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El Regate

Infantino cobró un segundo sueldo millonario que la FIFA no hizo público

'The Times' revela que el presidente recibió 1,76 millones de dólares adicionales en 2024 de la sociedad organizadora del Mundial, al margen de su remuneración publicada

El presidente de FIFA, Gianni Infantino. EP/Archivo.

El presidente de FIFA, Gianni Infantino. EP/Archivo.

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La transparencia salarial que la FIFA prometió después de los grandes escándalos de corrupción vuelve a quedar bajo escrutinio. Su presidente, Gianni Infantino, recibió en 2024 al menos 1,76 millones de dólares adicionales a la remuneración publicada oficialmente por el organismo, según una investigación del periodista Martyn Ziegler para el diario británico The Times. El dinero procedía de una sociedad estadounidense creada para organizar el Mundial de 2026 y no figuraba en el informe anual donde la federación detalla cuánto cobran sus principales dirigentes.

La investigación de The Times, publicada el 12 de octubre, se apoya en documentación tributaria presentada en Estados Unidos por FWC2026 US Inc., la compañía encargada de la organización del campeonato disputado este verano en Estados Unidos, México y Canadá. Esos registros atribuyen a Infantino pagos por valor de 1,76 millones de dólares durante 2024, además del salario y las bonificaciones que ya percibía como presidente de la FIFA.

La revelación plantea una cuestión que va más allá del volumen de sus ingresos: por qué una remuneración abonada por una sociedad vinculada a la organización del Mundial no aparecía reflejada en la información salarial que la FIFA pone a disposición del público. La entidad defiende que los pagos se ajustan a sus procedimientos internos y a las obligaciones legales estadounidenses, pero la falta de publicación ha provocado críticas sobre el cumplimiento de sus propias normas de transparencia.

Más de cuatro millones de francos suizos declarados, más otro sueldo

Las cantidades reconocidas oficialmente por la FIFA ya situaban a Infantino entre los dirigentes mejor remunerados del deporte internacional. Según el informe anual de 2024, el presidente recibió un salario fijo de 2,6 millones de francos suizos, al que se añadían 1,65 millones en retribución variable y otros 24.000 francos en asignaciones. En total, 4,274 millones de francos suizos de remuneración bruta consignada para ese ejercicio, antes de impuestos y sin contar determinadas contribuciones sociales y prestaciones contractuales asumidas por la organización.

El propio documento precisa que la retribución variable correspondiente a 2024 se abonaría durante 2025. Esa distinción es relevante al comparar los ingresos publicados por la FIFA con los registros tributarios estadounidenses, ya que las cantidades pueden corresponder a diferentes criterios de imputación y pago.

Sin embargo, los 1,76 millones de dólares identificados por The Times no aparecían en aquel desglose. Según el periódico, Infantino también habría recibido pagos similares, o incluso superiores, durante 2025 y 2026, aunque esas cantidades adicionales requieren un examen separado de la documentación correspondiente a cada ejercicio.

El dinero procedía de FWC2026 US Inc., la sociedad creada para gestionar la organización del Mundial de Norteamérica. La existencia de esa entidad y el hecho de que opere bajo el paraguas de la FIFA hacen especialmente relevante conocer cómo se distribuyen las responsabilidades financieras entre ambas estructuras y qué órgano autorizó la remuneración.

No se trata de que la sociedad estadounidense careciera necesariamente de capacidad para efectuar esos pagos. La controversia reside en la ausencia de las cantidades en la información pública sobre la remuneración del presidente y en si esa omisión resulta compatible con las obligaciones de transparencia de la propia federación.

Las normas que la FIFA aprobó después de Blatter

La investigación aparece diez años después de que Infantino llegara a la presidencia, en febrero de 2016, con el compromiso de transformar el funcionamiento de una organización golpeada por los escándalos de corrupción de la etapa de Sepp Blatter. La publicación de los salarios de sus máximos responsables fue una de las reformas destinadas a recuperar la confianza en sus órganos de gobierno.

La obligación de informar sobre las remuneraciones forma parte de ese nuevo marco institucional. El artículo 43.13 de los Estatutos de la FIFA contempla la divulgación de las compensaciones correspondientes a determinados altos cargos, incluido el presidente. La discusión que abre el caso es si esa obligación alcanza también los pagos procedentes de sociedades creadas o controladas por la organización, y no únicamente los abonados directamente por su estructura central.

Miguel Maduro, expresidente del Comité de Gobernanza de la FIFA y uno de los especialistas que participaron en la etapa de reformas institucionales, considera que la omisión vulnera las reglas de transparencia. Consultado por The Times, ha reclamado una investigación independiente que permita determinar cómo se autorizaron esos pagos y por qué no fueron incluidos en las declaraciones públicas de remuneración.

La posición de Maduro aporta una dimensión institucional al caso. No cuestiona únicamente la cuantía de lo percibido, sino el funcionamiento de los mecanismos de supervisión implantados precisamente para evitar que las retribuciones de la cúpula quedaran fuera del control público.

La existencia de los pagos, por sí sola, no demuestra que Infantino haya cometido un delito ni que las cantidades fueran ilegales. La posible infracción señalada se refiere al cumplimiento de las obligaciones estatutarias de información, una cuestión que exige examinar tanto los documentos de la FIFA como las condiciones de las retribuciones abonadas en Estados Unidos.

La FIFA niega haber incumplido sus obligaciones

La respuesta del organismo presidido por Infantino pasa por defender la legalidad de los procedimientos empleados. La FIFA sostiene que la remuneración de sus máximos dirigentes es establecida por la Subcomisión de Honorarios y que cumple las obligaciones de información aplicables, incluidas las exigidas en Estados Unidos.

En una respuesta recogida por ESPN, un portavoz de la federación rechazó expresamente que se hubiera vulnerado la normativa interna. La organización asegura que cumple íntegramente las obligaciones de información y niega cualquier infracción de sus estatutos. 

La explicación deja abierta una diferencia entre dos tipos de publicidad: que un pago figure en los documentos fiscales de una sociedad estadounidense no significa necesariamente que aparezca en el informe anual donde la FIFA se compromete a comunicar la remuneración de su presidente.

En su propia página sobre transparencia retributiva, la organización establece que las remuneraciones individuales de sus principales cargos deben publicarse anualmente y que ningún órgano distinto de la Subcomisión de Honorarios puede fijarlas. Por tanto, resulta relevante determinar si esta subcomisión aprobó también los pagos de FWC2026 US Inc. y qué razones explican que no fueran incorporados al desglose publicado de 2024.

Miami y los gastos de la presidencia

La investigación británica también examina la estancia de Infantino en Miami, donde trasladó parte de su actividad después del Mundial de Catar de 2022. Según The Times, una parte de los pagos adicionales estuvo relacionada con los gastos derivados de su residencia en la ciudad estadounidense.

El periódico documenta el alquiler de una lujosa vivienda frente al mar y recoge operaciones inmobiliarias vinculadas al entorno familiar del presidente. Entre ellas figura la adquisición de un apartamento valorado en 8,6 millones de dólares mediante una sociedad registrada en Delaware. Estos datos forman parte de la investigación sobre el patrimonio y el estilo de vida de Infantino, aunque no acreditan por sí mismos que la FIFA financiara la compra de ese inmueble. 

La localización estadounidense no es un detalle menor. Durante los preparativos del Mundial de 2026, Infantino reforzó su presencia en Estados Unidos, un mercado prioritario para la expansión comercial de la FIFA. Esa actividad explica la importancia de la sociedad organizadora del campeonato, pero no resuelve las dudas sobre la presentación pública de sus pagos.

Una nueva polémica antes de las elecciones de 2027

Las revelaciones llegan en un momento de tensiones crecientes dentro de la FIFA. Infantino pretende prolongar su mandato en las elecciones presidenciales previstas para marzo de 2027, mientras distintos sectores del fútbol internacional cuestionan decisiones económicas adoptadas durante su gestión.

Uno de los episodios recientes ha sido el proyecto FIFA Forward Enterprise, una iniciativa que contemplaba incorporar inversores privados al negocio comercial de las competiciones. La propuesta fue abandonada después de encontrar resistencia entre las confederaciones. La UEFA llegó a solicitar documentación ante la justicia estadounidense para examinar el proceso, mientras la FIFA denunció una campaña de desinformación relacionada con la futura elección presidencial. 

A las discrepancias económicas se suman las actuaciones de la Federación Noruega de Fútbol, que ha presentado denuncias sobre la conducta individual de Infantino y determinados problemas de gobernanza de la organización. Estos procedimientos son independientes de las revelaciones salariales, aunque reflejan la acumulación de controversias institucionales alrededor de su presidencia. 

La situación también ha reabierto las conversaciones sobre posibles alternativas para dirigir la federación. El exinternacional suizo Ramón Vega ha manifestado su intención de concurrir a las elecciones, mientras otros nombres circulan entre los sectores críticos con la actual dirección. Infantino conserva, no obstante, apoyos importantes entre las asociaciones nacionales, particularmente en África, donde la Confederación Africana de Fútbol ha expresado su respaldo a su continuidad.

La incógnita inmediata es si la FIFA ofrecerá un desglose completo de las cantidades abonadas a su presidente por todas las sociedades vinculadas al organismo. El informe anual de 2025, ya publicado, recoge un salario fijo de 2,6 millones de francos suizos, una retribución variable de 2,2 millones y 24.000 francos en asignaciones. Tampoco permite identificar de manera separada los pagos estadounidenses mencionados por la investigación. 

La documentación conocida permite acreditar una diferencia entre las cantidades publicadas por la FIFA y las abonadas por la sociedad del Mundial en 2024. Determinar si esa diferencia constituye una infracción de los estatutos, quién autorizó las retribuciones y qué cantidades adicionales pudieron abonarse en ejercicios posteriores son las cuestiones que siguen pendientes de aclaración.

Etiquetas FIFA Deportes Fútbol

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