contra de los jovenes que retrasan su emancipación? ¿Por qué están en contra de las familias que buscan alquiler durante meses? ¿Por qué están en contra de que miles de familias puedan llegar dignamente a final de mes? ¿Por qué están en contra de que miles de trabajadores: ¿sanitarios, docentes…puedan encontrar una vivienda a un precio digno cerca de su lugar de trabajo?
Detrás de cada votación hay personas. Y cuando una familia llega a casa y descubre que el alquiler vuelve a subir, le importa muy poco quién ha ganado el debate parlamentario. Le importa poder seguir viviendo en su casa. La derecha cree que ha derrotado a Pedro Sánchez y ha ganado la votación, que ganan los privilegiados, lo mismo, se llevan una sorpresa, porque la última votación aún no ha llegado, y será la que dictan las urnas.



