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El Bernabéu volverá a cambiar los goles por los touchdowns, el balón redondo por uno ovalado y las porterías por estructuras en forma de horquilla. Este domingo 8 de noviembre, los Atlanta Falcons y los Cincinnati Bengals se enfrentarán en Madrid en el segundo partido oficial de la NFL celebrado en España. Una cita que permitirá a miles de aficionados acercarse a un deporte cuyas reglas pueden resultar desconcertantes para quienes no están acostumbrados a seguirlo.
¿Por qué se detiene el juego cada pocos segundos? ¿Qué significan los números que aparecen sobre el césped? ¿Por qué los jugadores celebran un avance de apenas un metro? ¿Y cómo es posible que un marcador termine 27-24? Son algunas de las preguntas que pueden surgir entre quienes acudan al estadio o se sienten delante del televisor a las 15:30.
El fútbol americano tiene un reglamento extenso, pero no hace falta conocerlo entero para disfrutar de un partido. Basta con comprender cómo se avanza, de qué manera se consiguen los puntos y qué ocurre cuando cambia la posesión. El resto empieza a encajar conforme se suceden las jugadas.
El objetivo: avanzar hasta el otro extremo del campo
La premisa es sencilla: ganar terreno para conseguir puntos. Cada equipo cuenta con once jugadores sobre el césped y busca llevar el balón hasta la zona de anotación contraria, conocida como end zone.
El campo tiene 100 yardas de longitud entre las dos zonas de anotación, algo más de 91 metros, a las que se suman otras diez yardas en cada extremo. Las líneas que atraviesan el terreno permiten identificar la posición del balón y calcular cuánto le falta al ataque para avanzar.
A diferencia del fútbol tradicional, los equipos utilizan formaciones distintas para atacar y defender. Cuando uno tiene la posesión, despliega a sus especialistas ofensivos. El rival sitúa enfrente a su defensa, cuya misión es impedir el avance y tratar de recuperar el balón. Cuando cambia la posesión, también se sustituyen buena parte de los jugadores.
Cada acción comienza con los dos equipos colocados frente a frente. Un jugador del ataque, el center, entrega el balón hacia atrás entre sus piernas. Ese movimiento se llama snap y marca el inicio de la jugada. A partir de ahí, el equipo puede correr con el balón o intentar avanzar mediante un pase.
La acción termina cuando el portador es derribado, sale del campo, consigue anotar o se produce alguna otra circunstancia que detiene el juego. Entonces, los futbolistas vuelven a colocarse para el siguiente intento.
La regla más importante: cuatro oportunidades para avanzar diez yardas
Si hay un concepto que conviene aprender antes de que comience el partido es el de down. Así se denomina cada intento ofensivo y es la clave para comprender buena parte de las decisiones que se toman sobre el césped.
El equipo atacante dispone de cuatro oportunidades para avanzar al menos diez yardas, unos 9,14 metros. Si lo consigue, renueva su serie de cuatro intentos. Si agota las oportunidades sin alcanzar esa distancia, pierde la posesión. También puede optar por despejar el balón antes de llegar al cuarto intento.
Imaginemos que los Bengals comienzan una posesión desde su propia yarda 30. En la primera jugada avanzan cuatro yardas y en la segunda consiguen otras tres. Han recorrido siete y necesitan tres más para renovar sus oportunidades. Si alcanzan esa distancia en el tercer intento, obtendrán una nueva serie de cuatro jugadas para avanzar otras diez yardas. Por eso se escuchan constantemente expresiones como first down (primer intento) o third down (tercero).
En televisión aparecen indicaciones como "2nd & 6", que significa segundo intento y seis yardas pendientes para conseguir un nuevo primero. Las retransmisiones suelen incorporar una línea amarilla virtual que marca el punto al que debe llegar el ataque.
Este sistema explica por qué un avance aparentemente insignificante puede provocar una gran celebración. Si el equipo necesita tres yardas y consigue exactamente tres, habrá logrado mantener la posesión y seguir atacando.
¿Y qué ocurre cuando llega el cuarto intento? El entrenador tiene varias opciones. Puede arriesgarse a disputar la jugada para conseguir las yardas que faltan, intentar un lanzamiento entre los postes si está suficientemente cerca o recurrir a un punt, una patada larga con la que entrega el balón al rival procurando que su siguiente ataque comience lo más lejos posible de la zona de anotación.
Cómo se consiguen los puntos: mucho más que un touchdown
La anotación más conocida es el touchdown, que concede seis puntos. Se consigue cuando un jugador entra con el balón controlado en la zona de anotación contraria o atrapa allí un pase válido.
Después llega una oportunidad adicional. El equipo puede intentar una patada entre los postes para sumar un punto o ejecutar otra jugada ofensiva desde una distancia corta para conseguir dos.
De ahí que muchos touchdowns terminen aportando siete puntos al marcador: seis por la anotación y uno por la patada posterior. Si el equipo completa la conversión de dos, habrá sumado ocho.
Otra posibilidad es el field goal, un lanzamiento entre los postes que vale tres puntos. Suele intentarse cuando el ataque ha conseguido acercarse lo suficiente para que su especialista tenga opciones de acertar, pero no ha alcanzado la zona de anotación.
Existe también una anotación menos frecuente llamada safety. Se produce, entre otras circunstancias, cuando un atacante es derribado con el balón dentro de su propia zona de anotación. En ese caso, la defensa suma dos puntos y su equipo recibe posteriormente el balón mediante una patada del rival.
Con estas anotaciones se explican la mayoría de los marcadores de la NFL, incluidos esos resultados que pueden parecer extraños a quien está acostumbrado al fútbol tradicional.
El quarterback: el jugador que dirige el ataque
Si hay una posición que concentra buena parte de la atención es la de quarterback. Es el jugador encargado de organizar y ejecutar las principales decisiones ofensivas.
Recibe el balón al comienzo de la mayoría de las jugadas y puede entregárselo a un compañero para que corra, lanzar un pase o intentar avanzar por su cuenta.
Joe Burrow, de los Cincinnati Bengals, será uno de los grandes protagonistas del partido de Madrid. El quarterback fue una pieza fundamental del equipo que alcanzó la Super Bowl de la temporada 2021 y constituye uno de los principales atractivos del encuentro.
Entre sus compañeros destaca Ja'Marr Chase, un receptor cuya tarea consiste en desmarcarse, atrapar los lanzamientos y avanzar con el balón. Los wide receivers, como se conoce a los jugadores de su posición, suelen protagonizar algunas de las acciones más llamativas.
Atlanta cuenta, por su parte, con Bijan Robinson, uno de los nombres más reconocibles de su ataque. Es un running back, el corredor que recibe el balón e intenta superar a los defensores aprovechando los espacios que abren sus compañeros.
Menos visibles resultan los jugadores de la línea ofensiva. Su trabajo consiste en proteger al quarterback y bloquear a los rivales para facilitar las carreras. De su capacidad para contener a la defensa depende, en buena medida, que el ataque pueda desarrollar la jugada prevista.
Cómo se recupera el balón y por qué importa tanto la defensa
La defensa no solo intenta detener al jugador que lleva el balón. También busca provocar errores que le permitan recuperar la posesión.
Uno de los más importantes es la interception, o intercepción. Ocurre cuando un defensor atrapa un pase del ataque rival. El balón cambia de equipo inmediatamente y el jugador que lo ha interceptado puede intentar avanzar hacia la zona de anotación contraria.
Otro concepto fundamental es el fumble. Se produce cuando un jugador pierde el control de un balón que tenía en su poder. Si el rival recupera esa pelota suelta, se hace con la posesión.
Ambas situaciones, cuando implican un cambio de equipo, se conocen como turnovers o pérdidas de balón. Su importancia es enorme: un ataque que parecía encaminado a conseguir puntos puede quedarse sin ninguna anotación y entregar al contrario una buena posición de partida.
También conviene reconocer el sack, la acción en la que la defensa derriba al quarterback mientras intenta realizar una jugada de pase, normalmente antes de que pueda lanzar. El resultado suele ser una pérdida de yardas para el ataque.
Una gran acción defensiva no tiene por qué terminar en puntos. Una intercepción, un sack o una parada en cuarto intento pueden cambiar el desarrollo del encuentro y frustrar una posesión que parecía prometedora.
Por qué se detiene tanto el reloj y cuánto dura realmente un partido
Un encuentro de la NFL tiene 60 minutos de tiempo reglamentario, repartidos en cuatro cuartos de quince minutos. Entre el segundo y el tercero se celebra el descanso.
Sin embargo, un partido suele prolongarse alrededor de tres horas. Las pausas entre jugadas, las revisiones arbitrales, los tiempos muertos y los anuncios hacen que la duración real sea bastante mayor que la marcada por el reloj.
El cronómetro tampoco funciona como en el fútbol. Se detiene cuando un pase es incompleto, cuando el jugador que lleva el balón sale del terreno de juego en determinadas circunstancias, después de una anotación o cuando se solicita un tiempo muerto, entre otros supuestos.
Cada equipo dispone de tres tiempos muertos por mitad. Además, existe un segundo reloj que controla cuánto tiempo tiene el ataque para poner en marcha la siguiente jugada. Normalmente son 40 segundos, aunque en algunas situaciones se reduce a 25.
Hay un momento especialmente relevante: la pausa de los dos minutos, que se produce al final de cada mitad. A partir de ahí, la gestión del tiempo puede resultar decisiva. Un equipo que va perdiendo intentará conservar segundos para disponer de más oportunidades, mientras que su rival puede buscar exactamente lo contrario.
Por eso, los últimos dos minutos de juego pueden prolongarse bastante más en tiempo real. Y un partido que parecía resuelto puede cambiar en apenas un par de posesiones.
Banderas amarillas y castigos: qué sucede cuando intervienen los árbitros
Durante el encuentro aparecerán pañuelos amarillos sobre el césped. Los lanzan los árbitros cuando detectan una posible infracción.
En el fútbol americano, muchas faltas se castigan haciendo retroceder o avanzar el balón una determinada cantidad de yardas. Otras sanciones pueden afectar también a los intentos disponibles.
Entre las infracciones habituales está el false start, que se produce cuando un atacante realiza un movimiento ilegal antes del inicio de la jugada. También el offside, cuando un defensor se encuentra ilegalmente al otro lado de la línea antes de que comience la acción, y el holding, una sujeción antirreglamentaria que obstaculiza al rival.
Otra falta importante es la pass interference, que puede sancionarse cuando un jugador impide ilegalmente que un adversario tenga la oportunidad de atrapar un pase.
Los árbitros suelen anunciar sus decisiones por megafonía y explicar qué infracción se ha cometido. Algunas acciones también pueden revisarse mediante las imágenes de televisión para determinar si una recepción ha sido válida, si se ha conseguido una anotación o quién tenía la posesión del balón.
Cinco cosas en las que fijarse durante el Falcons-Bengals
Una vez comprendidas las reglas fundamentales, no hace falta memorizar cada posición o cada sistema táctico para seguir el partido.
Lo primero es observar qué equipo tiene el balón y cuántas yardas necesita para conseguir otro primer intento. Son los dos datos que mejor explican qué busca el ataque en cada jugada.
También merece la pena seguir al quarterback y comprobar cuánto tiempo consigue la línea ofensiva para protegerlo. Si dispone de espacio, podrá buscar un pase. Si la defensa consigue presionarlo, tendrá que decidir rápidamente qué hacer con el balón.
Los corredores y receptores ofrecen otra pista. Los movimientos de Bijan Robinson y Ja'Marr Chase, tanto antes como después de recibir el balón, permiten entender cómo se generan los espacios y por qué algunas jugadas apenas avanzan mientras otras recorren decenas de yardas.
La posición sobre el campo también importa. No es lo mismo comenzar una posesión cerca de la propia zona de anotación que hacerlo a unas pocas yardas de la contraria. La distancia condiciona las opciones ofensivas y las decisiones del entrenador.
Por último, hay que prestar atención a los cuartos intentos y a la gestión del reloj durante los minutos finales. Una decisión arriesgada puede mantener vivo un ataque o entregar al rival una oportunidad de anotar.
El Bernabéu será el escenario, pero el encuentro forma parte de la temporada regular de la NFL y su resultado contará para la clasificación. Los Falcons actuarán como locales y los Bengals como visitantes, un año después del estreno de 2025, cuando Miami Dolphins y Washington Commanders disputaron el primer partido oficial de la liga en España.
El encuentro comenzará a las 15:30 y podrá seguirse en abierto en Cuatro y DAZN, además de Mediaset Infinity. Para quienes lleguen sin experiencia previa, hay una regla que conviene tener presente desde el primer minuto: cuatro intentos para avanzar diez yardas. Con ella se entiende buena parte de lo que sucede sobre el césped.




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