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España vuelve a ganar presencia en la NBA. La temporada 2026-27 arranca con cinco jugadores españoles en el horizonte de la competición estadounidense, una cifra que contrasta con las últimas campañas, en las que Santi Aldama llegó a ser el único representante nacional. Junto al ala-pívot canario, ya asentado en la liga, aparecen Hugo González, que afronta su segundo año en Boston, y tres debutantes con perfiles muy diferentes: Aday Mara, Sergio de Larrea y Baba Miller.
El escenario recuerda inevitablemente a la generación que encabezaron Pau y Marc Gasol, acompañados por nombres como José Manuel Calderón, Ricky Rubio, Serge Ibaka o Rudy Fernández. En 2017 llegaron a coincidir diez jugadores españoles en la competición. Desde entonces, la presencia nacional fue reduciéndose hasta quedar prácticamente en manos de Aldama. Ahora, el desembarco de tres jóvenes talentos abre una nueva etapa para el baloncesto español al otro lado del Atlántico.
Pero el reto no consiste únicamente en llegar. Conseguir minutos, encontrar un papel dentro de la rotación y consolidarse en una competición cada vez más exigente será el verdadero examen para una generación cuyas expectativas y posibilidades son muy diferentes. Además, el debut de Mara está pendiente de una disputa contractual entre el Basket Zaragoza y los Oklahoma City Thunder que amenaza con retrasar su estreno oficial.
Santi Aldama, de promesa española a jugador consolidado en Dallas
A sus 25 años, Santi Aldama es el veterano de esta nueva camada. El canario ha pasado cinco temporadas en los Memphis Grizzlies, donde fue creciendo hasta convertirse en un interior fiable dentro de la rotación. Su evolución culminó en la campaña 2025-26, en la que promedió 14 puntos y 6,7 rebotes por partido, las mejores cifras de su trayectoria en la NBA.
Su siguiente desafío estará en los Dallas Mavericks, que incorporaron al español mediante un traspaso múltiple durante el verano. En Texas compartirá vestuario con Cooper Flagg, una de las grandes promesas de la competición, y con otro de los representantes españoles, Sergio de Larrea. El movimiento le ofrece la oportunidad de mantener su progresión en una franquicia que busca construir un proyecto competitivo alrededor de su joven núcleo.
Aldama ya no tiene que demostrar que puede competir en la NBA. Su objetivo es ganar peso dentro de un equipo que atraviesa una etapa de reconstrucción y convertir su capacidad para jugar abierto, lanzar desde el perímetro y aportar en el rebote en una herramienta estable para Dallas. De su rendimiento dependerá buena parte de las opciones de los Mavericks de encontrar equilibrio en su juego interior.
Hugo González busca dar un paso adelante en Boston
Hugo González representa un caso distinto. El alero madrileño, formado en la cantera del Real Madrid, ya conoce las exigencias de la NBA después de completar su primera temporada con los Boston Celtics. En su debut alternó momentos de participación limitada con actuaciones en las que destacó por su defensa, su intensidad y su capacidad para adaptarse al sistema de Joe Mazzulla.
El siguiente paso pasa por ampliar su influencia ofensiva. Mejorar la regularidad en el lanzamiento exterior y aprovechar las oportunidades que aparezcan en la rotación serán factores determinantes para que pueda afianzarse en el equipo. Su primera campaña le permitió comprobar que su capacidad defensiva puede abrirle las puertas de la pista, pero necesita añadir continuidad con balón para convertirse en un recurso más completo.
La salida de Jaylen Brown a Philadelphia ha modificado el escenario de Boston y deja espacio para que otros jugadores ganen protagonismo. González llega a la nueva temporada con motivos para aspirar a más minutos, aunque la competencia interna seguirá siendo exigente. Con apenas 20 años, su desarrollo será progresivo y cada oportunidad puede resultar importante para definir su papel a medio plazo.
Aday Mara, el gigante español que quiere hacerse un hueco en los campeones universitarios
Pocos jugadores españoles han generado tanta expectación en su salto al baloncesto estadounidense como Aday Mara. El pívot aragonés, de 2,21 metros, fue seleccionado en el puesto número 12 del Draft de 2026 por los Oklahoma City Thunder después de completar su etapa universitaria en Michigan, donde se proclamó campeón de la NCAA.
Su crecimiento en Estados Unidos ha sido notable. Tras dos temporadas en UCLA, encontró en Michigan el contexto adecuado para explotar sus condiciones defensivas y ofensivas. Su capacidad para intimidar cerca del aro, proteger la pintura y participar en la circulación del balón lo convirtió en una pieza importante del equipo universitario. Oklahoma City, vigente campeón de la NBA, apuesta por sus características físicas para reforzar su juego interior.
Mara también dejó buenas sensaciones durante la pretemporada, con actuaciones que demostraron su capacidad para aportar más allá del rebote y los tapones. Sin embargo, su estreno oficial se encuentra condicionado por un conflicto contractual. El Basket Zaragoza sostiene que el jugador mantiene un vínculo vigente con el club para la temporada 2026-27 y ha anunciado que se opondrá a la concesión del tránsfer internacional.
La disputa tendrá que resolverse por las vías correspondientes y mantiene abierta una incógnita importante. El reto deportivo de Mara es ganarse un sitio en la rotación de uno de los equipos más competitivos de la liga; el administrativo, conseguir que su llegada a Oklahoma City pueda traducirse en un debut oficial. Su altura y su potencial han despertado grandes expectativas, pero su adaptación al ritmo de la NBA necesitará tiempo y continuidad.
Sergio de Larrea, un base diferente para los Dallas Mavericks
Sergio de Larrea es uno de los nombres que mejor representa el nuevo camino hacia la NBA. El vallisoletano ha dado el salto directamente desde el baloncesto español, después de crecer en la cantera del Valencia Basket, consolidarse en el primer equipo y proclamarse campeón de la Liga Endesa. Su progresión le llevó a ser elegido en el puesto número 25 del Draft por Los Angeles Lakers, antes de ser traspasado a Dallas.
A sus 20 años, el base reúne características que encajan con las necesidades de la competición estadounidense. Su altura, cercana a los dos metros, le permite defender distintas posiciones exteriores, mientras que su visión de juego y su capacidad para organizar el ataque le ofrecen alternativas para competir en una liga cada vez más interesada en los bases altos y versátiles.
La pretemporada ha reforzado esa impresión. De Larrea ha dejado actuaciones destacadas en Dallas, con anotación, asistencias y buenos porcentajes desde el perímetro. El objetivo inmediato será encontrar un hueco detrás de jugadores con más experiencia, como Kyrie Irving, y aprovechar las oportunidades que le conceda el cuerpo técnico.
Su adaptación puede ser gradual, pero llega desde una competición de alto nivel y con experiencia en el baloncesto profesional europeo. Además, compartir equipo con Aldama le permitirá contar con otro referente español en su proceso de adaptación. La gran incógnita será cuánto espacio logra abrirse en una plantilla con talento exterior y aspiraciones de crecimiento.
Baba Miller, el talento versátil que necesita tiempo para crecer
Baba Miller completa la lista de españoles que comienzan una nueva etapa en la NBA. Nacido en Mallorca, el ala-pívot se formó en las categorías inferiores del Real Madrid antes de cruzar el Atlántico para continuar su desarrollo en el baloncesto universitario. Su recorrido por Florida State, Florida Atlantic y Cincinnati le permitió ganar experiencia en distintos sistemas hasta completar una última campaña muy sólida.
En Cincinnati promedió 13 puntos, 10,3 rebotes y 3,7 asistencias, cifras que reflejan su versatilidad. Con cerca de 2,11 metros de altura, Miller puede jugar cerca del aro, manejar el balón en transición y participar en la generación ofensiva. Su movilidad también le permite defender distintas posiciones, una cualidad especialmente valorada en la NBA actual.
Los Angeles Clippers lo seleccionaron en el puesto número 36 del Draft, en la segunda ronda. Ese lugar condiciona sus expectativas iniciales: tendrá que competir para ganarse minutos en una rotación en la que parte por detrás de otros jugadores. Aun así, su combinación de tamaño, agilidad y capacidad para participar en varias facetas del juego le ofrece argumentos para convertirse en un proyecto interesante a largo plazo.
Su adaptación dependerá de cómo evolucione el lanzamiento exterior y de su capacidad para ganar consistencia física frente a jugadores más experimentados. La NBA exige que los perfiles versátiles sean capaces de aportar sin monopolizar el balón, y ese será uno de los aprendizajes más importantes para el español.




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