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La crisis de Gianni Infantino al frente de la FIFA ha abierto un nuevo capítulo. Lo que comenzó como una disputa por su intento de entregar parte del negocio del Mundial a inversores privados se ha convertido en un examen mucho más amplio de su gestión. Los representantes europeos del Consejo de la FIFA han enviado una carta de ocho páginas con 42 preguntas sobre sus remuneraciones, sus gastos, posibles conflictos de intereses y sus vínculos con el entorno de Donald Trump. Esta vez, la UEFA no se conforma con explicaciones verbales. Quiere documentos, respuestas por escrito y una fecha límite: el próximo 2 de noviembre.
La misiva, enviada este lunes 19 de octubre por el secretario general de la UEFA, Theodore Theodoridis, a su homólogo en la FIFA, Mattias Grafström, recoge las cuestiones que quedaron sin resolver durante la reunión del Consejo celebrada la semana pasada en Zúrich. Según ha publicado Sky Sports, que ha tenido acceso al documento, las preguntas se distribuyen en doce bloques y afectan a algunas de las decisiones más controvertidas de la presidencia de Infantino.
El movimiento llega en un momento especialmente delicado para el dirigente suizo. La oposición europea lleva meses cuestionando su liderazgo y, como ya contó El Regate, Aleksander Ceferin ha trasladado su enfrentamiento con Infantino al terreno electoral. Las elecciones de marzo de 2027 se acercan y el plazo para presentar candidaturas alternativas termina el 18 de noviembre.
Un pago de 1,3 millones y los gastos que la UEFA quiere conocer
Uno de los apartados más sensibles de la carta afecta directamente al bolsillo de Infantino. Los representantes europeos reclaman información sobre un supuesto pago adicional de 1,3 millones de libras recibido en 2024, que, según las informaciones citadas en el documento, no habría aparecido reflejado en el informe anual de la FIFA.
Las preguntas no se limitan a conocer el origen de esa cantidad. La UEFA quiere saber por qué se habría abonado, qué órgano autorizó el pago, por qué no figuraría en la documentación económica correspondiente y si se cumplieron las obligaciones fiscales. También solicita explicaciones sobre los gastos de alojamiento del presidente en Catar y Estados Unidos.
Como recoge la Agencia EFE, el documento reclama respuestas detalladas y justificadas, incluso en aquellos casos en los que la FIFA decida no facilitar determinada información.
Las cuestiones planteadas no acreditan por sí mismas ninguna irregularidad, pero sitúan la transparencia de las remuneraciones y el control del gasto en el centro del enfrentamiento institucional. La FIFA ha defendido anteriormente el cumplimiento de sus obligaciones de información económica, aunque deberá responder ahora a las dudas concretas formuladas por los dirigentes europeos.
La Torre Trump y los negocios que conectan a Infantino con la Casa Blanca
La relación entre Infantino y Donald Trump ocupa otro de los grandes bloques del documento. La UEFA pide explicaciones sobre un supuesto contrato de alquiler de oficinas de la FIFA en la Torre Trump de Nueva York por aproximadamente cuatro millones de dólares durante siete años, una operación en la que, según las informaciones conocidas, habría intervenido Eric Trump, hijo del presidente estadounidense.
No es el único vínculo económico que despierta preguntas. Los representantes europeos también quieren conocer las circunstancias en las que fue seleccionada Thrive Capital, la firma de inversión dirigida por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno de Trump, para participar en el proyecto FIFA Forward Enterprise.
La UEFA cuestiona por qué se otorgó exclusividad a esta firma sin consultar previamente al Consejo de la FIFA y solicita documentación sobre el proceso de selección, las condiciones de confidencialidad y los posibles conflictos de intereses.
La cercanía entre Infantino y Trump ya había provocado tensiones dentro del fútbol internacional. La polémica concesión del Premio de la Paz de la FIFA al presidente estadounidense también forma parte del debate. Según The Guardian, varios miembros del Consejo han reclamado revisar el galardón y evitar que se utilice para reconocer a dirigentes políticos.
El problema que plantean los europeos va más allá de la relación personal entre ambos presidentes. La cuestión es hasta qué punto los vínculos políticos y comerciales pueden condicionar las decisiones de una organización que debe preservar su independencia institucional.
El negocio del Mundial que hizo estallar la crisis
En el origen del enfrentamiento sigue estando FIFA Forward Enterprise (FFE), el proyecto con el que Infantino pretendía abrir a inversores privados una parte del negocio comercial de las grandes competiciones de la FIFA.
La iniciativa, vinculada a una valoración de unos 20.000 millones de dólares, provocó un fuerte rechazo entre las confederaciones y las federaciones, especialmente en Europa. Su retirada no cerró la crisis. Al contrario, abrió nuevas preguntas sobre quién había negociado el proyecto, con qué autorización y hasta dónde habían llegado los compromisos adquiridos.
Como explicó El Regate en su análisis sobre los mecanismos de control de la FIFA, el episodio ha puesto en cuestión la capacidad real de los órganos internos para supervisar las decisiones de su presidente.
La carta de la UEFA profundiza precisamente en esa cuestión. Los dirigentes europeos reclaman conocer quién autorizó las conversaciones con Thrive Capital, por qué el Consejo no fue consultado antes de conceder exclusividad a la firma y qué documentación respaldaba la propuesta.
Infantino reconoció errores en la gestión de la iniciativa durante la reunión del Consejo del pasado 15 de octubre. Sin embargo, las explicaciones no convencieron a los representantes europeos, que ahora también exigen una grabación de aquel encuentro y los materiales utilizados durante las presentaciones.
La retirada del proyecto ha dejado de ser suficiente para sus críticos. Lo que buscan ahora es reconstruir cómo se tomaron las decisiones y determinar si los mecanismos de supervisión funcionaron correctamente.
De Balogun a la final del Mundial: las decisiones deportivas también están bajo examen
Las preguntas no se quedan en los despachos ni en las operaciones económicas. También alcanzan a decisiones adoptadas durante el Mundial de 2026.
Uno de los episodios señalados es el de Folarin Balogun, delantero de Estados Unidos cuya sanción fue retirada para permitirle disputar un partido del torneo. La UEFA reclama conocer el procedimiento que llevó a revisar el castigo y el posible papel de Donald Trump en aquella decisión.
Según recoge Sky News, la preocupación europea se extiende a distintas intervenciones y decisiones relacionadas con el presidente estadounidense y su entorno. En el caso de Balogun, la cuestión central es si el procedimiento disciplinario se desarrolló con plena independencia.
También aparece en el documento la ampliación a 27 minutos del descanso de la final del Mundial entre España y Argentina, una modificación sobre la que se solicitan explicaciones por la ausencia de una consulta previa al organismo encargado de las reglas del fútbol, la IFAB.
Son episodios diferentes, pero todos confluyen en una misma preocupación: la capacidad de la FIFA para garantizar que las decisiones deportivas, comerciales y disciplinarias se adopten mediante procedimientos transparentes y sin interferencias externas.
El 2 de noviembre, primera fecha clave de la batalla por la FIFA
La carta llega cuando la continuidad de Infantino vuelve a estar en el centro de la discusión. El presidente suizo aspira a mantenerse al frente de la FIFA, pero la ruptura con una parte importante de sus dirigentes ha transformado el escenario que parecía conducirle a una nueva reelección sin grandes sobresaltos.
La UEFA exige respuestas antes del 2 de noviembre, dieciséis días antes de que concluya el plazo para presentar candidaturas a las elecciones presidenciales de marzo de 2027. El siguiente Consejo de la FIFA está previsto para el 16 de diciembre en Doha.
La proximidad de estas fechas añade una dimensión política a la exigencia de transparencia. Las explicaciones que aporte la FIFA podrían influir en la posición de los dirigentes que cuestionan a Infantino y en los movimientos para articular una candidatura alternativa.
El enfrentamiento, que El Regate ya había situado en el centro de la batalla por la presidencia, ha dejado atrás la discusión sobre una única operación comercial. Ahora afecta a las remuneraciones del presidente, el uso de los recursos de la organización, sus relaciones políticas y la independencia de sus órganos de decisión.
Infantino tiene por delante 42 preguntas y una fecha límite para responderlas. La UEFA quiere saber qué ocurrió en los despachos de la FIFA, cómo se gestionó su dinero y qué papel desempeñó el entorno de Trump en algunas de sus decisiones. Y, con las elecciones cada vez más cerca, el resultado de este examen puede marcar algo más que el futuro de un proyecto económico: el de la propia presidencia del fútbol mundial.





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