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La última vez que FC Farsley jugó un partido en su estadio, Throstle Nest, había que recordar que el fútbol había vuelto. David Stockdale había hecho una pequeña encuesta entre los trabajadores del club para intentar adivinar cuánta gente acudiría al regreso: calculó que unas 140 personas. Aparecieron 480. Para un club que apenas unos meses antes había desaparecido sobre el papel, aquella cifra representaba mucho más que una buena entrada. Era la prueba de que el pueblo todavía estaba allí.
Stockdale, antiguo portero de Fulham, Brighton, Birmingham o Sheffield Wednesday, había llegado inicialmente a Farsley Celtic como entrenador en medio de una crisis que ya parecía irreversible. El club, que competía en National League North, acumulaba alrededor de 750.000 libras de deuda, tenía jugadores a los que no podía pagar y ni siquiera disputaba sus partidos como local en Farsley de manera regular. Terminó jugando en Buxton y, finalmente, entrando en liquidación. Stockdale decidió entonces crear una nueva entidad, FC Farsley, y comenzar desde abajo.
Del banquillo a pagar la luz
La historia podría haber terminado ahí, con otro club desaparecido del mapa del fútbol inglés. Pero Stockdale decidió comprar también el problema. Junto a su mujer, Katie, se hizo con la propiedad del recinto y empezó a invertir tiempo y dinero para devolverle actividad. Actualmente ambos son los propietarios del FC Farsley Sports Club al 50%, mientras Stockdale ejerce además como director de fútbol y Katie como presidenta del club.
Y entonces empezó una reconstrucción mucho menos glamurosa que fichar jugadores. Había que pagar la luz. El pabellón deportivo llevaba meses sin poder utilizarse porque no se habían abonado las facturas eléctricas. También había que reparar espacios, acondicionar instalaciones y volver a poner en funcionamiento un recinto que llevaba años deteriorándose. Stockdale, que además es electricista cualificado, acabó haciendo buena parte del trabajo con sus propias manos.
La imagen que mejor resume el proyecto no es una del exguardameta con traje en un palco, sino Stockdale subido a una excavadora. Su jornada puede empezar en el fútbol y terminar reparando una instalación, limpiando o preparando el recinto para el siguiente uso.
Un club que quiere ser más que un club
La gran diferencia respecto a otros proyectos de reconstrucción está en qué quiere recuperar Stockdale. No pretende levantar únicamente un equipo sénior. Su objetivo es convertir Throstle Nest en un centro deportivo y social abierto durante toda la semana.
El pabellón vuelve a acoger bádminton, fútbol sala, netball y otras actividades, mientras el recinto cuenta ahora con una cafetería, una zona infantil y diferentes espacios para familias. El club ha creado además una estructura específica, FC Farsley in the Community, para desarrollar actividades deportivas, educativas y sociales destinadas a personas de diferentes edades.
La dimensión del proyecto también se puede medir en las personas que ya utilizan las instalaciones. El club señala que su sección de desarrollo reúne a más de 300 jóvenes cada semana, mientras que el programa comunitario trabaja con colegios, menores y personas mayores. En enero recibió además 16.500 libras del National Lottery Communities Fund para desarrollar actividades destinadas a combatir el aislamiento, fomentar la actividad física y conectar a distintas generaciones.
Empezar otra vez desde el último escalón
El precio de la reconstrucción también ha sido deportivo. El antiguo Farsley Celtic desapareció después de acumular deuda y el nuevo FC Farsley ha tenido que comenzar su recorrido competitivo prácticamente desde el último escalón relevante. La temporada 2026/27 es su primera campaña como equipo sénior y compite en la Yorkshire Amateur Association Football League Supreme Division, la séptima división del sistema nacional inglés.
Eso significa que Stockdale ha cambiado el paisaje habitual de las historias de exfutbolistas. No está utilizando el dinero acumulado durante su carrera para intentar comprar directamente un ascenso o construir una plantilla de estrellas. Está reconstruyendo la estructura que tiene que existir antes de que el éxito deportivo vuelva a ser posible.
También ha conseguido incorporar a un viejo compañero. Adebayo Akinfenwa, con quien coincidió en Wycombe Wanderers, se ha convertido en accionista y ayuda a impulsar el proyecto. Pero el propio Stockdale explica que su participación tiene mucho más de amistad que de operación financiera.
Lo que desaparece cuando quiebra un club
La historia de Farsley permite entender algo que las cuentas de una liquidación no siempre reflejan. Cuando desaparece un pequeño club, no desaparecen únicamente los partidos.
También puede desaparecer un pabellón, un bar, equipos infantiles, una pista de bádminton, un lugar para celebrar una fiesta, un espacio donde entrenan los colegios o simplemente el punto de encuentro de un barrio. Por eso Stockdale habla constantemente de instalaciones y comunidad antes que de resultados.
Su proyecto contempla ahora una inversión de alrededor de 1,5 millones de libras para construir un nuevo campo artificial, además de mejorar el campo principal, los terrenos juveniles y otros espacios. La idea es convertir Throstle Nest en un centro deportivo capaz de recibir también finales de otros deportes y equipos que necesiten entrenar en la zona de Leeds.
Es un plan mucho más ambicioso que recuperar un escudo. Stockdale quiere que el nuevo Farsley sea un activo de la comunidad antes que una simple empresa futbolística. Su propia estructura societaria separa el negocio deportivo de la gestión de las instalaciones y del trabajo comunitario.




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