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El Regate

Las luces y sombras de unos Lakers que ya son de Luka Dončić

El esloveno lidera el nuevo proyecto sin LeBron, pero los malos parciales cuando descansa ponen bajo la lupa la plantilla confeccionada por Rob Pelinka

Las luces y sombras de unos Lakers que ya son de Luka Dončić. NBA.

Las luces y sombras de unos Lakers que ya son de Luka Dončić. NBA.

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La salida de LeBron James del Crypto.com Arena abría una nueva etapa en Los Ángeles. Una época en la que Luka Dončić estaba llamado a liderar a la segunda franquicia más exitosa de la historia de la NBA. Este arranque de temporada refrenda que el esloveno no ha recelado de su nuevo rol, aunque los Lakers no parecen haber resuelto aún cómo competir sin él. El esloveno ha comenzado la temporada con unos números de otra dimensión y su equipo acumula unas llamativas seis victorias en ocho partidos. Los resultados invitan al optimismo a la familia angelina. Esconden, sin embargo, una diferencia de rendimiento difícil de ignorar e incluso de sostener. Los Lakers dominan con claridad bajo la batuta del exmadridista, pero sufren enormemente cuando JJ Redick decide dar descanso a su estrella.

En el deporte colectivo de élite es habitual la dependencia de una individualidad cuyo talento está por encima de la media, pero cualquier proyecto exitoso trata de amortiguar tal sumisión rodeándola de unos compañeros lo más competitivos posible. El caso de los nuevos Lakers camina en esta senda y así lo hace saber la estadística oficial. Según los datos oficiales, recopilados por DeepMetric Analytics, los angelinos registran un diferencial de +21,2 puntos por cada 100 posesiones con Luka en pista. Sin el esloveno, dicho balance cae hasta los -18. La distancia entre ambos escenarios alcanza los 39,2 puntos, una cifra llamativa incluso tras apenas haber disputado ocho encuentros de la temporada regular. Es decir, que los resultados aún están condicionados por las rotaciones, los compañeros y los rivales.

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Infografía elaborada a través de las métricas de DeepMetric Analytics. Elaboración propia / IA.

El contraste plantea una de las primeras dificultades que tiene ante sí JJ Redick, que debe encajar las piezas de su segunda unidad para conservar las ventajas sin obligar a su estrella a prescindir de descansos durante los partidos. A su vez, pone sobre la mesa una segunda derivada que alcanza a la cúpula de la franquicia angelina. Los datos invitan a examinar las decisiones de Rob Pelinka, vicepresidente de operaciones y mánager general de los Lakers, para confeccionar una rotación que cuenta con alternativas interesantes, pero cuyo rendimiento colectivo está bajo la sombra de la sospecha.

Mientras tanto, Dončić está respondiendo con creces a las expectativas. Su arranque de temporada raya en lo descomunal y supone una candidatura más que seria para opositar al MVP. Promedia 38,3 puntos, 8 rebotes y 8,1 asistencias en los ocho partidos que ha disputado, con actuaciones que constatan la aceptación de su nuevo rol tras la salida de LeBron. Ante Toronto, el esloveno firmó 45 puntos, 15 rebotes y 6 asistencias en una victoria para los angelinos por 131-125. Apenas 24 horas después, anotó otros 42, repartió 13 asistencias y capturó 7 rebotes frente a los Miami Heat de Giannis Antetokounmpo, a quienes los Lakers derrotaron por 138-117.

Las cifras que se extraen del back to back son de otra dimensión. Luka ha firmado 87 puntos en dos encuentros consecutivos, pero reducir su influencia al campo de la anotación sería ignorar el encuadre en su conjunto. El esloveno dirige, identifica los desajustes defensivos y obliga constantemente a los rivales a modificar sus ayudas. Cuando encuentra espacios, castiga desde el perímetro; cuando acapara toda la atención con ayudas, busca al compañero liberado.

La salida de LeBron a Philadelphia durante el verano terminó de catapultarlo a esa referencia indiscutible, permitiendo a la franquicia evitar ese reparto de jerarquías entre dos superestrellas habituadas a acaparar las situaciones ofensivas. Dončić concentra ahora toda esa responsabilidad y Redick trata de construir una estructura que se adapte a las características del esloveno. El desafío está en conseguir que dicha maquinaria mantenga su competitividad cuando el esloveno tenga que descansar.

Un nuevo orden

El adiós del Rey puso fin a una carpeta de ocho temporadas en las que su influencia había condicionado el juego de los Lakers y buena parte de las decisiones deportivas de la gerencia. El relevo llegó con la ventaja de un Dončić que ya había demostrado tanto en Dallas como en California que podía asumir el liderazgo ofensivo de un equipo obligado por su historia a competir por el anillo cada temporada. El arranque de esta nueva etapa confirma que al esloveno no solo no le queda grande ese papel, sino que lo ha asumido con naturalidad genuina. Los de Redick están encontrando situaciones más que favorables gracias a la atención defensiva que genera y su protagonismo no impide que otros jugadores participen en la generación ofensiva. Frente a Miami, firmaron 39 asistencias en 51 canastas, uno de los mejores registros desde que el técnico asumió el cargo.

El dato es relevante en un equipo cuyo ataque depende tanto de un mismo jugador. Dončić necesita el balón para implementar buena parte de su repertorio, pero también encuentra ventajas cuando los rivales tratan de apartarlo de las zonas donde se siente más cómodo. Las ayudas defensivas abren espacios que sus compañeros deben aprovechar antes de que el adversario consiga reestructurarse. Dentro de esa nueva jerarquía, Austin Reaves está asumiendo una responsabilidad importante, promediando 23,6 puntos (27 frente a Miami). Su capacidad para generar juego por sí mismo le permite actuar como una segunda referencia ofensiva y asumir posesiones sin depender completamente del esloveno.

También está respondiendo una de las incorporaciones de este verano. Walker Kessler aterrizó en Los Ángeles para apuntalar una de las grandes debilidades del proyecto púrpura y morado: el juego interior. El pívot procedente de los Utah Jazz aporta rebote, protección del aro y una opción de finalización cerca de canasta. La adaptación al nuevo entorno está dejando un balance positivo. Sumó 15 puntos y 15 rebotes ante Miami, una actuación que refleja su utilidad en un entramado ofensivo construido en torno a la capacidad de Luka Dončić para concentrar la atención de los defensores rivales. La conexión entre ambos ofrece soluciones relativamente sencillas, permitiendo a Kessler aprovechar los espacios cerca de la canasta mientras que los exteriores encuentran situaciones favorables de lanzamiento.

En este sentido, Redick ha conseguido que sus piezas principales engranen, especialmente cuando consiguen circular con rapidez en ataque. Sin embargo, el problema aparece al modificar esas combinaciones, cuando el equipo se ve obligado a gestionar la carga de minutos. La buena conexión entre los titulares no garantiza que se extrapole a otras combinaciones, lo que añade una dificultad que empieza a hacerse visible tanto en los parciales acumulados como en el desarrollo de algunos encuentros.

El desplome sin Dončić

La reciente victoria frente a Toronto dejó uno de los ejemplos más claros. Los Lakers llegaron a disponer de una ventaja de 26 puntos, pero los canadienses se aprovecharon del descanso del esloveno y forzaron a Redick a recuperar a sus primeras espadas. Los visitantes anotaron 43 puntos en el último cuarto y llegaron a colocarse a cinco en los instantes finales. Un escenario que ya vivieron frente a Golden State, con los angelinos dominando por 25 puntos. Sin embargo, acabaron perdiendo ese encuentro por 112-95. Stephen Curry lideró una remontada que evidenció las dificultades de los púrpuras y dorados para reaccionar cuando el choque cambiaba de dirección.

Una derrota cuya explicación no descansa exclusivamente sobre la gestión de descansos de Dončić. El esloveno anotó 37 puntos y terminó con un diferencial individual positivo. Lo que sí mostró es hasta qué punto el equipo puede perder el control incluso tras amasar una ventaja amplia. Los datos de las rotaciones ayudan a comprender por qué la situación enciende las alarmas en el Crypto.com Arena. Con su estrella en pista, los Lakers registran un diferencial de +21,2 puntos por cada 100 posesiones. Sin él, el dato es desolador: -18.

Infografía de la producción ofensiva de los Lakers según quintetos. Elaboración propia / IA

No se trata de establecer una comparativa entre el rendimiento individual del exmadridista y el de los suplentes angelinos, sino de reflejar el balance colectivo del equipo durante unos y otros minutos. Las cifras de algunos quintetos refuerzan esa impresión. La combinación formada por Dončić, Reaves, Matisse Thybulle, Kessler y LaRavia presenta un diferencial de +56,3 puntos por cada 100 posesiones en 37 minutos. Cuando, por ejemplo, Quentin Grimes ocupa el lugar de Luka junto a esos mismos cuatro compañeros, la producción cae hasta los -25 en 25 minutos.

El balance es más que considerable, aunque 37 y 25 minutos constituyen muestras demasiado pequeñas para establecer conclusiones definitivas sobre el funcionamiento de ambas rotaciones. Los emparejamientos, el momento de los encuentros y la eficacia puntual de los lanzamientos también son cuestiones clave en el análisis completo del marco comparativo. Con todo, los datos y el desarrollo de los partidos sí evidencian una dificultad que Redick debe resolver.

Los Lakers todavía no han encontrado una segunda unidad con garantías suficientes para conservar las ventajas cuando Dončić descansa. Reaves puede asumir ese rol, pero tampoco resuelve automáticamente los problemas de generación ofensiva. Ante Miami hubo una señal positiva. El escolta ayudó a mantener esa ventaja durante el descanso del esloveno al comienzo del último cuarto, lo que supone una respuesta que el cuerpo técnico necesita reproducir con mayor frecuencia.

Rob Pelinka, bajo la lupa

El frío dato arroja que Luka está disputando una media de 35,7 minutos por partido y que su influencia sostiene el ataque angelino durante buena parte de los partidos. Sin embargo, una temporada de 82 partidos exige disponer de alternativas capaces de competir sin recurrir continuamente a su principal estrella. Y he aquí donde entra otra de las figuras a analizar, pues la diferencia entre los minutos con y sin Dončić sitúa bajo la lupa la planificación deportiva.

Rob Pelinka afrontó el verano con la responsabilidad de construir un equipo en torno al esloveno tras la salida de LeBron. La tarea requería la adhesión de fichajes compatibles con su estilo, pero también la virtud de proporcionar a Redick suficientes recursos para mantener la competitividad del equipo durante las rotaciones. Introdujeron cambios importantes. La llegada de Kessler reforzó una posición capital que precisaba de presencia física y protección, mientras que las incorporaciones de Collin Sexton, Quentin Grimes, Matisse Thybulle, Sandro Mamukelashvili o Ziaire Williams ampliaban las alternativas disponibles.

Algunos movimientos sí ofrecen resultados positivos. El de Kessler es el más evidente, con una tarjeta de 14,4 puntos y 10,5 rebotes por partido. Thybulle, por su parte, aporta un abanico de recursos defensivos útiles para blindar a los principales anotadores. Mamukelashvili y LaRavia también han encontrado espacio en las rotaciones. Las dudas, sin embargo, persisten sobre la capacidad de la plantilla para generar ventajas sin recurrir a Dončić y ahí entran los nombres de Sexton y Grimes.

Sobre el papel, la incorporación del primero estaba destinada a elevar el suelo en la anotación y en la generación de puntos desde el banquillo. Por el momento, promedia 9,7 puntos y presenta un diferencial individual de -3,3 tantos por partido. Grimes, por su parte, firma un promedio de 8,5, aunque todavía no ha encontrado la regularidad exterior que se le exige a un jugador destinado a abrir defensas. Sus estadísticas no bastan para señalarles como responsables del desplome anotador de la segunda unidad.

El runrún en torno a Pelinka apunta a una cuestión más ancha, pues la plantilla parece mejor preparada para acompañar a Luka que para elevar el techo competitivo durante sus descansos. La presencia de Reaves ofrece una segunda vía de creación, pero deja al equipo con menos recursos cuando ambos no coinciden en pista. El problema no consiste en encontrar un suplente capaz de reproducir los 38 puntos de Luka. Nadie puede aspirar a sustituir una producción tan elevada. La necesidad de los angelinos pasa por generar ataques suficientemente consistentes sin su principal canalizador, así como evitar pérdidas de ventajas y ofrecer a Redick combinaciones que no dependan constantemente de su quinteto titular.

De ahí que el foco en Los Ángeles se haya situado sobre su director de operaciones. Pelinka, que prácticamente vive en un juicio sumarísimo eterno, ha incorporado jugadores que encajan en determinados aspectos del sistema, pero los datos aún no permiten afirmar que haya conseguido la profundidad de banquillo necesaria para sostener el nivel competitivo durante los 48 minutos que dura un partido.

Optimismo a pesar de todo

El balance de 6-2 de arranque para los californianos, sin embargo, ofrece motivos para valorar positivamente estos ocho primeros partidos de los angelinos. Dončić está jugando a un nivel extraordinario, Reaves ha asumido mayores responsabilidades y Kessler ha reforzado la intimidación y la presencia interior.

Los Lakers también han demostrado que pueden mover el balón con eficacia cuando sus referencias encuentran espacios y toman decisiones rápidas. La cara B son los minutos sin Luka y las diferencias de rendimiento entre alineaciones, así como los problemas para gestionar las ventajas y la irregularidad de sus suplentes. Todo ello condiciona la valoración de un equipo que todavía está adaptándose a una plantilla profundamente renovada.

La defensa tampoco está ofreciendo la consistencia deseada. Los Lakers presentan dificultades para contener determinados ataques rivales y necesitan mejorar su capacidad para responder cuando los encuentros se complican. Es una cuestión especialmente importante para un conjunto cuyo objetivo no puede limitarse a ganar partidos de temporada regular.

Etiquetas Baloncesto

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