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El Regate

La Serie A pone en venta una parte de su futuro por 320 millones

Avenue Capital parte como favorito para hacerse con el 10% de una nueva sociedad valorada en 3.200 millones de euros

Henrikh Mkhitaryan, del Inter de Milán, cabecea el balón durante el partido de la Serie A italiana entre el AC Milan y el Inter de Milán en el estadio San Siro. EP.

Henrikh Mkhitaryan, del Inter de Milán, cabecea el balón durante el partido de la Serie A italiana entre el AC Milan y el Inter de Milán en el estadio San Siro. EP.

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La Serie A está dispuesta a compartir una parte de su negocio futuro para intentar recuperar terreno en el mercado internacional. El campeonato italiano estudia la entrada de un fondo de inversión en la sociedad que gestionará sus derechos audiovisuales fuera de Italia, sus acuerdos de patrocinio internacionales y otros activos comerciales. Sobre la mesa hay una propuesta de 320 millones de euros por el 10% de esa estructura, una operación que situaría su valoración en 3.200 millones.

El principal candidato es Avenue Capital, un fondo de inversión con sede en Nueva York que se ha colocado al frente de las negociaciones, según la información publicada por Reuters el 16 de octubre. La propuesta todavía no ha recibido la aprobación definitiva de los clubes, pero refleja una tendencia que está transformando la economía del fútbol europeo: la búsqueda de financiación privada mediante la incorporación de inversores al capital de las sociedades encargadas de explotar los derechos comerciales de las competiciones.

La decisión plantea una paradoja. La Serie A quiere vender una participación de un negocio que todavía aspira a desarrollar para financiar precisamente su crecimiento. A cambio de recibir recursos y experiencia comercial en el presente, compartiría con un inversor una parte de los posibles beneficios de los próximos años.

Y el debate llega en un momento en el que el fútbol italiano necesita encontrar nuevas vías de ingresos para competir con sus principales rivales europeos.

Un campeonato de grandes clubes con ingresos internacionales limitados

La Serie A sigue reuniendo a algunas de las marcas más reconocibles del fútbol mundial. Inter de Milán, Juventus, Milan, Roma o Nápoles forman parte de un campeonato con una larga tradición internacional, pero su capacidad para convertir esa reputación en ingresos audiovisuales se encuentra lejos de la de otras grandes ligas.

La división internacional que la Serie A pretende reforzar genera alrededor de 250 millones de euros anuales, según los datos de la UEFA recogidos por Reuters. Una cantidad considerable, aunque muy inferior al negocio audiovisual internacional de la Premier League y por debajo del de LaLiga española.

La competencia por las audiencias se ha intensificado. El campeonato inglés ha consolidado su posición como producto futbolístico global, mientras que la ampliación de las competiciones europeas ha aumentado la cantidad de partidos de primer nivel disponibles para las televisiones y plataformas.

En ese escenario, vender los encuentros de la Serie A en el extranjero exige algo más que disponer de futbolistas reconocidos. También requiere adaptar los horarios a los mercados internacionales, construir una estrategia comercial, mejorar la distribución audiovisual y desarrollar acuerdos de patrocinio capaces de ampliar el valor del campeonato.

La entrada de un inversor permitiría incorporar financiación y, potencialmente, conocimientos y relaciones comerciales para acelerar esa transformación. Sin embargo, el dinero por sí solo no garantiza que aumente el interés de las televisiones ni que los derechos puedan venderse a precios más elevados.

Esa es una de las claves de la operación: la Serie A no estaría vendiendo simplemente una participación de sus ingresos actuales, sino una parte de un negocio cuyo valor dependerá de la capacidad de hacerlo crecer.

¿Por qué 320 millones pueden valer más que 650?

La negociación incluye un detalle especialmente significativo. Avenue Capital no ha presentado la oferta de mayor importe y, aun así, se ha colocado como candidato preferente.

El fondo estadounidense propone invertir 320 millones de euros por el 10% de la sociedad, lo que implica valorarla en 3.200 millones. En cambio, Carlyle y la gestora italiana Nextalia han presentado una propuesta conjunta de unos 650 millones de euros por aproximadamente el 17%, con una valoración implícita cercana a los 3.750 millones.

A primera vista, la segunda oferta parece económicamente más atractiva: aportaría más del doble de capital y atribuiría un valor superior al negocio. Sin embargo, la comparación no puede limitarse al dinero que recibiría la competición.

Según las fuentes consultadas por Reuters, la ventaja de Avenue Capital reside en la estructura de su inversión. Su propuesta se articula mediante una participación ordinaria en el capital, sin las protecciones específicas sobre los flujos de caja futuros que solicitan algunos competidores.

La diferencia es relevante. En una inversión ordinaria, el fondo participa en la evolución económica del negocio y asume el riesgo de que los resultados no cumplan las expectativas. Una inversión estructurada puede incorporar condiciones destinadas a proteger al inversor, como determinados derechos económicos preferentes o mecanismos vinculados a la generación de caja.

Los detalles concretos de las propuestas rivales no se han hecho públicos, por lo que no es posible determinar qué garantías han solicitado ni cuánto podrían costar a la sociedad. Pero el contraste explica por qué la oferta con mayor desembolso inicial no tiene necesariamente que ser la más conveniente. Una propuesta puede aportar más dinero hoy y, al mismo tiempo, limitar una parte de los recursos que quedarían disponibles mañana.

Para los veinte clubes italianos, la elección no consiste únicamente en decidir cuánto vale su negocio internacional. También deben determinar qué parte del riesgo y de los beneficios futuros están dispuestos a compartir.

El capital riesgo vuelve a llamar a la puerta del fútbol italiano

La posible entrada de Avenue Capital no constituye el primer intento de la Serie A de asociarse con inversores financieros. En 2021, la competición ya estudió una operación con un consorcio encabezado por CVC Capital Partners para vender una participación en su negocio audiovisual nacional. La propuesta terminó descartándose ante la falta de consenso entre los clubes.

Cinco años después, el campeonato vuelve a explorar una fórmula similar, aunque con una diferencia fundamental: esta vez el objetivo está concentrado en la explotación comercial internacional, en lugar de abarcar directamente el negocio televisivo doméstico.

La nueva operación permitiría a la Serie A buscar capital sin desprenderse del control mayoritario de la sociedad. Si prospera la oferta de Avenue Capital, la participación del inversor sería del 10%, mientras que el resto del capital permanecería en manos de la estructura vinculada a la liga.

El interés de los fondos por este tipo de activos responde a la posibilidad de participar en negocios con ingresos recurrentes, marcas reconocibles y oportunidades de expansión. Los derechos audiovisuales y comerciales de las competiciones deportivas reúnen algunas de esas características, aunque también presentan riesgos vinculados a la evolución de las audiencias, la competencia y la capacidad económica de las plataformas.

LaLiga y Francia ya conocen el precio de compartir su negocio

El campeonato italiano no sería el primero en abrir una parte de su actividad comercial a un fondo de inversión. En España, LaLiga anunció en agosto de 2021 un acuerdo estratégico con CVC Capital Partners, con una inversión inicialmente planteada de 2.700 millones de euros y una participación minoritaria cercana al 10% en una nueva estructura comercial. El proyecto buscaba financiar la modernización de los clubes, las infraestructuras y el desarrollo del negocio de la competición.

Francia siguió una vía comparable. En 2022, la Ligue de Football Professionnel acordó la entrada de CVC en su filial comercial, con una aportación de 1.500 millones de euros a cambio del 13% de su capital. La operación valoraba la sociedad en unos 11.500 millones.

Estos acuerdos comparten una lógica económica: obtener financiación inmediata a cambio de incorporar a un inversor que participará en el valor y los resultados de un negocio comercial durante el periodo establecido contractualmente.

No obstante, las operaciones no son directamente equivalentes. Cada una presenta diferencias en el perímetro de derechos, la duración, las condiciones de gobierno y los mecanismos económicos. La propuesta italiana, además, se limita a una sociedad orientada al negocio internacional.

Las experiencias española y francesa muestran que este tipo de acuerdos se han consolidado como una opción de financiación para las ligas europeas, pero también recuerdan que deben evaluarse por sus resultados a largo plazo y no únicamente por la cantidad de dinero anunciada.

El verdadero éxito de la operación dependerá de cuánto consiga crecer el negocio y de qué parte de ese crecimiento permanezca en manos de los clubes.

El dinero de hoy frente a los ingresos de mañana

La entrada de Avenue Capital todavía debe superar un obstáculo decisivo: convencer a los clubes. La operación necesita el respaldo de al menos catorce de los veinte participantes en la Serie A y, hasta el momento, no existe una decisión definitiva.

El reparto de los recursos, las condiciones de participación del fondo y la estrategia de desarrollo internacional serán cuestiones fundamentales para valorar el alcance del acuerdo.

También será importante conocer qué destino tendrá la inversión. No es lo mismo utilizar los 320 millones para fortalecer la comercialización internacional, mejorar la producción audiovisual y abrir mercados que destinarlos principalmente a aliviar las necesidades financieras inmediatas de los clubes.

En el primer caso, la operación podría contribuir a elevar el valor de los activos que la propia liga pretende explotar. En el segundo, supondría obtener liquidez presente mediante la incorporación de un socio a un negocio que seguirá generando ingresos en el futuro.

Ninguna de esas opciones garantiza por sí sola un resultado positivo o negativo. Todo dependerá del precio pagado, las condiciones pactadas, el uso de los fondos y la evolución de los derechos audiovisuales.

Lo que sí resulta evidente es que la Serie A ha identificado su negocio internacional como un activo suficientemente atractivo para despertar el interés de grandes inversores financieros, pero que necesita más capacidad comercial para acercarse a sus competidores.

La competición italiana busca así convertir una parte de su potencial futuro en recursos presentes. Los fondos, por su parte, apuestan a que el campeonato será capaz de generar un negocio internacional más valioso en los próximos años. La gran pregunta no es cuánto dinero puede conseguir hoy la Serie A por vender el 10% de su negocio. Es cuánto podría valer ese mismo 10% dentro de diez años.

Etiquetas Italia Deportes Fútbol

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